Como vibra el suelo (II)

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La segunda temporada de Como vibra el suelo se presenta los viernes a las 21 hs en Buenavía Teatro Estudio. Una experiencia distinta para pensar los límites y las posibilidades del hecho teatral. 

Teatro: Repetición y fantasma

Como vibra el suelo pone al teatro entre las cuerdas para preguntarse por los límites de la representación e incluso los de la recepción de una obra. Una escena proyectada al infinito (con pequeñas variaciones instauradas desde el lenguaje y el cuerpo) es la clave para intentar entender algo que, en un principio, nos resulta extraño, inaccesible, sin sentido. Y es esa falta de sentido (literal, exacto, anclado en la tranquilidad de saber qué pasa) lo  que inquieta al espectador y lo pone en otro lugar, lleno de preguntas que quizás no tengan respuesta y, sobre todo, lleno de sensaciones: tedio, ganas de escapar, ahogo, espasmo (llénelo usted).

Las mismas sensaciones que parecen experimentar los personajes. Son tres, encerrados en una habitación. Esperan a alguien que llegará o no a las cuatro (de la tarde o de la madrugada de cualquier día). Mientras tanto, disparan el recuerdo de un pasado compartido, tratan de hilar un relato que quedará trunco. Un conflicto estancado que vuelve siempre al mismo punto y comienza de nuevo para decir otra cosa, para sumar o acumular. Repetición y diferencia.

Imposible no recalar, aunque sea un segundo, en Gilles Deleuze para aproximarse a una experiencia teatral poco convencional. Deleuze pensó, en Diferencia y repetición, la relación entre estos dos conceptos y teatro, máscara y simulacro: En el teatro de la repetición se experimentan las fuerzas puras, los rasgos dinámicos del espacio que actúan sobre el espíritu sin intermediación y que lo vinculan directamente con la naturaleza y con la historia, un lenguaje que habla antes de que se produzcan las palabras, gestos que se elaboran antes de que existan cuerpos organizados, máscaras anteriores a las caras, espectros y fantasmas previos a los personajes: todo el aparato de la repetición como ‘poder terrible'” Algo de este poder se hace presente en las funciones de Como vibra el suelo: los personajes parecen entes al servicio de la expresión del cuerpo, pura carga emocional, fantasmas que llegan de un tiempo no reconocible. Son vibraciones, cúmulos de angustia, gritos que delatan el terror que provoca, finalmente, saber que nada de lo que tenemos nos pertenece, ni siquiera la propia muerte.

No hay certezas ni claridad posibles. Para acercarse a esta obra se deberá abandonar los prejuicios y los cánones establecidos porque se trata de un juego teatral, un experimento que requiere, más allá de las disquisiciones teóricas más o menos esperables, un espectador dispuesto a percibir aquello que vibra por debajo, del suelo y de la piel, eso que late y no es mi corazón.

 

 

 

  • Leticia

    leedor es una web que se diferencia del resto, por sus críticas tan literarias y que suelen mirar desde ángulos no tan “estándar” las obras.
    Esta crítica es sumamente constructiva, no está hecha “al pasar”, realmente hay un pensamiento sobre el hecho teatral totalmente despojado de convenciones y prejuicios, y eso realmente lo agradezco como lectora.

  • sandro

    Por lejos una obra para recomendar!!! Excelente!!! Fuí sin expectativas como lo hago habitualmente en el teatro, en ese teatro aburrido-representativo-adormecedor, ya que mi pasión por el teatro supera los obstáculos que se presentan con el nombre de obras y por fin todo ese tedio se subsana con una OBRA como ésta.Gracias por curar mis heridas y seguir creyendo que el teatro vivirá para siempre!!!