¡Ay, Carmela!

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La versión de Alejandro Giles se presenta hoy en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en el marco de el 36° Aniversario de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, a las 20 hs con entrada gratuita. Para no perdérselo. 

 

“¿Porqué Antígona aún tiene vigencia? Pues porque sigue reclamando justicia para su hermano.” La bella frase que Arístides Vargas utilizó para definir su quehacer teatral nos sirve aquí para situar a ¡Ay, Carmela!* en el fragor de un contexto social que la reclama todavía necesaria. La historia no le ha permitido perder actualidad. Desde que vio la luz en 1987, cuando José Sanchís Sinisterra vislumbró los deseos (muchas veces marcados por intereses políticos) de enterrar el pasado en pos de una supuesta paz nacional y decidió regalarnos una obra anclada en la recuperación de la memoria histórica y colectiva, Carmela sigue pidiendo que la recuerden, que su imagen, su ternura, su duende no se extingan del todo.

Situada durante la Guerra Civil Española, nos relata el infortunio de dos artistas de Varieté que por error cruzan la línea de fuego y se ven obligados a preparar una “Velada artística, patriótica y recreativa” para el ejército nacional que celebra la toma de Belchite. Paulino y Carmela tienen escasa (casi nula) consciencia política pero, en la lucha por la supervivencia, se encontrarán defendiendo sus ideas por primarias o descabelladas que sean. La dignidad artística de Paulino se choca con la humanidad de Carmela que nos grita que el show no siempre debe continuar, no a costa de caer en lo indigno, de perder la honra. El cuerpo de Carmela no puede escapar de ese saber.

La actualidad de ¡Ay, Carmela! no se funda, por supuesto, solamente en su contenido porque también en su forma, en la manera en que está construida aparecen elementos que se renuevan, que cobran nueva vida con el correr de los años. La puesta de Alejandro Giles respeta la austeridad escenográfica planteada en las acotaciones escénicas para hacer estallar las significaciones. El espacio despojado (sólo vemos una gramola, un disco, una escoba, una damajuana, una bandera republicana a medio destruir)  está cargado de poder. Tiene la virtud de la alegoría, dice mucho con poco. El escenario lo es todo: realidad, sueño, magia, esperanza. El traspaso de un estado a otro es ambiguo y en esa ambigüedad se construye el sentido, los sentidos posibles.

La lograda dupla actoral se mueve con soltura en ese ambiente extrañado, manejando con fluidez el cambio de ritmo y la oscilación entre elementos contrapuestos (el humor y la tragedia, la ternura y la violencia, los celos y el reproche, el sentimiento y la reflexión).

Hermosa versión que insiste en hablarnos de la persistencia de la memoria (casi como saber primordial) porque Carmela sigue ahí, viva en cada recuerdo, en cada representación.

 

 

*La obra se puede ver hoy, sábado, en el marco del 36° Aniversario   de  la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Línea fundadora. La función es a las 20 hs con entrada gratuita en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Las entradas se retiran una hora antes de la función (no se reservan). Durante el mes de mayo seguirán las funciones en el Teatro Auditorium de San Isidro,  domingos a las 20.30 hs.