BAFICI 2013: Tchoupitoulas

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Un nuevo homenaje a Nueva Orleans como paraiso sensorial en este documental de los hermanos Ross que nos convierte a todos en paseantes nocturnos.

Un documental absolutamente sensorial, que lleva el nombre de una calle típica de la zona francesa de New Orleans, es una buena elección para comenzar esta experiencia visual que es el BAFICI, en su 15ava edición.

Tres hermanos William, Kentrell y Bryan -acompañados de su perro- quedan varados toda una noche en Nueva Orleans hasta las 6 am que parte el próximo ferry. Al comienzo se ven obligados a matar el tiempo, pero no tardan en transformar el contratiempo en aventura, convertidos en verdaderos flaneurs con una cámara que los sigue en su paseo.  El contexto visual y auditivo es una carnaval pleno de estímulos, donde no hay espacio para el spleen. La calle en cuestión, Tchoupitoulas, provoca cualquier cosa menos tedio.

Un detalle interesante que refuerza el carácter independiente de este tipo de cine está puesto en el hecho de que, para sufragar los gastos derivados de derechos de autor de la banda musical, una de las joyas de la película, los hermanos Ross abrieron una cuenta en la plataforma de proyectos kickstarter.

Nueva Orleans como paraíso perdido y como fragilidad de la vida y de la memoria está presente en la cultura visual norteamericana y la referencia más cercana que surge es el hechizo producido por La niña del sur salvaje.  Pero en este caso, no se trata de una marginalidad que no logra insertarse en la ciudad post katrina. Aquí también hay un niño, el hermano más pequeño, William, que sostiene el punto de vista y hace pivotear en sus diálogos a sus dos hermanos. Pero las voces de Williams también se presentan en apartes, donde vaga contándonos sus sueños e imaginando su futuro.

En este documental se preserva la ingenuidad y el asombro en el deambular. No hay violencia ni tristeza en las múltiples performances urbanas que la cámara registra persiguiendo y modelando lo que miran los niños y miramos todos. No hay peligros que acechen el recorrido de los tres protagonistas, más bien el estado es el de una fiesta compartida, plural y estimulante. Un documental que podría pensarse como rito de pasaje a la adolescencia, marca de crecimientos, como una bildungsfilm que es además el primer largo de los hermanos Ross. 

 

Mirá el trailer de Tchoupitoulas