FESTIVAL DE CANNES: DIA 4

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Mucho cine y lluvia incesante que obligó a anular el cocktail del INCAA

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No se recuerdan muchos Cannes con lluvias tan torrenciales, que impidieron  que el tradicional cocktail del INCAA en el stand de al lado de la playa se llevara a cabo.

Los argentinos, muy numerosos este año, aprovecharon para ver más cine y del lado de los distribuidores a tener muchas reuniones de trabajo.

Francia continuó presente en la Competencia Oficial dado que el sabado 18 se presento lo nuevo de Arnaud Desplechin (“El primer año del resto de nuestras vidas“), con la aclaración de que en este caso la acción transcurre en los Estados Unidos.

Jimmy P.” (Psicoterapia de un indio de las planicies), traducción literal del original, refiere a una historia “basada en hechos reales” (ya es un cliché) sobre un problema psicológico que sufre  un ex soldado norteamericano de origen indio (Blackfoot), interpretado por Benicio del Toro. Quien lo atiende es el doctor Devereux, un francés emigrado a Topeka, Texas,  donde transcurre gran parte del relato. Este rol lo asume el francés Mathieu Amalric.

Lamentablemente hay poco crecimiento dramático de la trama, que se regodea inútilmente en mostrar como se expresan en diversas lenguas indígenas de los Estados Unidos las palabras en inglés. Además, para colmo de males, un final convencional no logró captar el interés de los espectadores, que muy tibiamente aplaudieron al final.

Mucho mejor fue una de las primeras películas de la Quincena de los Espectadores, a tal punto que Clio Barnard, el realizador de “The Selfish Giant” ya se apunta como un serio competidor a la Cámara de Oro, premio a la mejor opera prima del film (“Las acacias” lo ganó recientemente). La referencia a Ken Loach, su veterano compatriota, resulta inevitable al enfocar un mismo estrato social, la clase obrera inglesa. Y también al utilizar actores mayormente no profesionales. Los debutantes Conner Chapman y Shaun Thomas componen a dos adolescentes, Arbor y Swifty que se ganan la vida como chatarreros recogiendo metales y vendiéndoselos a “Kitten” (Sean Gilder), un ser vil al cual alude el título del film. Hay momentos de cierta comicidad sobre todo cuando roban a distraídos operarios, carretes de cables de electricidad  En paralelo, habrá un segundo tema ligado a los carros (sulkys) que usan los jóvenes para llevar el metal pero también para competir con otros vehículos similares en la ruta. Son escenas muy bien filmadas de estas competencias y una trama que reserva un momento trágico hacia el final. Como es habitual, el cine inglés reserva actuaciones notables que hacen la diferencia y Conner Chapman (Arbor), con apenas 12 años, resulta una total revelación.