Leones (II)

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“No quiero que imaginemos nada; no es posible imaginar nada: la muerte no tiene palabras, el sufrimiento extremo no tiene palabras, la confusión involuntaria o el gesto deliberado de morir no tiene palabras”
Alejandra Pizarnik.

En apariencia cinco adolescentes, que adolecen de la posibilidad de componer un personaje y de resultar creíble una sóla frase de la que expresan….se pierden en un bosque para luego encontrar una casa, luego una laguna, a posteriori un auto chocado  donde la cámara da vueltas y vueltas alrededor del mismo, y finalmente el mar a donde una de ellas va a morir,  (previsible) en homenaje a Alfonsina Storni y a Alejandra Pizarnik?

No esta logrado ningún tipo de laberinto imaginario, sí que sea una pesadilla para el espectador. Si esa era la idea pido disculpas. ¿Lo fantástico donde está?

Preguntas posibles:

¿Los actores son  fantasmas, por eso hablan incoherencias?

¿Ese es un recurso utilizado de ex profeso?

¿Es un sueño?

¿El recuerdo de un accidente?

¿Una pesadilla?

Cámara en la nuca todo el tiempo siguiendo las pavadas que se cuentan. Me recuerda a Albert Serra el español, que canonizó parte de la crítica en Cannes, y cuando ese discurso sobrevuela en alguna página, (nada se discute). Recuerdo que anteojos negros mediante dijo en plena conferencia de prensa en Mar del Plata unos años atrás después de Honor de caballería (2006) y El cant dels ocells ( 2008)  que él era filólogo, creo, pero que vivía en un pueblo donde la gente interpretaba a sus personajes. Por lo que los directores de cine eran unos…. y así él se  llenaba de dinero fácilmente.

Todos sabemos que Sorín trabaja hace mucho tiempo en parte con no actores. Pero…..

¿Tensar los límites de que discurso fílmico?

Una muy buena fotografía es lo destacable.

Esta repetidas historias donde los personajes van en busca de recuperar un amigo que se suicida en un divagar por bosque, selva, es decir naturaleza viene un poco, digamos pesante.

Conclusión: Nada nuevo, aburrido. No tengo palabras.