Ciclo Duelo de titanes: Jean-Paul Belmondo vs. Lino Ventura en MALBA

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En febrero el MALBA le dedica un ciclo especial a los dos carismáticos stars del cine francés.

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En el cine europeo pocas presencias fueron tan reconocibles y carismáticas como las de Lino Ventura (1919-1987) y Jean-Paul Belmondo (n. 1933). Ambos deportistas y gustosos de interpretar sus propias escenas de riesgo, hicieron mayormente personajes que se definían a sí mismos por la acción física. Belmondo gustaba de interpretar expresivos charlatanes mientras que Ventura daba lo mejor de sí con una mirada severa y lacónica, pero ambos supieron salir de esos arquetipos cuando fue necesario o bien exacerbarlos hasta la perfección. Ambos tuvieron carreras en las que se alternaron con fluidez trabajos francamente comerciales con obras maestras de grandes directores. Y ambos llegaron a ser, sin reemplazo aún, íconos del cine europeo. Durante todo febrero estos titanes se miden en dieciséis films realizados, entre otros, por Peter Brook, Jacques Deray, Louis Malle, Jean-Pierre Melville, Claude Miller, Francois Truffaut y Henri Verneuil.
Jean-Paul Belmondo
Moderato Cantabile (Francia-1960) de Peter Brook, c/Jeanne Moreau, Jean-Paul Belmondo, Pascale de Boysson, Jean Deschamps. 95’.
Como ha escrito Tomás Eloy Martínez, este es “un verdadero film de escritor (si es que los hay), en el que se dan a fondo todos los datos que definen el universo de Marguerite Duras: el artificio poético y a la vez la trivialidad del diálogo, la actitud de espera y falta de entrega mutua en los personajes, la omisión más que la presencia del sentimiento, la indeterminación de espacio y de tiempo, la ausencia de lo que se entiende por acción psicológica. (…) Lo que Brook domina por sobre todo es la dirección de actores: deja que Moreau lance su avasalladora sugestión, la nostalgia de su rostro hermosísimo; maneja como se debe el intelectualismo interpretativo de Belmondo, extrae el jugo a la ternura de Didier Haudepin. Es hábil también para elegir equipo técnico y un ejemplo es la presencia del iluminador Thirard, cuyos grises pesados, otoñales, son de una poesía que a veces encandila al propio Brook. Es el mismo tipo de luz que todo lector de Moderato… ha conferido a la historia mientras la imaginaba”.
Un cura (Léon Morin, pretre, Francia /Italia-1961) de Jean-Pierre Melville, c/ Jean-Paul Belmondo, Emmanuelle Riva, Irene Tunc, Marielle y Patricia Gozzi, Monique Bertho, Monique Hennessy, Volker Schlondorff, Howard Vernon. 125’.
Durante los años de la ocupación alemana, la bella Riva (heroína de Hiroshima mon amour y ahora de Amour, de Haneke) trata de seducir al sacerdote Belmondo en esta brillante adaptación de la novela autobiográfica de Beatrice Beck. El director Melville no pertenecía generacionalmente a la contemporánea nouvelle vague, pero eso no le impidió realizar un film que desarrolló con gran sensibilidad muchos de los temas y preocupaciones recurrentes de ese movimiento.
Cartouche (Ídem., Francia / Italia-1962) de Philippe de Broca, c/Jean-Paul Belmondo, Claudia Cardinale, Jess Hahn, Marcel Dalio, Jean Rochefort, Philippe Lemaire. 114’.
El personaje fue real, una especie de Robin Hood de la Francia pre-revolucionaria, y ya había inspirado otras películas anteriores, pero ninguna tuvo el dinamismo y el encanto que Philippe de Broca supo imprimirle a su versión. El realizador inauguró con este film toda una línea de acción y aventuras, generalmente ambientadas en el pasado, que marcaron el resto su filmografía con y sin Belmondo. Fue prácticamente el único
cineasta que logró actualizar, a fuerza de convicción y sentido del humor, un género que el cine de esa época había desatendido.
Morir matando (Le doulos, Francia-1962) de Jean-Pierre Melville, c/Jean Desailly, René Lefévre. Marcel Cuvelier, Philippe March. 108’.
“Al comenzar el film, un hombre camina por la calle. ¿Quién es? ¿Qué quiere? Viste piloto y sombrero y parece salido de una película norteamericana de gángsters, un género que Melville admiraba. El extenso travelling que lo acompaña pinta un retrato ominoso, usando niebla y sombras con gran eficacia. Y de pronto lo vemos en un plano sorprendente, al pie de la escalera de una casa. Ya estamos intrigados y aún no se nos dijo realmente nada. Es la primera de las muchas secuencias absorbentes del film. Hay un guión sólido que resulta atractivo aunque en sí mismo no es nada excepcional. Es Melville quien lo vuelve especial con su extraordinaria dirección, proporcionándonos un sinfín de imágenes y secuencias cinematográficas que no olvidaremos”. Fragmento de un texto de Clark Douglas.
