Wolfgang Laib: el artista contemporáneo, la naturaleza y el museo

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Pollen from Hazelnut (Polen de avellana), una instalación de polen de Wolfgang Laib en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y las potentes relaciones artista, naturaleza y museo en el arte contemporáneo.

Wolfgang Laib (Metzingen, Alemania, 1950) realiza sus obras utilizando materiales de la naturaleza desde mediados de la década de los 70. Las materias primas que elige son sumamente puras y de una gran potencia visual, sea por su color, su nitidez, su textura o su trama. Estos elementos que hacen a la morfología y al proceso constructivo se imbrican con el aspecto conceptual. De hecho, Laib suele ser definido como un artista conceptual.

Detrás de ese color amarillo tan puro que el artista viene recolectando desde los 90 en los espacios verdes cercanos a su estudio en Alemania, que parece un pigmento tomado del taller de un pintor artesanal del siglo 17, la inquietud de las sensaciones físicas y emocionales que genera tensiona preguntas sobre qué significa el polen, qué está haciendo allí en el museo, cómo reescribe sentidos en la cadena vital de las distintas ecologías.

La reminiscencia que se dispara con los pintores artesanales no es gratuita. El polen es hoy uno de los objetos más caros del mundo, que se está convirtiendo en un bien muy escaso. Es sumamente trabajoso conseguirlo, amén del proceso de desflorización del planeta. Un bien noble en el paradigma neoromántico, amarillo y brillante, de marcada aplicación artística, como el dorado a la hoja,

La tradición arte / naturaleza está ampliamente representada en el arte contemporáneo con numerosos casos que marcan una presencia constante en las bienales y museos de la última década. Claro que las búsquedas de Laib se enmarcan en una tradición, particularmente cercana a la cultura alemana, de intelectuales y artistas que buscan representar la realidad desde distintas tensiones, desde finales del siglo XVIII hasta hoy,  de Sturm und Drang hasta los más contemporáneos documentales de Werner Herzog.

En este caso, la presencia de la naturaleza recolectada y sacada de contexto de Laib dispara nuevas cuestiones, ya que es un land art fuera de lugar, excéntrico, fragmentado, desfuncionalizado y traspolado, sea con sus participaciones en la Bienal de Venecia del 82, Kassel del 87 o en el 2013 en el MOMA, haciendo pensar en esta vuelta de tuerca de la urbanización de la naturaleza como una producción museable, con interesantes connotaciones filosóficas y políticas, muy cercano a lo que está exponiendo la artista boliviana Sonia Falcone y sus montículos de especias en estos mismos días en la 1ra Bienal de Montevideo.

 

 

  • Me hace acordar a la instalacion con polvo en la misma bienal de Montevideo.