El árbol de la muralla

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Sin apelar a golpes bajos, las historias de vida de Tomás Lipgot, siempre tienen el poder de emocionarnos.

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Esta vez el personaje elegido es Jack Fuchs, uno de los últimos sobrevivientes del Holocausto, quien vive en Buenos Aires desde 1963. Enfrentarnos a él, a su serenidad, humor y amor a la vida, nos hace reflexionar en incontables sentidos, ya que es un ejemplo de templanza y sabiduría. Pensar que este hombre nacido el Lodz, Polonia en 1924, sobrevivió al horror que implica haber sido prisionero durante años en campos de concentración, entre ellos Auschwitz -donde pierde a toda su familia- representa un ejemplo por momentos inexplicable de fortaleza.

Luego de 40 años de silencio habla de su encierro a los 15 años en el guetto de Lodz, de su deportación a Auschwitz y de su último destino en Dachau, hasta el final de la guerra. Pero también nos habla, de cómo reconstruyo  su vida, de su mujer, de su hija, de sus tres nietas, de sus pensamientos, sentimientos, de sus luchas y de su trabajo.

Porque cuando vemos su alegría, su mesura, o lo escuchamos comentar “qué lindo día” o el relato de cuando fue recogido bañado y vestido con un pijama… y pensó “ahora estoy listo para morir” estaba pensando en la dignidad que todos los seres humanos deberíamos tener en ese momento.

Lipgot elige como estrategia narrativa mostrar el trabajo de los últimos años de Fuchs, quien se ha dedicado con pasión a la difusión del tema de la Shoá en numerosas instituciones, escuelas y universidades de varias ciudades del país, sumado a la animación, a imágenes filmadas por su protagonista y al trabajo de Eva Puente.

Al comienzo Fuchs relata, que le era imposible hablar de la palabra Holocausto, porque a eso sólo lo entendían ellos, pero no la ajenidad, que desconocía el genocidio nazi. Y hace una referencia al primer mandamiento -No matarás-, y esto no es una casualidad, ya que el hombre es el enemigo más grande de sí mismo.

Fuchs, quien a sus casi 90 años sorprende por su lucidez mira su historia y todavía no puede creerla, aunque las preguntas sean lógicas, venir de ese mundo no lo es: el hombre mata por matar.

Lipgot cuenta que este documental que lleva el nombre de El árbol de la muralla es un libro editado en octubre de 2012 escrito por la sicoanalista Eva Puente a lo largo de dos años de muchas horas de conversación. Ella es quien lo convoca para el registro de las imágenes de las entrevistas, y con ella viajan todos a Polonia para recorrer los campos de concentración y su Lodz natal, a donde se suman los relatos escuchados allí. Por lo tanto este es un trabajo, que si bien en un primer momento no surgió de su deseo, al conocer a Fuchs quedo absolutamente atrapado  con su persona,   dueña de una inmensa sabiduría para enfrentar la vida, que lejos de victimizarse, sigue luchando por un mundo mejor.

La animación es un recurso que contribuye a tomar distancia de “la pornografía del horror”. Y en este sentido escapa al regodeo, pudiendo al mismo tiempo transmitir algo del mismo, e imaginar parte de ese sufrimiento.

Sobre este trasfondo donde otros hombres tomaron el poder de suprimir la vida matando a millones de seres humanos, las palabras siempre excederán la posibilidad de representar el horror. No obstante sobre esto nunca alcanzará seguir hablando de ello. Es un derecho inalienable a la vez que un deber para comunicar a las nuevas generaciones.

Todos hemos visto infinidades de films, escuchado relatos, entrevistas, leído textos… pero no existe nada, que pueda representar el poder, las órdenes, los que las ejecutaban, y  esa infernal maquinaria de la muerte.

Esas lápidas que yacen entre los pastos son los testigos mudos de lo innombrable, donde en este caso el racismo es la metafísica de la muerte. Porque el mismo representa la condición desde la cual el derecho a matar se legitima. Y esa legitimación es válida para todos los genocidios.

Por esto El árbol de la muralla representa un esfuerzo más para describir, pensar e interpretar la locura de los hombres.

Participó de:

1a Semana del Cine Documental Argentino, Buenos Aires
19º Festival Internacional de Video de Rosario
2° Muestra de Cine Nacional, Cordobés y de Nuevas Tecnologías, Córdoba
28º Muestra de Cine Independiente de Cipolletti, Rio Negro
5º Festival De Cine Latinoamericano de Flandes, Bélgica, Competencia Oficial
5º Festival Cine B, Santiago de Chile
10mo. Festival de Cine Judío, Buenos Aires, Argentina
24º Festival de Cine Judío de Vancouver, Canadá
10mo. Festival de Cine Judío de Punta del Este, Uruguay
Jornadas por el Día Internacional para la Recordación del Holocausto, Caracas, Venezuela
34º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, Cuba

 SOBRE  JACK FUCHS

Escribió los libros Tiempo de Recordar (Editorial Milá, Buenos Aires, 1995) y Dilemas de la Memoria (Editorial Norma, Buenos Aires, 2006) y es colaborador de la sección “Contratapa” del diario Página/12.

SOBRE EL DIRECTOR
Tomás Lipgot nació en la Patagonia argentina en 1978, es director y productor de cine. Dirigió diez cortometrajes y en 2005 realizó su opera prima de ficción, “Casafuerte”. En el año 2010 estrenó los largometrajes documentales “Fortalezas” y “Ricardo Becher, Recta Final” y en 2011 estrenó el documental “Moacir”.
Todos sus trabajos recorrieron diversos festivales mundiales y han obtenido diversos reconocimientos y premios. Es fundador de la productora Duermevela, con la que realizó sus films, y además coprodujo varios largometrajes de ficción. En la actualidad está realizando la preproducción -en coproducción con el estudio de animación Hookup- de su largometraje de animación “Gilgamesh”, basado en “La epopeya de Gilgamesh”, la historia más antigua de la humanidad,  escrita hace 4000 años aproximadamente. También está trabajando en un nuevo documental sobre el pueblo gitano.
El árbol de la muralla” es su quinto largometraje.