¿Y si vivimos todos juntos?

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Jane Fonda y Geraldine Chaplin untas, en este homenaje a la amistad y a la vejez, segundo film del francés Stéphane Robelin que se estrena este jueves próximo.

Después de varios años de su primer largo (Real movie, 2004) Stéphane Robelin realiza esa comedia dramática, cuyo tema es la decisión de un grupo de ancianos de vivir todos juntos con el propósito de cuidarse, para mitigar con esa unión, la decadencia física y el deterioro mental propio del inexorable paso del tiempo. Y así poder escapar de las instituciones a las que arriban y permanecen hasta su muerte.

Considero bastante común en un grupo de amigos de toda la vida escuchar la expresión de este tipo de deseo. Lo que no es usual es llevarlo a cabo, hacerlo realidad.

Para esto Stéphane Robelin eligió a Guy Bedos, Daniel Brühl, Geraldine Chaplin, Claude Rich , Pierre Richard y a Jane Fonda.

Nuestro El hijo de la novia de Juan José Campanella. Argentina, 2001. La vida empieza hoy de Laura Mañá España, 2010. Lejos de ella de Sarah Polley, 2009. El amor de Robert, EE.UU, 2011,  Las chicas de la banda de Geofrey Enthoven Bélgica 2012 y Nunca es tarde para amar. Alemania, 2009. Este último un film muy valiente y con escenas muy explícitas, sobre la sexualidad en la tercera edad. Son algunos de los films, que se han dedicado a tratar estos temas desde distintas perspectivas.  Imposible no citar a Amour de Michael Haneke, Francia, Alemania Austria, 2012,  reciente merecedora del Oscar como Mejor película extranjera.

En este caso estamos hablando de una clase media alta con ganas todavía de disfrutar de los placeres de la vida. Una comedia que puede por momentos devenir tan trágica como cómica y donde el humor aparece en la cotidianeidad, en escenas más bien sutiles. Y lo que podría resultar dramático es vencido por la fortaleza de sus  vínculos afectivos.

A esta aventura se suma un personaje importante dentro de la trama. Un estudiante de etnología, que comienza como cuidador del perro de uno de ellos. Trabaja en una tesis sobre el comportamiento de las personas en la tercera edad,  y a medida que la relación avanza se va a vivir con ellos y estos pasan a ser su objeto de estudio. Es importante en tanto aporta su sensibilidad para escuchar las historias personales y participar activamente en muchas de ellas. Mientras registra con su cámara la cotidianeidad de estos cinco amigos.

La idea de su director es desmitificar la vejez, sobre todo en la actualidad, cuando el avance de la ciencia repercute sobre la extensión de la edad en las personas. Acá el miedo a envejecer, la proximidad con la muerte, la sexualidad y la soledad son revisadas desde estos cinco amigos.

Excelentes actuaciones, y sutilidad emocional forman parte del film.

A lo que se agrega un juego de imágenes que se contraponen: las que toma el soltero del grupo cuando se relaciona sexualmente con mujeres jóvenes a las cuales se les debe pagar. Y las fotos que toma en  un hogar de ancianos el joven etnólogo en los días que el hijo de este mismo personaje lo ha recluido allí  por un problema cardíaco. Esta serie sin lugar a dudas real- que además es posible haya sido obtenida de la realidad-  resulta un exceso, en cierto modo un regodeo, que podría haber logrado el efecto deseado, con el veinte por ciento de las imágenes que se muestran.

No obstante el film es agradable. Todo un homenaje a la amistad y a la vejez.

Acerca del director

Stéphane Robelin empezó a trabajar en cine en la década de los noventa como guionista y director de cortometrajes. Posteriormente realizó varios documentales, sobre todo para la cadena nacional francesa France 2. Su primer largometraje fue Real Movie (2004), estrenado en el Festival de Cine Underground de Danshanzi, en Pekín. “¿Y SI VIVIMOS JUNTOS?” es su segunda película.