BAFICI 2013: Noche

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Opera prima argentina en competencia: clima denso y fantasmagórico, con desiguales actuaciones y fotografia destacada.

“Si fuese yo, nunca me enamoraría de mí”

Seis amigos se reúnen en una casa de campo en Entre Ríos, con el objetivo emocional de escuchar una grabación de un amigo que se acaba de suicidar. Todos han tenido un vínculo importante… algunos de mayor intimidad.

A medida que el tiempo transcurre comenzamos a escuchar la voz de Miguel y por otra parte cada uno de ellos cuenta a su vez su historia personal, con la que el espectador termina de armarla.

En un clima denso y fantasmagórico, con desiguales actuaciones y con una fotografía que se destaca por la intensidad de cada paisaje, se desarrolla esta ópera prima donde tanto las pulsiones de vida, como de muerte se hacen presentes todo el tiempo. Eros y Tanatos van y vienen todo el tiempo en un clima endogámico, que por momentos se torna muy pesado, y no en el mejor de los sentidos. Algunos de sus personajes aparecen muy estereotipados y eso contribuye a una densidad más superficial, que dramática. Por lo que el dolor por momentos está logrado y por otro aburre soberanamente.

Por lo que ese ambiente tan logrado a nivel plástico no es aprovechado en la dimensión que ofrece tornándose a su vez demasiado necrofílico, y la voz en off por momentos también molesta, aunque uno se acostumbra finalmente. Hay no obstante una frase que justifica en parte lo dicho, y que está casi al comienzo de la grabación: “Si fuese yo nunca me enamoraría de mí”. De hecho el melancólico tiene una muy baja autoestima.  Lo que me hizo pensar no sólo en el clima de melancolía que se percibe, sino en lo interesante que puede resultar decirse “ Cuáles son las cosas que me hacen quererme lo suficiente, para poder amar a otros, y no desear desaparecer-me de este mundo ? “