Gonzalo Tobal: entrevista

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Entrevistamos al director argentino a propósito de su nuevo film: Villegas.

¿Cómo sentiste el hecho de pasar del cortometraje al largo con Villegas y como viviste tu experiencia de que se estrenase en el BAFICI y luego en la Competencia Oficial de Cannes?

El paso al largo lo viví como un gran desafío que implicó mucho tiempo y mucho trabajo, y también mucho placer hacerlo. Fue una aventura que tomó varios años, atravesando etapas muy distintas que acompañaron distintos momentos de mi vida también.

Poder estrenarlo en el BAFICI y en Cannes fue un sueño realizado, la situación ideal que pudiera haber imaginado para la película.

 ¿Cómo surge la idea de trabajar en ese contexto?

En primer lugar, surge de haber conocido ese contexto en un viaje azaroso en el que volviendo de Mendoza paramos 3 días en General Villegas, en la casa de los tíos de mi amigo Nacho Rodríguez, quien luego hizo la música de la película. De ese viaje me quedaron dando vuelta en la cabeza imágenes, personajes y espacios; en definitiva un mundo que fue el germen que más tarde daría lugar al guión y a la película.

¿Cómo fue la elección de los dos actores principales. En que pensaste al elegirlos como protagonistas de la historia?

Los actores principales fueron otra de las fuentes de inspiración de la película. Supe desde el primer momento que sería con ellos. Ya nos conocíamos de antes, con Bigliardi éramos ya amigos y habíamos trabajado juntos en un corto. La idea misma de los personajes y la película surgió asociada a ellos.

Estas formas de percibir el mundo tan diferentes crees que siempre obedecen a mandatos familiares.

No sabría decir a qué obedecen. Cada persona adopta posiciones distintas frente a los mandatos familiares, sociales y de todo tipo. Y cada uno encuentra, con suerte, su forma de liberarse de eso aunque sea parcialmente. Pero todos tenemos una lucha interna entre el deseo y el deber, o lo que creemos que es el deber. No me importa tanto de dónde proviene sino cómo cada uno logra lidiar con eso.

¿Qué era lo más importante que deseabas transmitir?

La película es una suerte de soporte para abrir todas estas preguntas y pensamientos. Ante todo quería hacer una película que abriera preguntas, lecturas posibles y que permitiera al espectador dialogar con ella desde su lugar. Me gusta esa complejidad en las películas y me molesta si puedo reducirlas rápidamente a un mensaje. La estructura de estos dos personajes juntados a la fuerza para este viaje de 3 días permitía condensar un montón de cosas en torno a este momento de transición en la vida, a este pasaje de la juventud a la vida adulta. Creo que la película es eso, la condensación en un espacio y tiempo muy concreto de un período en el que toda nuestra vida cambia. O el momento concreto en que percibimos y somos conscientes de ese cambio.

¿Qué te llevó inicialmente a cubrir toda la pantalla con un partido de fútbol?

Desde el principio imaginé a Esteban viendo un partido de fútbol cuando recibía la noticia. Es sábado a media tarde, y creo que el hecho de estar mirando fútbol y respondiendo unos mails en pantalones cortos en su casa me trasmitía una idea de “normalidad”. Es lo que haríamos muchos hombres un sábado a esa hora. Una forma de estar junto con él desde el principio. Y luego me gustaba también cierta metáfora de rivalidad que tiene el fútbol y a la vez de opuestos complementarios. Esteban y Pipa son un poco como dos equipos que juegan un clásico, se enojan mucho entre sí, se desafían, pero en el fondo se necesitan y se quieren.

 La familia en sí aparece semi borrada, como en un segundo plano bastante marcado, ¿fue una estrategia más para capturar este encuentro emocional?

El eje pasa por ellos dos, por la relación entre ellos y por lo que les pasa a ellos. Todo lo demás está en un segundo plano, o se vuelve importante en la medida en que tiene un efecto sobre ellos. Es una cuestión de foco.

¿Cómo trabajaste el guión, es decir cuánto tiempo te llevo?

En principio escribí una primera versión muy germinal de un tirón. A partir de ahí hubo 3 años de trabajo hasta filmarlo, en los que hubo mucha interacción entre la reescritura del guión y el trabajo con los actores y las visitas periódicas a los espacios de la película. El guión se fue nutriendo en una ida y vuelta permanente, hasta el rodaje mismo, de todos los materiales que lo componían.

¿Cómo fue el rodaje,  cuanto duró y cuál fue la reacción de la gente de General Villegas, ya que de alguna manera es un homenaje?

El rodaje fue muy bueno y duró 6 semanas. La gente de General Villegas nos abrió todas las puertas, nos ayudó mucho. Creo que desde el principio se sintieron homenajeados y reaccionaron ofreciéndonos todo.

Me gustaría saber tanto en la Argentina, como en el resto del mundo cuáles son los directores que admiras y por qué.

Admiro directores y películas muy variadas. No me suscribo a un tipo de película o a un género. Me gustan las películas que me tocan cuando las veo, y quizás con otras parecidas no me pasa, así que es difícil generalizar. Pero siempre si me gustan es porque tienen un universo propio, personal, y que además en algún lugar se toca con el mío y me permite conectar.

¿Solés trabajar con el mismo equipo de gente?

En varios roles sí, desde los últimos cortos. Con el DF Lucas Gaynor, el sonidista Francisco Pedemonte, la montajista Delfina Castagnino, los productores Benjamín Domenech y Santiago Gallelli, ya hicimos varias cosas juntos.

¿Tenés algún proyecto en mente? Se puede adelantar algo al respecto?

Estoy escribiendo. No puedo adelantar nada por ahora, es demasiado temprano.

Gracias!