Historias de Corazón: la chatarra con cartitas

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Virginia Lago presenta películas en Telefé: el rating la acompaña pero… transformarse en figura mediática tiene su precio.

Para la programación enero-febrero 2012 Tomás Yankelevich, director de programación de Telefé, decidió liquidar un paquete de películas ya pasadas por el cable o telefilmes comprados en alguna feria de segunda. Con respecto a las primeras, no hay mucho que decir. Han sido vistas hasta el cansancio. En cuanto a los segundos, es evidente que las épocas de WHO IS THE  BLACK DAHLIA (Joseph Pevney-1975), AN EARLY FROST (John Erman-1985) STRANGERS, THE STORY OF A MOTHER AND A DAUGHTER (Milton Kanselas-1979) , THE GIRL ON THE LATE, LATE SHOW (Mark Rogers-1974), SATAN´S TRIANGLE (Mark Rogers-1974) y tantos otros ya habían concluido definitivamente. Los telefilmes actuales se suman al consumo rápido y al olvido con figuras de segunda y guiones armados por computadora.

La astucia de Tomasito Yankelevich residía en competir con un horario en el que se cruzan insultos en los programas donde aparece el lumpenaje mediático que no hace gala de inteligencia precisamente. Supo entrever que había un sector –tal vez mayoritariamente femenino por el horario- ansioso por las nubes rosadas y los caramelos surtidos. Por supuesto, en los guiones de los productos a exhibir debían constar ciertas audacias aunque siempre discretas, nada provocativo ni en el estilo ni en la historia.  Por más crueles que fueran las desventuras en el proceloso mar de una vida –esta frase puede patentarse- los finales debían de ser alentadores.

El optimismo a ultranza y el romanticismo naif y mediático de los productos norteamericanos tenían que caer bien en una audiencia saturada por las agresiones y la violencia, dos ingredientes para los que no existe ninguna Ley de Medios. Martín Sabbatella descansa tranquilo y se transforma en otra figurita del circo. Mientras tanto, los ejecutivos siguen barajando posibilidades por ese asunto del rating. En este caso, Tomás pensó que se podía colocar un programa barato con películas y telefilmes pero como biznieto de aquel Yankelevich supo desde el vamos que era necesario un ingrediente imprescindible: la figura que ofreciera la mercadería

Virginia, la del barrio

El target? Una irreprochable señora de su casa que además fuera actriz. No queremos ni imaginar los epítetos de los ejecutivos televisivos a la hora de barajar nombres de varias damas. Virginia Lago resultó la elegida. Sus escandaletes de los años sesenta –su expulsión de aquella familia televisiva por razones políticas- ya habían sido olvidados. Era y es una actriz a la que se respeta por su trayectoria teatral. En televisión había soportado estoicamente las doce horas diarias en varios teleteatros y no era requerida por el cine. Estaba más allá del bien y del mal. Su pasado cinematográfico –desde aquella chica en traje de baño que deambulaba por el Tigre en HEROES DE HOY (Enrique Dawi-1960). la prostituta de LA SENTENCIA (Hugo del Carril-1964), la muchacha vendida por el protagonista de ALIAS GARDELITO (Lautaro Murúa-1961), la striptisera que se suicidaba en LA RAULITO (Lautaro Murúa-1975), la doctora de FOTOS DEL ALMA (Diego Musiak-1995), ya no existían. Tampoco sus memorables temporadas teatrales que incluían prestigiosos autores.

Prima directa de Zully Moreno y oriunda como ella de Villa Ballester, Lago había sido directora durante años de su propia escuela de teatro en Boedo. A quien la conozca fuera del ambiente no le resulta muy difícil saber que ha creado el personaje de su vida, no tanto por su valor artístico sino por el dinero que esa criatura le reporta. Todas las tardes y como el rating manda puede observarse a un ama de casa excesivamente empalagosa que utiliza diminutivos precocidos desde el momento en que se concibió al personaje en conjunto con Tomasito Yankelevich. Y dio resultado. La fortuna y el rating les sonríen por el momento.

Es sabido que resulta harto difícil trabajar delante de una cámara presentando películas. La burla, el escarnio, la envidia, las frustraciones que ventilamos frente a quienes tienen la suerte de ser enfocados por una cámara de TV salen a flote. Cuando se recorre la web el terror nos paraliza porque en ningún momento pensamos que Lago iba a hacerse acreedora a semejante cantidad de insultos. No los merece. Está cumpliendo una función que le encomendaron, es un trabajo como cualquier otro. En todo caso, el problema reside en que la actriz ofrece chatarra como si se tratara de propuestas estéticas de algún mérito. Las remanidas frases que utiliza para calificar parecieran haberse pedido prestadas a la Chona de Haydée Padilla.

Lago y Yankelevich, más los vestuaristas, maquilladores y escenógrafos han creado un interesante personaje posmoderno. La otra cara de la habitual agresividad en esa franja horaria es la cursilería que se utiliza para vender supuestos problemas que nos movilicen, Lago dixit. Si los televidentes que la siguen podrían estar enfermos de chatura y mediocridad, los que la insultan a través de la web no lo están menos. Sociedad compleja ésta. Vamos a cuentas: en www.youtube.com desfilan en el programa WHAT S MY LINE todas las glorias cinematográficas del ayer de Hollywood. Quienes escriben mensajes se muestran altamente respetuosos. Aquí, la elección de Lago pareciera borrar toda su trayectoria que, a nuestro juicio, sigue siendo valiosa.

Dilema: transformarse en figura mediática tiene su precio. Tal vez las agresiones y los insultos francamente escandalosos sean promovidos como reacción ante la basura que Telefé intenta vender entre mieles y cartitas.