Virginia Woolf. La vida por escrito.

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Una biografía monumental de la escritora inglesa, realizada por una especialista argentina que presenta una visión integral e invita al lector a ser verdadero testigo de las escenas que se suceden en el teatro de toda una vida.

“La verdad es que no se puede escribir directamente acerca del alma. Al mirarla se desvanece”, escribió Virginia Woolf en uno de sus diarios. Entonces, lo imposible de soportar mirar de frente, como el sol, como lo real, urge el velo de una escritura que lo imagine y lo regule, sin terminar nunca de asirlo.

De aquí que el imperio de la escritura haya dominado la vida de la escritora inglesa, atravesada por la experiencia de que “lo múltiple de la realidad, lo que tiene de inexplicable, de subjetiva y misteriosa”, imposibilita afirmar de algo, o de alguien, es esto o aquello. Más de tres mil ochocientas cartas, los diarios de juventud escritos entre 1897 y 1909 y los diarios personales desde 1915 hasta su muerte, sus artículos periodísticos, sus cuentos, sus novelas, sus ensayos… su urgencia, en fin, de registrar, recoger el día que pasa, lo efímero, “fósforos inopinadamente frotados en la oscuridad”, y registrar también la escritura que da cuenta de ello. Se definió a sí misma como una “buscadora”, puro anhelo de un descubrimiento: “Algo que uno pueda coger entre las manos y decir: ‘Esto es…’”.

Irene Chikiar Bauer siguió durante siete años las huellas de esa búsqueda en  los papeles escritos por Virginia, por los otros que la rodearon durante su vida y por los especialistas en todo género que sucumbieron ante el misterio de una vida tan escrita. El resultado es la monumental biografía Virginia Woolf. La vida por escrito, donde su biógrafa argentina acepta  el desafío de encarar el arte de la biografía tal como lo dictaminaba la escritora (ferviente lectora de obras del género): renunciar saber de antemano lo que sucederá para dejar fluir la vida misma. Así, Chikiar Bauer no se propone describir “una hipotética verdadera Virginia Woolf” sino reconstruir primero su núcleo familiar para seguirla luego (más allá de la muerte de su padre y del comienzo de la vida nueva en Bloomsbury) , año tras año hasta su decisión de hundirse definitivamente en el río Ouse.

Desde esta perspectiva cronológica, La vida por escrito refleja una Virginia Woolf de cuerpo entero y no fragmentada temáticamente, como suelen ofrecerla muchos de los trabajos que se acercan a algún aspecto de su vida para abordar su infancia, su casamiento y sociedad con Leonard Woolf, su pasión por ciertas mujeres, sus trastornos psíquicos. Por sobre una ilación temática, Chikiar Bauer prepondera una visión integral e invita al lector “a “ver” su desarrollo como si fuera un espectador o un testigo de las escenas que se suceden en el teatro de la vida”.

En este punto, la elección de Chikiar Bauer asume un interrogante recurrente en la escritura de Virginia Woolf, el de cómo contar los hechos, las escenas del día, para que la persona que los vivió aparezca contada en el relato. Y en La vida por escrito, leer sus días, es seguirla en su vida privada y en sociedad. Habilita el encuentro con una Virginia Woolf deviniendo lectora en la biblioteca de su padre, periodista y luego escritora; con su posicionamiento en el campo cultural reafirmando siempre su lugar de outsider , como le gustaba definirse tomando como parámetro la educación universitaria que le había sido negada por su condición de mujer; con su tenaz resistencia a escribir lo que deseaba más allá de los dictámenes de los editores, que la lleva a emprender junto a su esposo  la extraordinaria aventura editorial, The Hogarth Press; y, una vez dueña de imprimir lo que quisiera, la experimentación con la escritura buscando la forma que le permitiera encabalgar el proceso imaginativo y narrativo (“…nada de andamiaje; apenas algún ladrillo a la vista; todo crepuscular, pero el corazón, la pasión, el humor, todo tan brillante como un fuego entre la niebla…”). También es seguirla en el laberinto de su psiquis (“tumbada, en esa extraña vida anfibia de dolor de cabeza”), en los ritmos impuestos por la depresión o la euforia; es descubrirla erotizada en la escritura de las cartas a sus amadas Vanessa y  Vita; temerosa a la exposición y al ridículo; exquisitamente conversadora; cobijada por lo que llamó el “núcleo” de su vida, “esta completa comodidad con Leonard”.

En sus más de novecientas páginas (que incluyen un útil índice onomástico, un minucioso cuerpo de notas, una generosa lista de la extensa bibliografía consultada y un bienvenido álbum de fotografías), Virginia Woolf. La vida por escrito teje la trama de los días en continuado de una escritora que estaba convencida de que el pasado se historiza en el presente si éste “ se desliza suavemente, como la superficie de un río” ya que “entonces, a través de la superficie, se ven las profundidades”.

 

  • abel posadas

    A bit more than a usual reader of Ms Woolf, is there anything new in this book? ´Cause after Quentin Bell
    the rest of the biographies about this woman are nill

    abel posadas