Yepeto

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La nueva versión de Yepeto demuestra la vigencia de un clásico. Con actuaciones excelentes, el elenco hace honor a la obra escrita por el gran Roberto Cossa. 

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Yepeto*, de Roberto Tito Cossa, ya es un clásico de la escena nacional. Se estrenó en 1987 en el Teatro Lorraine de la mano del inolvidable Ulises Dumont, quien también protagonizó la versión cinematográfica. El personaje principal de la obra, un profesor cincuentón apasionado por la literatura mucho más que por las realidades, estaba tan ligado a su imagen, tan hecho a su medida, que parecía imposible que otro actor pudiera encarnar la compleja humanidad que se desliza por cada una de sus palabras. La pregunta que surgía entonces era ¿Cómo será interpretar a Yepeto después de Ulises Dumont?

Quizás Manuel Callau (protagonista de esta segunda versión) se haya hecho también, alguna vez, esa pregunta y su mejor y única respuesta la podemos ver hoy en el escenario. Con la sólida dirección de Jorge Graciosi, se adueña del personaje, es atravesado por toda esa sensibilidad, por esa magia casi indefinible (el misterio) que le permite captar al espectador para llevarlo de viaje por emociones diversas.  Es un titiritero que juega por un rato con nuestras almas, no “hace de” sino que logra “ser” (no todos, lo sabemos, pueden lograr tan apropiación). Manuel Callau es Yepeto. Otro, diferente, pero igual de entrañable.

No está solo en escena, por supuesto. El contrapunto actoral que alcanza con Francisco González Gil (el joven Antonio) es delicioso, lleno de matices, muy auténtico. Anahí Gadda (la bella y codiciada Cecilia) completa el triángulo amoroso con sus apariciones delicadas, cargadas de sensualidad y erotismo, pero siempre etéreas (aun cuando su presencia cobra consistencia) y fugaces. Porque Cecilia es inalcanzable, no sólo para su profesor de literatura, de quien lo seduce únicamente su sabiduría, sino también para su novio Antonio, quien a pesar de poseerla físicamente no termina nunca de entenderla, de descifrarla (y eso lo vuelve loco). Cecilia no es de nadie.

La obra (por suerte) es mucho más que el desarrollo de un conflicto amoroso (Un joven llega a la casa del profesor de su novia para pedirle que deje buscarla, de enamorarla). Con el transcurrir de los minutos se va abriendo y transformando en una especie de tratado sobre las grandes preocupaciones humanas: el paso del tiempo, el choque entre generaciones, las formas de crear vínculos con los otros, la constitución de un mundo literario, la amistad, entre otros.

La estructura se cimienta en una dialéctica del choque, del enfrentamiento de opuestos. El profesor (que nunca es llamado por su nombre) y Antonio se baten por razones que exceden al amor de Cecilia. Con ellos combaten las representaciones de la juventud versus la vejez, la fantasía contra la realidad, el cuerpo en detrimento de la palabra, de la poesía.  Se miden en  escenarios difusos (resueltos muy bien por una escenografía que hace las veces de casa del profesor, de bar, de plaza, con la ayuda de una iluminación precisa), con armas igualmente peligrosas (la ironía, el vigor, el humor, la iracundia), para terminar atrapados por el otro, por la experiencia del otro (mayor o menor). En algo se parecen, los une la pasión por estar vivos.

La nueva puesta de Yepeto resurgió también la pregunta sobre la vigencia de los textos dramáticos. Y su condición de clásico se funda justamente en su actualidad. A pesar de estar lleno de modismos o de guiños propios de una época, sigue siendo muy seductor (“Las palabras ejercen seducción”). Está tan perfectamente construido que es universal, eterno, sin tiempo.

*Yepeto (Segunda versión) fue estrenada en el Teatro Nacional Cervantes en 2011. Cuando terminaron su temporada allí y la gira por el interior, los hacedores decidieron formar una cooperativa para que la gente pudiera seguir disfrutando de su trabajo. Sabemos que el teatro independiente es difícil de sustentar, por eso ellos decidieron crear el “Club de amig@s de Yepeto”. Quienes estén asociados podrán acceder a algunos beneficios, como lo es un generoso descuento en las entradas. Si están interesados pueden enviar un e-mail a yepeto@fibertel.com.ar . Vayan a verla, no se van a arrepentir.