El ladrón de París (Le voleur, Francia-1967) de Louis Malle, c/Jean-Paul Belmondo, Geneviève Bujold, Marie Dubois, Julien Guiomar, Paul Le Person. 120’.
París, a comienzos del siglo XX: Georges (Belmondo) es educado por un tío que se ocupa de despilfarrar su herencia y hacer que la chica que ama se case con otro. Como venganza, Georges roba las joyas de la familia de su ex novia y a partir de ese momento, le toma el gusto y termina convirtiéndose en un ladrón profesional. Basada en la novela de Georges Darien, escritor francés que simpatizaba con el anarquismo y escrita por Jean-Claude Carrière, guionista habitual de Buñuel, en El ladrón no hay institución que se salve, comenzando por la iglesia y los militares y abarcando a toda la burguesía en general. Sin embargo, lo preponderante en esta mezcla de policial, film de aventuras y comedia no es la crítica social sino la maravillosa reconstrucción de época y la presencia de la canadiense Geneviève Bujold (Pacto de amor, de Cronenberg, entre muchas otras) en su mejor momento. Uno de los films menos vistos de Louis Malle, se exhibe copia en 35mm que conserva intactos sus colores.
Texto de Fabio Manes.
La sirena del Mississippi (La sirene du Mississippi, Francia-1969) de François Truffaut, c/Catherine Deneuve, Jean-Paul Belmondo, Michel Bouquet, Nelly Borgeaud. 123’.
Una mujer que no es lo que parece seduce a un hombre rico y lo arrastra fatalmente en direcciones imprevisibles. La trama se basa en una novela de William Irish y el realizador logra un resultado extraño, que tiene valores aparentemente contradictorios: la estructura de la trama y la resolución formal de ciertas situaciones recuerdan a Hitchcock, pero la espontaneidad del tono y la desdramatización de situaciones extremas están cerca de Jean Renoir, a quien el film está dedicado. Pero el final es puro Truffaut y para reforzarlo transcurre en la misma locación que la última parte de su segundo largo, Disparen sobre el pianista. Y como pasaba allí, lo que aquí se cuenta es, ante todo, una historia de amor.
El magnífico (Le magnifique, Francia-1973) de Philippe de Broca, c/Jean-Paul Belmondo, Jacqueline Bisset, Vittorio Caprioli, Monique Tarbes. 95’. Doblada al castellano.
Belmondo y De Broca hicieron juntos varios films que combinan con eficacia el humor y las aventuras. La clave del éxito de esa combinación se encuentra sin duda en el gusto de ambos por el cine de aventuras de los ’20 y los ’30 y en una divertida autoconsciencia. La culminación de ese estilo fue El magnífico, donde director y estrella
desmantelaron el universo de los superespías puesto en boga desde diez años antes por el éxito de la saga Bond.
Los Buitres (Les Morfalous, Francia-1984) de Henri Verneuil, c/Jean-Paul Belmondo, Jacques Villeret, Michel Constantin, Michel Creton, Matthias Habich, Marie Laforet. 106’.
A través de la figura de Jean-Paul Belmondo se puede contar la historia del cine francés con sus altos y bajos. O al menos, una parte importante. Desde sus comienzos como actor relacionado directamente con la Nouvelle Vague, hasta su transformación en un galán muy particular y en héroe de acción for-export, pasaron muchos títulos de las más variadas calidades. La historia de esta película transcurre en Túnez, 1943. Belmondo, quien pasa mucho tiempo en musculosa, es un soldado de la Legión Extranjera (verdadero invento cinematográfico) que debe proteger un botín (los siempre incómodos lingotes de oro) de las garras de los malvados alemanes. Texto de Marcelo Alderete y Pablo Conde.
Lino Ventura
Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, Francia-1958) de Louis Malle, c/Jeanne Moreau, Lino Ventura, Maurice Ronet, Georges Poujouly, Yori Bertin, Jean Wall. 88’.
Una mujer y su amante planean y ejecutan el asesinato del marido de ella pero el destino interviene de modos imprevistos y lo complica todo. Antes que reflexionar sobre el lenguaje, como hacían sus contemporáneos de la Nouvelle vague, es evidente que a Malle le interesó lograr suspenso de manera clásica. Como él mismo afirmó después, el film surgió como resultado combinado de su admiración por el estilo de Bresson y su deseo de hacer una película como las de Alfred Hitchcock.
