Festival de Berlin 2013: balance final

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La sección competitiva de la 63º Berlinale no ofreció títulos perdurables, predominando una medianía y una marcada preferencia del Jurado a la hora de las premiaciones.

De las diecinueve películas en competición hubo tres de Francia y dos de países de habla germana. Lo sorprendente es que ninguna de ellas se llevó un premio y que además otros países de Europa Occidental como Italia, España o Inglaterra no estuvieron representados.

Posiblemente la mayor decepción haya sido la de los franceses. Pese a contar con tres de las más grandes estrellas, ni “Camille Claudel 1915” (con Juliette Binoche), ni “La réligieuse” (con Isabelle Huppert) o “Elle s’en va” (Con Cathérine Denueve) se llevaron siquiera una mención. Faltó quizás originalidad en al menos los dos primeros films al tratar personajes mejor desarrollados en versiones anteriores. En el último caso, es probable que su tardía presentación en el último día de la competencia le haya restado chances.

Al continente americano le fue un poco mejor ya que de las cuatro películas de los Estados Unidos dos fueron premiadas. El oso de Plata a la mejor dirección recayó inexplicablemente en David Gordon Green (“Legado de violencia/Undertow”) por su “Prince Avalanche”, ya comentado en una nota anterior, durante el Festival. “Promised Land” de Gus van Sant con Matt Damon en un tema polémico de la explotación del “shale gas” (abundante en Argentina en Vaca Muerta) se llevó una mención aunque no deslumbró. Pero “Side Effects”, de próximo estreno local y dirigida por el prolífico Steven Soderbergh  fue la mejor de las cuatro producciones estadounidenses, pese a lo cual se fue con las manos vacías.

La canadiense “Vic + Flo ont vu un ours” de Denis Coté obtuvo el Premio Alfred Bauer “a la película que abre nuevas perspectivas” lo que parece algo excesivo a la hora de su visión. Es probable sin embargo que tenga una buena carrera en festivales de cine independiente, sobre todo merced a la buena interpretación  de sus dos actrices: la francesa Romane Bohringer y la franco-canadiense Pierrette Robitaille.

Para completar el análisis de nuestro continente cabe señalar la muy buena performance de la única representante de América Latina, la chilena “Gloria”, que como señalara este cronista en nota anterior pudo haberse llevado merecidamente el Oso de Oro. Se conformó, lo que no es menor, con el Oso de Plata a la mejor actriz (Paulina García).

En contraste con Europa Occidental (expresión que es hoy casi una entelequia) los “países del Este” fueron  los más favorecidos  a la hora de los premios. Los dos premios mayores fueron a Rumania y Bosnia. En el primer caso, “Child’s Pose” del rumano Calin Peter Netzer obtuvo el Oso de Oro, confirmando el buen momento cinematográfico por el cual pasa su país (recordar por ejemplo “Más allá de la colinas”, la última vencedora de Mar del Plata). La ganadora en Berlin, ya comentado en una nota anterior donde se afirmaba que podría obtener algún premio, no aparecía aparentemente como la favorita. Conviene recalcar no obstante la notable interpretación de Luminita Gheorghiu (foto) y mencionar varios de los films donde se la vio: “La noche del señor Lazarescu”, “Bucarest 12:08”, “Aurora”, la ya nombrada “Más allá de las colinas”, “4 meses, 3 semanas, 2 días” y una anterior de Michael Haneke no estrenada localmente (“El tiempo del lobo”). Nos hubiera gustado que “Gloria” se llevara el Oso de Oro y que el de Plata a la mejor actriz recayera en la intérprete rumana.

El otro gran vencedor fue el bosnio Danis Tanovic (Oscar al mejor film extranjero en 2002 por “El último día”) que fue el único en llevarse dos Osos de Plata al mejor actor (Nazif Music) y el Gran Premio del Jurado por su film “An Episode in the Life of an Iron Picker”. Merecido reconocimiento a una obra que en apenas 75 minutos logra transmitir la angustia de un matrimonio muy pobre, cuya esposa debe ser operada de urgencia para extraerle el feto muerto y la negativa de los hospitales al no tener ellos obra social. Está basada en un hecho verídico que le ocurrió a los “no actores” (término creado por Sorin) del film varios años atrás y que recrean para la pantalla. El título alude a la ocupación del hombre (“iron picker”), algo así como un “chatarrero” de metales, sobre todo de autos  abandonados por viejos o inutilizables.

El Oso de Plata a la contribución artística fue al film de Kazajstán “Harmony Lessons” de Emir Baigazin, de mediano interés sobre un grupo de estudiantes, mientras que otro Oso de Plata “esperado” fue para “Closed Curtain” de Jafar Panahi (la distinción fue adjudicada a él) pero obviamente no pudo recibirla por lo que la recogió su codirector Kambeziya Partori. Cerrando la lista de galardones se agrega una mención obtenida por “Layla Furie”, coproducción con Sudáfrica que tampoco convenció a este crítico.

En síntesis, un Festival que no pasará a la historia, estupendamente organizado lo que compensa la medianía en cuanto a calidad de la selección competitiva. Claro que hubo otras películas en las secciones Panorama, Forum y Generación Kplus, que seguramente se verán en próximas ediciones del BAFICI y del Festival de Mar del Plata. Pero en todo caso el Jurado, presidido por Wong Kar Wai y con mayoría de norteamericanos (Tim Robbins, Ellen Kuras) y  europeos “occidentales” (Susanne Bier, Andreas Dresen) tuvo marcada preferencia por títulos de países del Este a la hora de los premios.