Amour

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Ganadora en Cannes, firme candidata al Oscar, reciente ganadora del  BAFTA, entre otros premios, Amour, de Michael Haneke parece ser el nuevo objeto de adoración del canon cinematográfico.

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Por qué hay que ir a ver Amour.

Amour

Pareja de ancianos, ella con una enfermedad terminal, él a su cuidado como marido devoto. Dicho así, la película del austriaco Haneke parece una película de esas que las Academias galardonan. Por eso son Academias, porque se ocupan de restaurar el canon. Y en el cine, toda representación de enfermedad, debido a su raíz profundamente romántica, encuentra seguidores y público seguro

Forma parte también de esa voluntad canónica una cuestión de medida: en Amour sus actores construyen una mirada con la medida de lo justo, nunca excediendo la ternura ni el desencanto, nunca rozando el melodrama. La historia se construye a partir del hallazgo de una mujer muerta en su cama, rodeada de pétalos de flores,  a partir de allí un largo flashback que comienza con el plano de una platea llena de espectadores (me sigue rebotando un plano muy parecido en Holy Motors de Leos Carax) que están a punto de escuchar un concierto de piano.

La profesora de piano, una de las películas centrales centrales de la filmografía de Michael Haneke, el cine de la terribilitá Hanekiana, también rebota casi con obviedad en la referencia a esta mujer mayor, que cita a sus alumnos con más amor y abnegación que a su propia hija. “No has visto nada” le dice El Ella en el comienzo de Hiroshima mon amour en momentos de la conciencia de lo europeo por el fin de la guerra, dos culturas enfrentadas en el fundante film de Resnais de la que Emmanuelle Riva, versión 2011, versión Haneke es su protagonista.

No hemos visto nada, estamos por asistir a un doble sacrificio por amor.

Imposible dejar de pensar en ese comienzo de Resnais cuando se repiensa Amour, un título tan seco como profundo, tan naif como intensamente filosófico, resignificado hacia el final, cuando lo contenido estalla en el verdadero sentido del amor final: la entrega total a un cuerpo que se desgasta. “Me acuerdo cuando los descubrí haciendo el amor una mañana” le dice la hija, justamente representada por Isabelle Huppert (la verdadera profesora de piano). En la relación filial prima la frialdad y el distanciamiento. Nadie entra en ese bloque entre marido y mujer. Ni la hija, ni los porteros, ni las enfermeras.

Amour es una película de cámara, all show de sus actores, homenaje a una de las mejores marcas del cine francés que son sus actores (octogenario Trintignant), una película de interiores prolijos, luminosos; simbólica cuando lo requiere, dura y sostenida en planos fijos que no interfieren en lo que allí pasa, distinta a toda la filmografía de un director reconocido por la crueldad de sus argumentos, Amour es un relojito clásico, tan clásico como el amor al que refiere.

 

  • abel posadas

    Es una crítica interesante porque no toma partido.
    Hay quienes en Argentina denigraron el film
    Habrá que verlo.

    abel posadas

  • Luciana

    Me diste ganas de verla Ale hermosa!!