Berberian Sound Studio

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Acaba de ganar el premio máximo de la Competencia Oficial Internacional.

La crítica de “Berberian Sound Studio” llega luego de que se hayan conocido los premios de la 15º edición del BAFICI. Este cronista ha cubierto mayormente películas de la Competencia Oficial Internacional. Con el ánimo de que la cobertura de dicha sección fuese lo más exhaustiva posible en Leedor reservó una entrada el sábado 20 por la mañana sin imaginar que dos horas después y una antes de que se presentara la película de Peter Strickland en una sala de Belgrano, estaría por ver la ganadora de la Competencia Internacional.

 Al escribir el presente comentario, quien lo hace podría estar condicionado por el premio recibido.  Afortunadamente la película tiene suficientes méritos como para sentir que el galardón está bien asignado.  Ello independientemente de que alguno de los restantes veinte films pudieran tener más méritos, lo que de todos modos no es más que una valoración subjetiva de quien escribe.

 Hay, a priori, dos cuestiones que conviene resaltar y que se refieren a la procedencia y el género de “Berberian Sound Studio”. Strickland es inglés y su primer film “Katalin Vargas” ganó el Oso de Plata de la Berlinale 2009. Sin embargo la acción aquí transcurre íntegramente en Italia y más aún en un estudio de cine y salas de montaje de productos de la península de clase B.

 Más ambiguo aún es definir el tipo de film que, sin duda, no es una comedia. A menudo se lo encuadra dentro del subgénero “giallo”, a mitad de camino entre el thriller y el film de terror. Uno de los mayores referentes es y ha sido Darío Argento, famoso por haber firmado varias obras de extenso nombre y con referencias a distintos animales como por ejemplo “El gato de las nueve colas” o “El pájaro de las plumas de cristal”.

 Aquí el personaje central es un inglés de nombre Gilderoy, bien interpretado por Toby Jones (“Infame”), cuya especialidad es la mezcla de sonidos en películas y que es contratado para trabajar en Italia. Desde su arribo, con el frío trato que le prodiga la recepcionista, se percibe que el ambiente laboral no será el mejor.

 Acostumbrado a otro tipo de films (infantiles), se le asigna elaborar parte de la banda sonora de una película donde hay brujas, mujeres que emiten alaridos y otras figuras terroríficas. Para elaborar los sonidos el estudio usa diversidad de frutas y verduras, como por ejemplo, repollos que son cortados, casi podría decir despedazados con cuchillos. El sonido o chirrido que producen dichos procesos son grabados y usados. Toda esa primera parte en que se ve a personajes patéticos, como una dupla de barbudos a quienes se identifica como  “Massimo y Massimo” o mujeres que gritan (primeros planos de sus bocas)   resulta impactante.

 Poco a poco Gilderoy va perdiendo la paciencia y el maltrato que recibe del director de cine parece llevarlo a alguna decisión extrema. Sin querer revelar el último tramo puede decirse que, por ahí, faltó un remate más rotundo de dicha penosa situación. De todos modos, “Berberian Sound Studio” tiene suficientes méritos que justifiquen su estreno comercial en nuestro país. Por suerte una distribuidora local ha firmado un convenio con el BAFICI, que asegura que la mejor película de la Selección Internacional será por ella comprada, para ser presentada en nuestras salas.

 Próxima función:

 Domingo  21 20:40   Village Caballito 7