Tracey Emin en el MALBA.

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Sigue hasta el 25 de febrero, How it feels, la exhibición de cinco obras audiovisuales de la artista británica.

Tracey Emin en Buenos Aires podría ser uno de los acontecimientos del mundillo de las artes visuales vernáculas, no sólo por la exhibición de cinco piezas de video realizadas por la artista sino fundamentalmente por la presencia de ella y su particular carisma, su charla del viernes con el público especializado en un auditorio pleno de artistas jóvenes de la escena local, el merchandising de su figura (las remeras How it feels, Buenos Aires 2012 a $190) y la cola para lograr la firma de ejemplares de sus libros cual Feria del Libro.

La muestra, como no podìa ser de otra manera en el MALBA, ofrece un impecable montaje en muy buenas condiciones de proyección y sonido, enmarcando los videos en paredes azul marino oscuro, presentando un espacio muy simple y austero que acompaña el dramatismo general de las confesiones autobiográficas de la artista.

Los cinco videos  que se presentan fueron realizados entre 1995 y 2000, y son: “Why I Never Became a Dancer” (Por qué nunca llegué a ser bailarina); “How It Feels” (Lo que se siente); “Homage to Edvard Munch and All My Dead Children”(Homenaje a Edvard Munch y a todos mis hijos muertos); “Riding for a Fall”, (Tentando a la suerte); y “Love is a Strange Thing” (El amor es una cosa extraña).

La temática de todos ellos está atravesada por lo autobiográfico más descarnado, inscribiendo voces del género confesional decimonónico tan british, en la línea de Oscar Wilde, por ejemplo, donde la intimidad es reconstruida desde un pacto ficcional, sin dudas, que no por ficcionalizado (podríamos decir estetizado) deja de provocar indudables tensiones en la recepción.

Sus abortos, el aprendizaje sexual, el fracaso o el éxito escolar, su vida en Margate son contados a cámara de manera histriónica, como es el caso del que quizás sea el video más impactante por el uso del recurso, How it feels. En cambio, En Por qué nunca llegué a ser bailarina, la entrada en escena de su cuerpo como principal soporte narrativo se da hacia el final, y como venganza/remate que aligera, en esa danza disquera, los maltratos sufridos en el pueblo de provincias por estos hombres (que son pràcticamente los hombres del pueblo en edad de tener sexo con ella, en una autoreferencialidad central en su obra, en su carpa Everyone I Have Ever Slept With 1963–1995) que la animan en el certamen de baile del pueblo proclamándola putita.

El más poético de todos quizás sea El Homenaje a Munch, críptico y contundente, auténtica perla conceptual. El amor es una cosa extraña, por su parte, relata su sueño, como creador de fantasías pero planteando un onírico reall que diluye los límites entre deseo y posibilidad, mientras que Tentando a la suerte exhibe su lado más sensual, desafiando al espectador a seguir su cuerpo y su juego de seducción desde el lado más salvaje, montada en un caballo, estereotipo de la sexualidad no civilizada por excelencia.

Tracey Emin en el MALBA, How it feels, es la enunciación de una enfant terrible que sin abandonar la copa de su mano logra asentar un sistema de obra desde el cual ser mujer no es un dato menor,  en clave biográfica y estética, como dos términos para nada reñidos, potenciados y fructíferos, que no hay que dejar de ver.

 

  • Patricia Baduan

    Nunca mejor dicho!