Cuando el bufón se canse de reír

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Concebida por el propio creador como un “antibiodrama”, lo que le queda claro al espectador luego de casi tres horas de esta intensísima performance, es que no importa en definitiva discriminar entre verdad y mentira, realidad y ficción, porque quizás esos órdenes no existan como entidades separadas.

Emilio García Wehbi nos introduce en esta performance en un viaje emocionalmente conmovedor, que incluye una suerte de autobiografía descarnada de su vida como artista trashumante, además de dar vida a otros textos, tanto propios como del gran dramaturgo y director teatral Luis Cano, que reflexionan, por un lado, sobre la teatralidad de “LA” obra de teatro por excelencia, es decir, Hamlet, como también, por otro lado, sobre los descompuestos e imposibles vínculos familiares entre el protagonista y sus padres. Realidad y ficción, presentación y representación se entremezclan constantemente, haciéndonos dudar si lo que estamos viendo es o no un engaño completo, “la mentira más grande jamás contada”, un enorme artificio elevado a la máxima potencia, por más que supuestamente se trate de “la realidad”.

Concebida por el propio creador como un “antibiodrama”, lo que le queda claro al espectador luego de casi tres horas de esta intensísima performance, es que no importa en definitiva discriminar entre verdad y mentira, realidad y ficción, porque quizás esos órdenes no existan como entidades separadas. Quizás todos nos encontramos viviendo nuestras vidas como si estuviéramos dentro una película o de una obra de teatro. Cada uno de nosotros somos los protagonistas de una historia absurda al extremo, ridícula a más no poder, sin sentido alguno, y en donde sólo podemos fingir que seguimos adelante sin darnos cuenta de la evidencia que tenemos todo el tiempo ante nuestros ojos. Quizás sea esa, en definitiva, la definición más clara que se puede encontrar hoy sobre el teatro. Detrás del esnobismo y del brillo de una carrera artística internacional y de enorme prestigio, acecha agazapada la risa del bufón que se ríe de todos, de sí mismo y de nadie a la vez. Porque la vida es un cuento de idiotas o de locos, que viven sin saber, sin aprehender jamás un sentido último que no deja de escurrirse, revelando así su imposibilidad. Estas reflexiones tienen como fin evidenciar que nos encontramos ante un gran espectáculo, realizado por el más grande de los locos, el más lúcido, el artista más revulsivo en este momento del teatro argentino. Una figura tanto más necesaria en el marco de una escena, la nuestra, que parece apagada, apática y que se muestra incapaz de generar la menor inquietud en nadie. Conmover, molestar, incomodar, verbos que el teatro de Emilio García Wehbi viene conjugando a la perfección, como nadie en este país me atrevo a decir. Qué mejor entonces que acercarse a Timbre 4 a ver las últimas funciones de esta imprescindible performance.

  • lucia amaya

    me encantaría ser parte de ese público que asiste a este performance, pero estoy a miles de kilómetros, solo queda desearles presentaciones plenas de provocación