Entrevista a Leticia Vetrano

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Hablamos con Leticia Vetrano sobre su espectáculo Fuera!, un hermoso ejemplo de la profesionalización y el talento que se puede encontrar en el universo del clown. Viernes 29 de marzo, última función en Timbre4. 

El clown está conectado con el momento presente”

Leticia Vetrano está en Buenos Aires presentando, por segundo año consecutivo, Fuera!, un espectáculo de clown que nos acerca a la vida de María Peligro, la payasa que nació en Bélgica como resultado de muchos años de investigación, de búsqueda y de intenso trabajo. Leticia es argentina pero rueda por el mundo desde hace varios años. La decisión de irse del país estuvo ligada con la necesidad de descubrir cosas nuevas en un momento de incertidumbre. Hacía espectáculos de calle como artista de circo (era acróbata y contorsionista) y ningún vínculo la ligaba con el mundo del teatro. Pero la veta cómica, casi como un instinto de supervivencia, comenzaba a surgir y a apoderarse de sus modos de expresión. “Llegué a Bélgica pensando que quería armarme un solo. Y en un working progress armé una secuencia de movimiento y la gente se empezó a reír. Muchos me empezaron a decir que lo que yo hacía era clown. Yo no sabía dónde ponerlo porque tampoco interpretaba un personaje pero salió una veta muy natural que tenía que ver con el clown y fueron los demás los que vinieron a definirme. De ahí le puse un nombre y así nació María Peligro. Monté un espectáculo de calle, un espectáculo corto de 20 minutos y giré con él como tres años por Europa. En ese espectáculo era mucho más fuerte el personaje, la payasa, que lo que hacía. Eso mucho a la gente no le importaba. Lo que sobresalía era el personaje. De ahí surgió todo un universo alrededor de María Peligro y una necesidad de que viva otras cosas que tengan que ver con un ambiente más íntimo y que viva otras emociones” comenta.

De esa vivencia, y de un taller de dramaturgia con Walter Velázquez,  nace Fuera! En un principio, su intención era contar toda la vida de esta mujer, desde el nacimiento hasta su muerte. Con el tiempo quedó ese momento de su vida que podemos apreciar en la obra y que le sirve a Leticia para alcanzar una definición posible: Fuera! es un momento en la vida de María Peligro en el que ella decide cortar con lo que supuestamente estaba escrito como su destino. A mí me pasó, a todos nos ha pasado. Hay un día en el que uno se vuelve adulto y decide manejar su vida. Fuera!  habla de ese momento en el que uno empieza  a cortar, empieza a desatarse de los lazos ancestrales, de familia o de educación y de todo lo que le inculcaron y dice ´yo soy esto, así me defino y de acuerdo a estas reglas propias voy a vivir mi vida.´”

 

¿Cuánto hay de Leticia en María Peligro?

Mucho, todo. Creo que en la técnica del clown cada cual trabaja desde uno mismo.
Micheline Vanderpoel, la directora de Fuera!,  dice que se trata de encontrar el hueso que haga reír,  de encontrar el lugar cómico de cada uno, y de poder reírse de las debilidades que cada uno tiene. Entender qué cosas de mí hacen reír o qué cosas quiero potenciar. Hay mucho potenciado, cambiado. Hacer clown no es hacer terapia pero es la técnica de abrir el canal donde uno se vuelve transparente, saca los prejuicios y la conciencia. Ahí es donde aparece el payaso.

 

¿Qué dificultades se te presentaron en el proceso de trabajo de Fuera!?

Tardé mucho tiempo en entenderlo como espectáculo porque era muy difícil. ¿Cómo un payaso cuenta una historia sin que lo que uno hace se convierta en teatro? ¿Cómo mantener el estado del clown contando una historia sin entrar en un personaje fijo? Es un hecho teatral pero no es un personaje establecido. Estás en contacto con el público y esa comunicación está abierta a lo que pase. Por ejemplo, en una función una señora tosió la última media hora del espectáculo.  Un actor  que tiene un personaje establecido no puede hacer mucho con eso, un payaso está ahí y eso lo tiene que hacer vivir. Es de eso de lo que se alimenta y es eso lo que lo diferencia del actor. Son esos momentos, ese vínculo y esa apertura con el público lo que permite que un espectáculo de clown sea cada  día diferente. Estás ahí, estas abierto a lo que pasa, no podés abstraerte de lo que sucede con el público.

