Seis: la espera, los objetos, la risa

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Un espectáculo de clown con una enorme capacidad interpretativa de Marina Barbera. Mare entra a escena. Señala que “no vino nadie”. Espera. ¿A quién o quiénes? Eso es algo que nunca sabremos porque en realidad no importa. Lo que sí importa y mucho en este espectáculo de clown es la gran variedad de recursos y procedimientos, además de la enorme capacidad interpretativa de Marina Barbera. El espectáculo entero se encuentra atravesado por una constante intervención lúdica, no sólo dada por la forma en que ella se relaciona con los objetos, sino también por la interacción fuertemente creativa que asume con el público, siempre cambiante, imprevisible y sinuosa. Mare juega con los dibujos que su sombra genera en la pared. Utiliza una capa que la convierte en un momento en una novia, y más adelante le sirve de techo para cubrirse de una tormenta. Una escalera es utilizada funcionalmente en un instante, luego deviene en una balsa para surcar un río, y más adelante se transforma en la estructura de la casa de Mare. Estos son sólo algunos ejemplos del fantástico mundo que esta payasa es capaz de crear y recrear ante nuestros ojos, gracias al maravilloso vínculo que establece con los pocos pero necesarios objetos que pueblan su universo. Un párrafo aparte merecen las paródicas e incisivas relaciones que ella lleva adelante con el tiempo y el dinero, dos factores omnipresentes que todo lo devoran a su paso en nuestras vidas contemporáneamente apuradas. Esta obra se constituye así no sólo en un ágil y muy bien elaborado espectáculo de humor, sino también en una lúcida y crítica reflexión sobre la forma en que decidimos malgastar ambos (tiempo y dinero) en una vida sin sentido. Una fuerte apuesta por la creación y por el juego por el juego mismo, (casi una definición del teatro podría pensarse), en medio del imperio de la razón instrumental que todo lo subsume bajo su sesgo.