Exposición de afiches de Juan Gatti: Almodóvar y otras yerbas

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Juan Gatti es diseñador, fotógrafo y artista plástico nacido en Argentina y exiliado a España durante la última dictadura militar. Vivió la gestación de numerosos movimientos artísticos tanto en nuestro país como en España: formó parte del Di Tella y se relacionó con las bandas que dieron origen al rock nacional (realizó las tapas de discos de Spinetta, Sui Generis, Pappo’s Blues, Charly García entre otros). Lo mismo sucedió con la movida madrileña. Pero quizás su relación con Pedro Almodóvar es la que le dio más proyección internacional. 

En la rueda de prensa de Pantalla Pinamar, Gatti mantuvo una conversación muy generosa con los periodistas donde contó cómo es su proceso creativo. Afirmó que en todos sus trabajos, tanto en cine como en música y moda (fue diseñador en revistas como Vogue y colaboró de manera directa con grandes íconos de la moda como Lagerfeld, Sybilla, Loewe, y Chloé entre otros) parte de una relación personal previa con el realizador. Es una labor que comienza cuando la idea se está formando en los directores. Luego lee el guión y muchas veces también participa en partes gráficas dentro de la película, va al rodaje, ve tomas, escucha música. Luego de todo eso, termina de hacer el cartel. Su objetivo es sintetizar el film: crear una imagen que sea un ícono. Sus carteles no son anecdóticos, no cuentan la película o un personaje, sino lo que le interesa hacer una abstracción del mensaje del film. Pero para poder llegar a esa abstracción necesita la mayor cantidad posible de información.

Con mucho humor, también habló de su relación creativa con Almodóvar, quien le propone una idea, y luego él realiza algo que no tiene nada que ver con lo que le pide, y que a la larga es la que se acepta. Dice que el secreto está en presentar las dos o tres ideas para que Almodóvar se convenza de que la propuesta de Gatti es mejor, y que incluso, se le ocurrió a él. Pero aunque todo fue dicho en tono de broma, a principios del 2012 hubo una disputa legal entre ambos creativos por los derechos de unos carteles. Cuando se le preguntó por qué no había realizado el afiche del último film del director manchego, Gatti dijo que justo estaba realizando la muestra que se puede ver hasta el 17 de marzo en el Museo Sívori (titulada Contraluz) pero que seguramente vuelva a colaborar en el futuro.

Siendo un artista que trabaja hace más de treinta años en su oficio,  también ha hablado de su relación con  la tecnología. Si bien el escaneo de imagenes le ha facilitado mucho su tarea, él sigue creando a partir de un dibujo. Al respecto afirmó que los carteles son una imagen en un espacio, que se transforman en objetos reales que funcionan en espacios reales, motivo por el cual nunca ha creado desde la virtualidad. Sostuvo que de un mismo film puede haber desde cuatro a cuarenta y cinco carteles (el caso de La mala educación). Puede suceder que en un país se use uno diferente al que se usa en España, o que haya algunos carteles que a la productora le gustan más pero por cuestiones comerciales se lanza otro. Lo interesante de la muestra que se está presentando es que presenta tanto el material inédito como el editado.

Juan Gatti supone un desafío para los espectadores. Sus trabajos, si bien funcionan como abstracciones de un concepto, están plagados de referencias visuales a la historia de las imágenes (desde el art nouveau hasta el pop art), y por tanto, acercarse a sus carteles, implica una mirada atenta, culta, activa. Como sostiene Ricardo Jarne, director del Centro Cultural de España en Buenos Aires, “muchas veces el posible aire retro de su trabajo no es sólo la predicción muchos años antes de la moda vintage: es la confirmación de que forma parte de la historia contemporánea.”