Mamá (II)

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Maternidades ambigüas en una película que hay que ver.

Como su título indica, Mamá es una película eminentemente femenina, pendula entre un principio con “dos padres”, hermanos (interpretados por el mismo actor) y un desarrollo donde van surgiendo dos madres: una fantasmal y otra real (la Annabel de Jessica Chastain). Aunque ninguna de estas dos madres es la biológica, conforman ambas otro grado de la maternidad posible: la primera, monstruosa pero responsable, celosa, nutritiva; la otra, bella, humana, pero resistida, fría e involuntaria.

La nota de Fredy Friedlander da mayores detalles de los que quisiera ocuparme acá. Me interesa sí esa voluntad narrativa de una ópera prima realmente sorprendente. Sería simplista decir que hay algo de El laberinto del fauno en Mamá, cuando el productor responsable, Guillermo del Toro, es el director de aquella película reveladora para el cine español en cuanto a las posibilidades que generó de iniciar toda una veta hacia la ciencia ficción en una cinematografía poco habituada al género. En ese sentido Mamá claramente es una película de género: pasillos recorridos por una cámara que asumimos como subjetiva, la noche como el gran escenario del miedo, figuras fantasmagóricas que aparecen en reflejos, ataques sorpresivos por atrás, planos detalles de objetos a los que indecisamente se acerca el personaje para decidir en el último segundo no tomarlo (el placard de la habitacion de las nenas). El espectador va a estar cómodo en esa ambigüedad entre el plano de los muertos y el de los vivos, porque se presenta como tópico en la historia del cine de terror. La relación con la locura, los manicomios abandonados, el mundo de los sueños, todos items habituales, bien románticos por otro lado. El acantilado, el bosque, la nocturnidad.

Sutil diseño de estos personajes que se van mostrando tal como van respondiendo al medio (ojo el miedo también). Annabel irá afinando el oído a los ruidos de la casa, Victoria irá racionalizando lo que antes estaba completamente salvajizado. A ese medio, tendrán que acomodarse con decisiones, algunas precarias y otras definitivas. A esa altura los hombres están fuera, solo es cuestión de mujeres y ahi tambien hay zonas ríspidas que la película explicita y sobre todo simboliza de un modo estupendo.