BAFICI 2013: Habi, la extranjera

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Hacia el encuentro de quien queremos ser. Lograda ópera prima.

Posiblemente, una de las mejores actuaciones de esta Competencia Argentina 2013, al menos hasta ahora, la que realiza Martina Juncadella, como Habi-bi/a.

Habi viaja a  Buenos Aires con el objetivo de realizar unas ventas de objetos artesanales  y concretar  trámites para su madre, pero de pronto ingresa por un libro de cocina a la cultura libanesa, con la cual se identifica emocionalmente, para dar comienzo a un juego, que la llevará al encuentro de su propia identidad.

Podría arriesgarse a decir que muchas veces la mirada alcanza para comunicarse. Eso es lo que ocurre cuando nos enamoramos, pero este no es ese caso. Repetidos primeros planos acuerdan con esa afirmación. Del mismo modo que su protagonista decide cambiar su nombre, enamorándose de su nueva identidad, los espectadores juegan este juego, -sin saber que lo es- encantados con su mirada, con esos movimientos suaves pero cargados de una intensa frescura y a la vez acompañados de un sutil pero presente erotismo.

El tema es que en este juego especular las cosas se complican, tanto en su trabajo como en el pequeño y lúgubre hotel, que ella transforma en su pequeño mundo musulmán, cargado de ritos, que intenta aprender y disfrutar. Y que lo vemos en el aprendizaje del idioma, en sus comidas, en sus cantos, en sus rezos donde esta incipiente mujer parece flotar, mientras miramos un mapa en la pared, y en la habitación del lado una pareja parece matarse, casi como en un contrapunto.

Un film delicioso, que encanta y  extraña.  Y donde ese contrapunto hará de límite para su fantasía y le permitirá sincerarse con su madre y explicarle que llegó la hora de convertirse en una persona que va hacia la búsqueda de su genuina identidad.