Un testigo en la ciudad (Un temoin dans la ville, Francia-1959) de Edouard Moulinaro, c/Lino Ventura, Sandra Milo, Franco Fabrizi, Jacques Berthier. 86’. Doblada al castellano.
Hay una linda idea en esta anécdota policial francesa. Después de cometer un crimen que no dejará rastros, Lino Ventura se da cuenta de que un chofer de taxi (Franco Fabrizi) lo ha visto en un lugar sospechoso y entonces decide eliminarlo, para lo cual lo persigue por toda la ciudad. Durante buena parte de ese procedimiento, Fabrizi no es consciente de su propia importancia y es por tanto una víctima que ignora su persecución. (…) La anécdota no importa mucho, pero prende fácilmente en el espectador. Motivo principal de esa eficacia es el despliegue de virtuosismo y la narración detallada en que insiste el director Molinaro, (que) parece deleitarse en cada armario que se abre, cada movimiento de una mano, cada paso que se da, cada gesto de sus principales personajes. Y aunque esa minucia corre el riesgo de hacer muy lenta la acción (hay dos o tres minutos perdidos en lo que no importa) por lo general funciona orgánicamente, como un verdadero desarrollo de la situación.
Texto de Homero Alsina Thevenet.
Un taxi para Tobruk (Un taxi pour Tobrouk, Francia-1960) de Denys de La Patelliere, c/Hardy Kruger, Lino Ventura, Maurice Biraud, Charles Aznavour, Germán Cobos. 95’.
Tras realizar un operativo militar, un grupo de soldados aliados debe atravesar el desierto para reunirse con su batallón. En el camino deben enfrentar numerosos riesgos, como sortear campos minados, encallar en la arena, capturar a -y ser capturados por- un oficial alemán. Hay ecos del clásico Sahara en este film, sobre todo en la relación con el enemigo y en la camaradería entre el grupo de hombres. La
variante principal es que les falta el oficial a cargo y ese puesto debe asumirlo a regañadientes un cabo (Ventura) que se sabe por debajo de las circunstancias. El film, un éxito en el momento de su estreno pero muy poco visto después, se destaca además por un excelente empleo de la pantalla ancha.
El último suspiro (Le deuxième souffle, Francia, 1966) de Jean-Pierre Melville, c/Lino Ventura, Paul Meurisse, Raymond Pellegrin. 130’.
La amistad masculina y los códigos de honor entre bandidos son los ejes sobre los que Melville hace funcionar esta obra, con un sentido tan ascético de la aventura que se lo ha comparado con el cine de Bresson. A partir de esta película, Melville fue al género policial lo que Sergio Leone al western: renovó sus fatigadas convenciones estilísticas y temáticas y le devolvió así una vitalidad que parecía extinguida. La copia que se verá -la única que se encuentra disponible en nuestro país- es la de distribución internacional, algo más breve que la original.
Una mariposa sobre el hombro (Un papillon sur l’épaule, Francia-1978) de Jacques Deray, c/Lino Ventura, Claude Auger, Paul Crauchet, Jean Bouise, Nicole Garcia. 95’.
Si alguna vez Buñuel hubiese filmado un policial, es probable que se pareciera a Una mariposa sobre el hombro. De hecho, uno de los placeres del film es encontrar buñuelismos que los guionistas Jean-Claude Carriere y Tonino Guerra situaron en distintos puntos de la historia. Su planteo es hitchcockiano: el hombre inocente que se encuentra involucrado en una trama criminal sin quererlo, sin entenderla y sin lograr que nadie le crea. Pero está escrita eliminando deliberadamente todas las explicaciones racionales que suelen ser lo menos interesante de los films de Hitchcock. Ni siquiera se sabe qué contiene la valija que opera como macguffin movilizador de todos los acontecimientos. El protagonista (que nos importa desde la primera escena porque está interpretado por Lino Ventura) sigue la invisible línea de puntos marcada por “ellos” sin alcanzar solución ni aclaración alguna y con la única posibilidad de ofrecer resistencia, al menos hasta cierto punto.
Ciudadano bajo vigilancia (Garde a vue, Francia-1981) de Claude Miller, c/Lino Ventura, Michel Serrault, Romy Schneider, Guy Marchand. 86’.
Casi toda la acción transcurre durante una noche, en una comisaría, y se presenta como un duelo de voluntades entre un posible criminal y un detective, que procura descubrir sus misterios. Pronto el film se revela como un verdadero tour de force para sus dos inmensos protagonistas, Serrault apostando a la ambigüedad de gestos y frases, y Ventura atravesándolo con una de las miradas más agudas de la historia del cine.
