Una pistola en cada mano

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De lo mejor que pudo verse en el Festival Pantalla Pinamar que acaba de terminar, la nueva película de Cesc Gay se estrena este jueves.

Fiel a la temática de películas intimistas, después de su celebrado Krámpack (2000), En la ciudad (2003), un filme coral nominado a varios Goya, y continuando con la línea trazada por Ficció (2006) este talentoso realizador con su habitual sutileza, humor e ironía, nos propone adentrarnos en el universo de la crisis del hombre posmoderno, mostrando sus zonas más vulnerables a través de seis historias donde dos personajes se comunican para hablar de la vida, del amor y sus conflictos.

A  pesar de tenerlo todo, J. (Sbaraglia) está bajo los efectos de una gran depresión. En cambio, E. (Fernández), que no posee más que un gato, vive apaciblemente aunque haya tenido la necesidad que volver a vivir en la casa de su madre. (Cámara) intenta volver con su mujer (Segura) dos años después de su ruptura. G. (Darín) recurre a los ansiolíticos para intentar comprender por qué su mujer tiene una aventura con Tosar. P. (Noriega) pretende seducir a una compañera (Peña). María y Sara (Watling y Guillén Cuervo) intercambian a sus maridos (Mollà y San Juan) con el fin de comunicar sus intimidades.

Pensar en sus propias historias y en la de sus amigos le ayudo como es -su costumbre- a construir este film. Las mismas fueron filmadas en tres semanas de rodaje y en tres meses de montaje, según palabras del propio realizador.

Este contrapunto de situaciones de vida que van desde la comedia al drama, y que han sido concebidas desde lo fílmico con una total libertad actoral, no deja ninguna coyuntura vivencial emocional contemporánea sin tratar.

Los diálogos se van entrecruzando y poco a poco se va armando un film coral, que resulta una radiografía, de su trabajo, emocionalidad y sexualidad. Por lo tanto de lo que se habla es de las carencias y debilidades de los hombres y de algunas mujeres, perdidos y confusos, pero absolutamente reales.

Una de las virtudes principales del film es sin duda el conocimiento de la naturaleza humana, lo que hace absolutamente verosímil las actuaciones de este extenso reparto, donde sus personajes se ríen de sí mismos desmitificando todo tipo de estereotipos machistas, para apostar todo el tiempo a  mostrar en profundidad la intimidad de cada uno de ellos. En estos relatos la mujer aparece aportando –de alguna manera-, un discurso que la deja mejor parada frente a su identidad.

Presentada en Pantalla Pinamar 2013 y próxima a estrenarse Una pistola en cada mano, se encuentra entre los mejores films que se vieron