El clown está conectado con el momento presente, es puro presente. Por eso a mí me costó entender el espectáculo: se trataba de mantener esa energía, esa apertura teniendo que cumplir con muchas condiciones preestablecidas para que la historia se entienda. Yo estaba metida en un personaje que contaba una historia y además debía mantener la apertura con el espectador. Me costó mucho entender que una cosa es la historia y otra cosa es el payaso que cuenta la historia. Ahí hay una diferencia muy fina y pienso que en eso radica el arte del clown y por eso el clown no es teatro propiamente dicho. Estas abierto a lo que sucede en el momento.

¿Cuál es la devolución del público?

Yo creo que la gente se encariña muy rápido, en este espectáculo, con María Peligro. A la gente le da mucho pena y hay una cierta identificación con alguna persona que conocen (tía, prima, abuela) o con rasgos de ellos mismos. Es una payasa muy humana que vive todo muy a flor de piel y la gente lo siente. El público se ríe pero con un tinte de mucha pena, se trata de una risa hasta por momentos incómoda. No es un espectáculo que llame sólo a la carcajada. No se buscó eso, apunté más que nada a la risa incómoda y eso la gente lo percibe.

¿En todos los países funciona igual?

Creo que  hay algo universal que tiene que ver con lo más genuino, lo más humano. Hay algo que tiene que ver con la familia (a pesar de las diferentes concepciones) y con la raíz de donde uno viene. Eso lleva a la identificación. Después, la gente se ríe de cosas diferentes, no todos los públicos reaccionan igual ni se ríe de lo mismo. Mi última experiencia fue en Brasil.  El brasileño es un público que normalmente reacciona mucho pero ante un espectáculo así se emociona y se paraliza. Les encantó pero quedaron mudos. Yo pensé que no estaba funcionando porque nadie se reía pero me di cuenta de que estaban demasiado emocionados por experimentar cosas que no están acostumbrados a sentir ante un espectáculo de clown.

En Italia,  ante ciertos chistes sobre la familia o la religión o cuando ven en escena al muñeco inflable, el público se hace un hielo. Yo siento al público que se tensiona y eso me hace alucinar. Es muy interesante, hasta antropológica o sociológicamente hablando, ver como cada sociedad, cada pueblo reacciona diferente.

¿Cómo ves hoy el panorama del clown?

En Argentina está en su momento de auge.  Hay mucha gente haciendo clown,  fue una salida para la gente que estaba entre el circo, lo cómico, el teatro. Clown se le puede llamar a todo o a nada, al mismo tiempo. Yo me cuestiono mucho qué pasa con el género porque me hacen mucho esta pregunta. Creo que el clown está ahí  en el medio de todo: el que hace circo y tiene una veta cómica es clown, el que hace teatro y quiere romper con la cuarta pared hace clown. Puede ser todo o nada.

En el país, hace un par de años atrás, hubo una explosión. Hay mucha gente que da cursos, que monta sus espectáculos,  que viaja a Europa.  Allí los payasos argentinos son muy reconocidos, en todas las modalidades (los que trabajan en la calle y los que trabajan en el teatro). Este es EL momento de clown argentino. Por eso creo que también mucha gente comenzó a odiar el género porque un payaso malo te hace odiar a todos. Pero creo también que con el tiempo las cosas se van aclarando. Un payaso no puede ser sólo eso: un payaso es acróbata o es músico o es bailarín o es actor y el clown es sólo una dinámica que se instala en el espectáculo. La profesionalización va a hacer que el género sea más respetado.

¿Se lo sigue considerando un género menor?

Si se lo piensa sólo como un género para hacer reír, sí. Si la gente pretende sólo hacer reír y no busca generar otro tipo de emoción no sirve. Alguien dijo alguna vez, creo que Lila Monti, que un payaso que no hace reír no sirve pero uno que sólo hace reír tampoco. Es en el chiste fácil, en la vulgaridad donde el verdadero sentido del clown se pierde.

¿Por qué la gente tiene que ir a ver fuera!?

Porque por una hora y media va a poder meterse en el mundo de María Peligro y quizás van entender alguna cosa de su vida o identificarse. Porque es un viaje  intenso y si la gente se deja llevar  va a experimentar muchas sensaciones. Es un recorrido emocional interesante.