Aaron Swartz un héroe del siglo XXI

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Aaron Swartz tenía 26 años cuando se suicidó, el 11 de enero pasado en su departamento de Brooklyn. A pesar de su corta edad, su vida fue muy intensa, casi como la de los románticos del siglo XIX, pero con todos los componentes de nuestro tiempo. Programación de software y militancia por el acceso libre a la información, fueron los pilares sobre los que forjó su carrera y que lo llevaron a su drástica muerte.

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Desde muy pequeño demostró tener grandes cualidades para la tecnología. A los 14 años participó del desarrollo de la especificación RSS (Rich Site Summary, es decir resumen enriquecido de sitio), que sirve para mantener actualizados, mediante un sistema de suscripción, la información que se va agregando a un sitio web. Esta especificación es de las más utilizadas hoy en día en la nube. Participó también del trabajo del Consorcio de la World Wide Web, aportando en la conformación de las reglas de metadatos que permiten la comunicación entre las páginas y facilitando su desarrollo a los programadores. Fue fundador de la empresa Infogami, que en el año 2005 se unió a Reddit, un sitio de noticias en donde los usuarios suben textos o vínculos y son sometidos a un sistema de votación. En habla hispana, el sitio más conocido con esas características es Menéame.

Como militante participó activamente en contra de la implementación de la ley conocida como SOPA (Stop Online Piracy Act) que intentaba controlar los contenidos que se ofrecen en la internet. La ley finalmente no fue aprobada debido al multitudinario rechazo de una enorme cantidad de sitios web que modificaron sus portadas para expresar su rechazo a la censura. Aaron tuvo un papel preponderante en esta lucha, publicando artículos y ofreciendo discursos sobre el tema.

Pero el hecho que en definitiva lo llevó a su muerte, fue lo acontecido con el sitio JSTOR. En el mundo académico, los científicos e investigadores escriben sus artículos y necesitan publicarlos en revistas con referato, ya que las oportunidades de conseguir subsidios o becas crece en la medida que crecen los artículos publicados. El criterio utilizado en todo el mundo, tanto en las ciencias naturales como en las sociales es claramente cuantitativo. Los científicos o investigadores no reciben dinero por las publicaciones que realizan. Lo mismo sucede con quienes conforman los comités evaluadores. Se especula siempre con que esas tareas sirven para mejorar el curriculum y por lo tanto los antecedentes de los sujetos. Por cierto las revistas científicas no tienen fines de lucro y las suscripciones y los precios a los que se ofrecen tienen por objetivo mantener a las revistas funcionando (sobre todo en la época del papel). Con la internet las cosas cambiaron, ya que los costos de impresión, diseño, etc. se redujeron debido a las posibilidades que brinda la tecnología. Pero al mismo tiempo se creó una trampa. Un sitio como JSTOR concentra casi todas las publicaciones científicas desde las de la física hasta las de la psicología. Esta página vende las suscripciones a institutos y universidades, que pagan para que sus investigadores puedan estar actualizados. Pero JSTOR no le paga ni un centavo a los creadores de esos artículos. Aaron Swartz, en un trabajo de investigación que estaba realizando para la universidad de Harvard, necesitó consultar algunos papers. Utilizó la cuenta que Harvard le había facilitado y bajó del sitio más de 4 millones de artículos. Esta acción le trajo aparejado una causa penal, en la que la fiscal pedía 35 años de cárcel y una multa por 1 millón de dólares.

La presión sobre Aaron fue demasiada. El departamento de justicia Norteamericano no dejaba de hostigarlo y estaba decidido a llevar las acciones hasta las últimas consecuencias. Su delito, fue el de haber consultado demasiados artículos científicos. La lucha por la libertad de la información, ahora en la época informática, ya se cobró su primer víctima. Su muerte es un estímulo más para continuar la batalla y no bajar los brazos. ¡Sus bytes serán vengados!