Daguerrotipas, de Juliana Corbelli

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Daguerrotipas, libro inédito de Juliana Corbelli, pasó de ser escritura de relatos-retratos de mujeres estereotipadas hasta el extremo de la locura sentimental a un proyecto cultural mayor de teatro y cine documental internacional. Entrevistamos a su autora.

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“La lectura como obligación y la escritura del error”

El año 2011 configuró para Juliana Corbelli una apuesta a la escritura de relatos de mujeres disparatadas que parecen reposar aún en un retrato daguerrotípico inédito. Entre ellas, “La Budadel Conurbano”, “La Gaditanade alcoba”, “La príncipe Jan”, entre otras. Y además logró textos narrados con intervenciones poéticas y fotográficas tales como “Pín bol o Luna de Tilcara” y “Mariposa en Azul”. El libro en su conjunto reúne estereotipos absurdos, conversaciones críticas escatológicas minadas por la crónica periodística, los estudios de género y, por supuesto, un guiño picaresco explícito desde su título a la historia de la fotografía. Sin embargo, Daguerrotipas no sólo se explica como libro ya que durante finales de 2011 y todo el año 2012 se sumaron a esa ecléctica literatura inicial artistas de las áreas del dibujo, la animación, el cine, el teatro, la radio y la música. Así consiguió salir del marco de la palabra escrita para convertirse en obra de teatro, ilustración, voz y film documental. Conversamos con la artista argentina, antes de su gira por Europa entre enero y marzo de 2013.

-El nombre Daguerrotipas habrá provocado malostendidos varios, entre extrañeza y complicidades. ¿Cómo podrías explicar el conjunto de la obra?

-De la misma manera en que lo definís. Recibí todo tipo de comentarios, búsquedas de diccionario, intuiciones erradas, interpretaciones voladas y otras inimaginables. Y lo entiendo porque es todo un proyecto cultural. Empezó de algún modo por la fotografía y el viaje, en mi experiencia íntimamente ligados a la escritura de fragmentos breves. Pasé por Berlín, Madrid, Viena, Barcelona, Tilcara, Buenos Aires. Gabinetes como redacción de diario, departamento-estudio, aulas universitarias. Viajes de kilometraje pero con diversas marcas, tanto móviles como estáticas. Y nunca encontré la panorámica. Por lo tanto, escribí en y desde esos escenarios relatos de mujeres en las primeras 60 páginas con una fuerte marca de la “daguerrotipa narradora” en un yo de identidad fuerte que las atraviesa. Yo soy una mujer del renacimiento y porto caderas anchas, dice. Soy parte de las mujeres que luego cantan el aleluya. Y también soy un contraste, una foto que se humedece y se oxida y construye su retrato con el paso del tiempo. Una fantaseosa del amor de calendario, del horóscopo y la luna.

-Además incorporaste una parte crítica bastante picaresca en las “Conversaciones con Margaret”. No se queda con el retrato decimonónico o el romanticismo de ventana.

-Sí, es cierto. Y las conversaciones también son parte de los retratos literarios del conjunto del álbum. En las conversaciones yo reproduzco la quijoteada de Margaret a dúo con la narradora del libro en falsete. Porque son cuatro encuentros de charla telefónica y personal que entablan en algún lugar del Conurbano Bonaerense y que intentan poner claridad a lo disparatado. Eso es imposible en ámbitos de diarrea, granos molestos en partes oscuras, amenazas de payasos montevideanos, lecturas de crónicas absurdas y borrachera con recitado poético.

-Es un agregado crítico, al fin, con un pacto y minada de guiños a la recepción.

-Y con una fuerte carga irónica y muchos tipos de espectadores. No hay crítica académica en las conversaciones ni elevada ni interesante. Tal vez sí una crítica que sale de una inicial lectura académica de mi parte como obligación y el acto de inventar una crítica con corpus establecido y línea docente pautada. Un buen entrenamiento para la crítica: una lectura de obligación diseminada y fragmentaria transformada para la ficción, en segunda instancia elegida y reformulada.

-De modo que la escritura trabaja con varios planos…

-En principio nace de la escritura del error. Interferencias de mis lecturas en lo cotidiano de la tarea de corregir un periódico todos los días. Y saltos para pescar el error de tipeo, conceptual, gramatical, ortográfico y de diseño de lo que viene a la vista. Y si las otras lecturas eran de obligación, estas también pero con una gran carga del azar. Corregís lo que cae en la pantalla. Hay mucho material en la redacción de un diario. Una vez leí una entrevista a una escritora argentina que se prohibía a sí misma arrancar el día leyendo las noticias para poder escribir. Y en este sentido, Daguerrotipas es todo lo contrario. Sin embargo, la narración mezcla la crónica con la poesía o cierta imagen que apuesta a la proyección visual y a la lectura en voz alta.

“Estamos revisando y ensayando la obra en su conjunto para mostrar los textos con una historia nueva que pueda alcanzar el pasaporte poético en clave de obra.”

-Por lo que mencionás, Daguerrotipas perdería su “origen” literario y alcanzaría otras necesidades para el proyecto en su conjunto. ¿Cómo surgieron del libro una obra teatral y un film documental?

-En noviembre de 2011 junto a otros artistas hicimos en Brilla Cordelia Daguerrotipas en Voz Alta, una especie de tertulia con lectura de relatos del libro y música ensayada para la ocasión. Esa instancia fue verdaderamente una necesidad de mi parte de leer en voz alta para compartir estos retratos de mujeres con otros, no tanto en términos de la salida del closet sino la de la propia voz. Con la presentación de Malena Winer, la participación de Anne-Gaëlle Martin y la música de Gustavo Toba y Thomas Leclerc y lectura a dos voces junto a Liliana Peressut nació la representación. Más tarde, el cineasta francés Quentin Jagorel tramó una estructura para el film documental sobre Daguerrotipas y así seguimos con el audiovisual. Sumamos el trabajo de la animadora Mercedes Moreira y la entrevista al dibujante Oscar Jacinto (Sócrates), la lectura y difusión en radio de Gabriela Borrelli Azara como así también la banda experimental de Paul Grunelius para el documental poco tradicional.

-Y en esta instancia, ¿cuál es la trama para la gira?

-Desde hace unos meses se sumó la directora argentina Florencia Barrabino, quien ideó una puesta en escena original a la historia de Daguerrotipas para darle personaje y representación teatral. Barrabino trabajó con la estética de sombras de Alejandro Szklar, sumó su experiencia como editora de escritores ignotos, experiencias de dramaturgia, y las fotografías de viaje en filminas para intervenirlas y retroproyectarlas. Pero hay objetos y climas a definir aún. Actualmente, estamos revisando y ensayando la obra en su conjunto para mostrar los textos con una historia nueva que pueda alcanzar un pasaporte poético en clave de obra. Pero es difícil darle una unidad a semejante artefacto estético porque tenemos la sensación de que no termina y cada vez se suman más artistas. A raíz de queLa Casa argentina de París nos diera fecha de obra en su programación cultural en marzo de 2013, empezamos a armar una gira de dos meses con otras paradas en Madrid, Berlín y tal vez Barcelona.

CRÉDITOS: Marcela Lopecito