BAFICI 2013: Call girl

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Ninguna mujer nace para puta.

Siete días antes de las elecciones en la Suecia de los 70, una adolescente de 14 años es depositada por su madre en un Hogar Juvenil donde es admitida con afecto. La razón que esgrime su madre para dejarla es haber escapado de su casa  en seis oportunidades, no sabemos qué ocurre en su hogar, sólo vemos a una madre distante y a una adolescente rebelde. El tema se complica cuando llega al hogar una amiga de esta y ambas deciden acompañar a dos compañeras que ya forman parte del mundo de la prostitución, y que serán su puente y una fuente de “ingreso” del cual poco a poco irán formando parte, ayudadas por el consumo del alcohol y las drogas.

La prostitución jamás es una elección realmente libre. Y las personas, en su mayoría mujeres, que se prostituyen, no deben ser criminalizadas, sino ayudadas. Sobre este tema se explaya Call Girl en la Suecia de los 70, que para el resto del mundo era algo así como el paradigma de una toma de conciencia, respecto a los cambios que se operaban en el orden de la liberación y la revolución sexual. Pero contrariamente lo que vemos es la compra de servicios sexuales, como una práctica contraria a los derechos humanos, donde por un lado escuchamos el discurso político Socialmente Democrático, que habla de la igualdad  de la mujer frente a las posibilidades de trabajo y de crecimiento. Y por otra, cómo estas son acusadas y a la vez “defendidas” por sus propios clientes.

El film está basado en un caso real, que fue un escándalo en los medios de comunicación de la época. Con una excelente dirección de arte, a la cual se suma el imaginario que representa la música de la época -Bee Gees, David Bowie-, su director Mikael Marcimain construye un excelente thriller político, en esta su ópera prima, un film redondo sin fisuras, que pone sobre el tapete la falsedad, la incongruencia, la traición y la inmoralidad que sustentan los dueños del Poder económico, social y político, lo que hace imposible imponer la ley, ni la justicia, porque los que la detentan son los mismos que usan y abusan de las estructuras que hacen y harán que la prostitución sea una realidad, contra la cual no se puede luchar, porque en ello se pone en juego la vida. Su personaje principal Iris, no la pierde en un sentido literal, pero siempre será un outsider con pocas o ningunas chances de escapar de ese cruel y conocido entramado.