Bumerang (Le rouffian, Francia / Canadá-1983) de José Giovanni, c/Lino Ventura, Bernard Giraudeau, Claudia Cardinale, Béatrix Van Til, Pierre Frag. 108’.
Es “una de acción”, al estilo del clásico Los aventureros (escrita por Giovanni), con dos extensas situaciones de aventura al comienzo y al final, y una zona central dedicada con entusiasmo a la amistad que une a los principales protagonistas. Con 63 años a cuestas, Ventura aún hace sus propias escenas de riesgo, incluyendo una secuencia en una catarata y otra escena increíble donde camina en equilibrio sobre las bolas de una mesa de billar. Está cargada de acción analógica, personajes que importan y alegría sin fin. Ya no las hacen así.
Cien días para un crimen (Cento giorni a Palermo, Italia / Francia-1984) de Giuseppe Ferrara, c/Lino Ventura, Giuliana de Sio, Lino Troisi, Stefano Satta Flores. 100’.
El film reconstruye con rigor documental el muy desparejo combate contra la mafia que emprendió en Sicilia el prefecto Dalla Chiesa (Ventura) durante un par de meses de 1982. El director Ferrara tenía fuertes antecedentes en el cine político más delirante y barroco (véase En las garras del poder, que aunque está hecha en 1975 termina con una inolvidable imagen del World Trade Center ensangrentado) pero en este caso decidió atenerse a la documentación del caso Dalla Chiesa con la mayor precisión posible y logró un film de extrema sobriedad, cuyo anunciado final es la consecuencia obvia pero indemostrable de la corrupción política.

Grilla de programación
JUEVES 7
18:00 El magnífico, de Philippe De Broca
20:00 Charla abierta de Luis Ospina + cortos
22:00 Ascensor para el cadalso, de Louis Malle
VIERNES 8
18:00 Un testigo en la ciudad, de Edouard Molinaro
20:00 Papirosen, de Gastón Solnicki
24:00 El hombre elefante, de David Lynch
SÁBADO 9
18:00 Escuela normal, de Celina Murga
20:00 Cornelia frente al espejo, de Daniel Rosenfeld
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Terciopelo azul, de David Lynch
DOMINGO 10
18:00 Blackie, de Alberto Ponce
20:00 La culpa del cordero, de Gabriel Drak
22:00 Moderato cantabile, de Peter Brook
JUEVES 14
18:00 La sirena del Mississippi, de Francois Truffaut
20:00 Cracks de nácar, de D. Casabé y E. Dieleke
22:00 Ciudadano bajo vigilancia, de Claude Miller
VIERNES 15
18:00 Un taxi para Tobruk, de Denys de la Patelliere
20:00 Papirosen, de Gastón Solnicki
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Una historia sencilla, de David Lynch
SÁBADO 16
18:00 Escuela normal, de Celina Murga
20:00 Cornelia frente al espejo, de Daniel Rosenfeld
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Terciopelo azul, de David Lynch
DOMINGO 17
18:00 Blackie, de Alberto Ponce
20:00 La culpa del cordero, de Gabriel Drak
22:00 Cartouche, de Philippe De Broca
JUEVES 21
18:00 Un cura, de Jean-Pierre Melville
20:00 Cracks de nácar, de D. Casabé y E. Dieleke
22:00 El último suspiro, de Jean-Pierre Melville
VIERNES 22
18:00 Los buitres, de Henri Verneuil
20:00 Papirosen, de Gastón Solnicki
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Corazón salvaje, de David Lynch
SÁBADO 23
18:00 Escuela normal, de Celina Murga
20:00 Cornelia frente al espejo, de Daniel Rosenfeld
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Terciopelo azul, de David Lynch
DOMINGO 24
18:00 Blackie, de Alberto Ponce
20:00 La culpa del cordero, de Gabriel Drak
22:00 Una mariposa sobre el hombro, de Jacques Deray
JUEVES 28
18:00 Cien días para un crimen, de Giuseppe Ferrara
20:00 Cracks de nácar, de G. Casabé y E. Dieleke
22:00 Morir matando, de Jean-Pierre Melville
VIERNES 1 DE MARZO
18:00 Bumerang, de José Giovanni
20:00 Papirosen, de Gastón Solnicki
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Carretera perdida, de David Lynch
SÁBADO 2 DE MARZO
18:00 Escuela normal, de Celina Murga
20:00 Cornelia frente al espejo, de Daniel Rosenfeld
22:00 La chica del Sur, de José Luis García
24:00 Terciopelo azul, de David Lynch
DOMINGO 3 DE MARZO
18:00 Blackie, de Alberto Ponce
20:00 La culpa del cordero, de Gabriel Drak
22:00 El ladrón, de Louis Malle