Festival de Cannes 2013: El Gran Gatsby

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Cuarta versión fílmica de un clásico literario inaugura Cannes.

El miércoles 15 de mayo se inauguró la 66º edición del Festival Internacional de Cannes con la proyección en 3D y fuera de competición de “El gran Gatsby” y con la asistencia del director  y los principales intérpretes.

Se trata de la cuarta versión fílmica de un clásico de la literatura norteamericana, escrito en 1925 por F. Scott Fitzgerald (uno de los personajes de “Medianoche en Paris”) y llevado por primera vez al cine un año después con la actuación de Warner Baxter en el rol central. A la película muda dirigida por Herbert Brenon le sucedieron dos más, la primera en 1949 con la dirección de Elliott Nugent y la actuación de Alan Ladd y la tercera de 1974 con Robert Redford y Mia Farrow y el inglés Jack Clayton en la dirección.

Ahora la dirección fue asumida por el muy australiano Baz Luhrmann que tuvo un debut brillante en 1992 con “Baila conmigo” (“Strictly Ballroom”). De allí en más su carrera se volvió más comercial con  Romeo + Julieta”, donde ya dirigía a Leonardo Di Caprio y posteriormente con la muy exitosa “Moulin Rouge” y la menos célebre “Australia” amabas con su compatriota Nicole Kidman.(en verdad nacida en Hawai, pero de padres australianos).

“El gran Gatsby” es entonces apenas el quinto largometraje de Luhrmann pero tiene varios puntos en común con algunos de los títulos anteriores, sobre todo a nivel de fastuosidad en los decorados. Se puede sí deplorar cierta  pérdida de identidad y creciente “americanización” del realizador incluyendo concesiones como el uso del 3D, que virtualmente muy poco aporta. Es difícil encontrar alguna justificación en cuanto a su utilización en la nueva versión del clásico relato ambientado a inicios de la década del ’20.

Donde la película gana algunos puntos es en el nivel de la mayoría de sus actores. Leonardo DiCaprio ya no es la cara bonita de “Titanic” y varias de sus películas recientes ratifican la justificada confianza que en él han depositado directores de la talla de Martin Scorsese, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Christopher Nolan, Quentin Tarantino, Su Jay Gatsby impacta al mostrar con justeza el retrato de un hombre de humilde y oscuro pasado que ha llegado a ser todo un poderoso multimillonario. Las fiestas fastuosas en su casa (mejor sería decir castillo) son de un lujo visual no sólo por los decorados sino también por la caracterización de centenas de figurantes que bailan charleston y otros ritmos mientras el champagne y otros fluidos etílicos no dejan de fluir.

Igual elogio merece la interpretación de Carey Mulligan como Daisy Buchanan. La meteórica carrera de la joven actriz inglesa se consolida en apenas una docena de títulos tan notables como “Orgullo y prejuicio” (debut), “Enseñanza de vida”, “Nunca me abandones”, “Drive” y “Shame

En otros roles relevantes, Luhrmann ha privilegiado a actores de su país como Isla Fisher (Myrtle Wilson), Joel Edgerton (Tom Buchanan), Jason Clarke (George Wilson) y Elizabeth Dericki (Jordan Baker).

 Pero no pude dejarse de señalar la lograda caracterización del otro protagonista central de la historia, Nick Carraway, quien es el que lleva el relato y a quien da carnadura Tobey Maguire (“El hombre araña). Al igual que en la novela, quien conduce el relato es Carraway y lo notable es la fidelidad a la obra original e inclusive textualmente a los diálogos. La relectura reciente de la novela le permitió a este cronisra comprobar que el único cambio es al final en que se omiten parte de las reflexiones del personaje.

Por una vez se ha preferido no extenderse sobre el argumento de “El gran Gatsby” dada la popularidad de la novela de Fitzgerald. En todo caso se podría hasta recomendar su lectura para apreciar hasta qué punto Luhrmann captó el espíritu de la época y la relación de los apenas cinco-seis personajes  centrales dado que, como se afirmaba poco antes, la mayoría de los restantes son apenas cuerpos que se mueven al ritmo desenfrenado de una década que tuvo en “los años locos” su acertada denominación.

Finalmente una mención a la música en gran medida de la época (Gershwin, por ejemplo) aunque puede chocar por momentos que aparezcan tonalidades más propias (y cercanas) a la segunda mitad del siglo pasado. Son concesiones que molestarán a algún purista y que sin embargo no desentonan del todo.