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Candidata a mejor película extranjera, vimos No, del chileno Pablo Larrain, pelicula que además abrirá el próximo BAFICI.

Todo un gesto de audacia titular una película “No“. Corriendo el riesgo de perderse dentro de una conversación, “No es una película”, “No está nominada al Oscar como mejor película extranjera” “No es una película chilena, la cuarta de Pablo Larrain”, etc etc. Habrá que aclarar, en todo caso, que ese es el nombre, “No”, un film que registra la confección de la campaña publicitaria por el No en el plebiscito al que convoca el dictador Pinochet en 1988. Tal como en los primeros segundos de la película de Larrain, mediante unos descriptivos papeles que nos ubican en tiempo y espacio. Y así, el título dejará de ser problema.

Efectivamente, el 5 de octubre de 1988 el pueblo chileno tendría la posibilidad de votar por Si o por No la continuidad del gobierno de Pinochet, tras 15 años de dictadura. Durante 27 días la televisión, regidos por una Comisión Nacional de Televisión, opositores y oficialistas tendrían 15 minutos para desplegar sus campañas publicitarias.

Un hecho histórico que abriría la posibilidad de la Democracia en Chile y que se inscribe entro de las aperturas democráticas en América Latina.

“Hay que entender esta campaña en el contexto social actual” explica el protagonista, el publicista René Saavedra, un exiliado chileno en México (lo cual justifica ese tono cosmopolita) antes de cada presentación a los clientes. Lo interesante es que en ese plan de contexto, es lo mismo la campaña de una telenovela romántica que una campaña para tomar conciencia por los desaparecidos por la dictadura. En el perfil que construye Gael Garcia Bernal del creativo que toma como desafío profesional enfrentarse al aparato de comunicación del Gobierno central no parece haber demasiada posición política, al explicar los colores que justifican el arco iris del logo René confunde socialismo con comunismo, su mirada es la de un vendedor de ilusiones, de promesas, de artificios. Incluso no puede hacer mucho las dos veces que su ex mujer es encarcelada por militar. ¿En qué otra cosa se convirtió la politica sino en eso, 30 años después?.

La novela de Antonio Skármeta, en la que se basa la película habla, desenfadadamente, de ese momento virginal: el de los comienzos de las democracias en America Latina, pero fundamentalmente del proceso de confección de un nuevo bien de cambio, un nuevo producto de consumo. (Atención al uso de ciertas palabras en boca de Saavedra) el de las campañas de publicidad. La fotografía aprovecha esa referencia y apela a un look and feel ochentoso, que le da ciertamente verosimilitud.

La agencia de publicidad, quizás la más renombrada del momento, ve enfrentarse a sus dos creativos principales en la campaña del plebiscito.

De base, está bien la relación marketing-publicidad-política, bien reconstruidas también las publicidades de archivo e interesante las discusiones en torno al tinte grave o festivo que debería tener la campaña. (Ver el papel que tiene el publicista argentino en la campaña del  Estado)

Los buenos y los malos, la emotiva carrera por la campaña y ciertas estrategias de espionaje, alguna historia de amor por detrás, en segundo plano, un star como García Bernal, le dan a No un tono ciertamente festivalero y con dotes naturales para premios Internacionales del que seguramente su candidatura al Oscar es el más notable.