La asexualidad fuera del closet

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Escribe Fabián Garcia

En una época en donde la la sexualidad ocupa un lugar estridente afirmar que se prescinde de las relaciones sexuales es un acto para el que, justo es decirlo, se precisa valentía. Aquí un paseo por webs dedicadas al tema.

Lo concerniente a la sexualidad ocupa hoy un estridente primer plano.  No sólo al lugar que ocupa la temática en los medios sino también a lo que ocurre en la vida cotidiana. De sexo se habla, y mucho. Vivencias que otras generaciones hubieran considerado parte de “la vida íntima” son ahora ventiladas en programas de televisión tanto como en una conversación de oficina. Este aumento en el flujo de confidencias y narraciones no implica necesariamente el aumento en las prácticas: abundan estudios que indican que el promedio de relaciones sexuales es bajo en comparación a otras décadas.

Sin embargo, a tono con las apariencias, en los medios de comunicación se difunde la temática en formatos que se esfuerzan por ser novedosos.

El sexo es presentado como el arquetipo de la vida sana y de la libertad, como si no estuviera, tal como está todo, sometido a códigos de acceso o de segregación, como si el manantial no tuviera diques. Y debe tenerlos, porque en la exposición del tema brotan frecuentemente términos, a veces nuevos, otras apenas poco conocidos, que catalogan prácticas y estilos. Algunos de ellos están diáfanamente vinculados a estrategias de marketing, como metrosexual o ubersexual. Otros cristalizan hábitos que podrían no ser permanentes ni exclusivos en la vida de alguien: swinger, por ejemplo, o incluso bisexual.  Etiquetar parece seguir siendo una necesidad, incluso en referencia a un ámbito tan permeable y dichosamente impreciso.

Un paseo por la Web resulta ilustrativo al respecto. Pululan los foros y sitios que ofrecen “tips” para incrementar el rendimiento (porque el sexo es ya un rubro más del consumo) pero con frecuencia no mucho menor para comprenderse a través del juicio ajeno.

El “¿Que soy?” y el “¿Es normal que…?”  son preguntas frecuentes que, dependiendo del sitio en que se formulen, reciben a veces respuestas vistosamente desatinadas. Sabido es que los foros  de Internet suelen convocar caracterologías estrafalarias. En cualquier caso, la idea subyacente es que la actividad sexual es algo que está allí  para ejercerse toda vez que se pueda, y que en esto está basada la posibilidad de una vida plena.

Pero hay un término que desafía ese supuesto y ha obtenido recientemente cierta difusión: asexual. La palabra no es nueva, pero sí lo es el hecho que personas de todo el mundo se identifiquen abiertamente con ella y se organicen en consecuencia, sintiéndose militantes de su causa.  Si se lo piensa, resulta casi una provocación. Esta es una época que afirma haber consumado la revolución sexual, aunque cabe aclarar que de un modo  particular y bastante diferente a sus ideólogos originales. En ella, afirmar que se prescinde de las relaciones sexuales y salir a combatir la idea de que esto solo puede deberse a una patología es un acto para el que, justo es decirlo, se precisa valentía.

La entrada en escena de los asexuales como grupo social es reciente, como lo son también la totalidad de las alusiones al tema que se encuentran en la red. Muchas hacen referencia a figuras históricas que habrían sido asexuales, y a personajes de televisión que cuadran dentro de la definición, como el extravagante Sheldon Cooper de The Big Bang Theory. Mencionar asexuales famosos es una forma de dar a conocer una forma de vida que a muchos les cuesta entender, pero puede derivar en cierta laxitud de criterios. Muchos de los reivindicados como asexuales, parecen haber sido simplemente fóbicos, o haber tenido tendencias homosexuales cuya manifestación resultaba oprobiosa (o francamente peligrosa, sin más) en su época. Esto no resulta de ayuda a los  asexuales de hoy día a la hora de enfrentar los prejuicios.

Tampoco, hay que decirlo, lo hace el insulso diseño de la  página web del movimiento: www.asexuality.org.  En variantes del gris y en violeta (los colores que eligieron para su enseña) monótonamente dispuestas y  sin imágenes salvo la de algunos videos adjuntos en un aparte, se asemeja bastante a un formulario para imprimir. En cualquier caso, transmite una sensación de asepsia que no ayuda mucho. En especial porque quienes redactan la página declaran no estar dirigiéndola solo a los propios, sino buscando  también con ella  un medio de contacto con el resto de la sociedad. Solo el apartado de “Proyectos” se ve  más vivaz. Allí la gradación cromática se amplía un tanto y  emergen logos más animados, como si fuera el mañana el lugar en que el color espera.

La solapa de inicio define lo que ellos consideran asexualidad y promueve la compra de lo que definen como “la primera novela en español escrita por una asexual” algo que parece poco factible. Se trata, en todo caso, de la primera novela que versa casi exclusivamente sobre la asexualidad. La autora sería Lucía Lietsi, una asturiana de 39 años, aunque podría tratarse de un seudónimo colectivo. No hay nada sobre tal persona en Google, y la única referencia encontrada en Youtube es un extraño video en el que alguien de quien solo vemos las manos hojea el libro durante tres minutos.

Mejor es hacer caso de los enlaces a blogs. Uno de ellos, Princesa Cactus, es atrayente y divertido. No se esfuerza por ser didáctico, no presenta a quien narra cómo damnificado en modo alguno, ni teme a los colores.

En otra sección se plantean series de preguntas sobre la temática a las cuales siguen respuestas extensas y amables en ocasiones incurren en inexactitudes o pálidas contradicciones.

No es esto ni censurable ni extraño: se hallan, también ellos, procurando encasillar algo inasible.  Asexual, de acuerdo a la definición inicial de la página, sería aquel que no siente atracción física por ninguna persona, sea esta del sexo que sea y sin que la cercanía emocional que pueda tener con el implicado incida en nada. Lógicamente, es capaz de querer a otras personas y de dar y recibir muestras de afecto. Pero estas de ningún modo lo llevan a desear prácticas sexuales.

Pero en las respuestas del cuestionario encontramos afirmaciones del siguiente tipo:

– Hay asexuales que frecuentemente sienten excitación sexual, e incluso se masturban con regularidad.

– Hay asexuales que fueron antes homo o heterosexuales, dándose también el caso inverso.

– Esto es más sutil, pero no menos sugerente. Se asegura que los asexuales pueden sentir una fuerte “atracción romántica” por personas del mismo o del otro sexo. Pero que no quieren, pese a esto, concretar aquello que la “atracción romántica” en todo lugar y época ha implicado.

Que esto lleve a algún psicoanalista a sumergirse en elucubraciones en completamente entendible. Algo hace ruido ahí.

Es más, en otros sitios webs el mote de asexual se aplica también a una persona que solo se muestra interesada en tener sexo con alguien por quien siente una fuerte empatía emocional. ¿Cómo es esto? Afirmar que si alguien se va a la cama solo con aquel de quien está enamorado o en camino a estarlo  se queda afuera del grupo de los “sexuales” resulta sorprendente. Buscando en Wikipedia, encuentro que  esta clase de personas son definidas como demisexuales (semisexuales o de interés sexual selectivo), como si la sexualidad misma, para ser considerada “normal”, debiera dirigirse a casi todo el mundo y en cualquier circunstancia. Como si fuera apenas un voraz y ansioso consumo de cuerpos ajenos.

Las tentativas por clarificar la situación y combatir aprensiones que se hallan en la citada página revelan que, subyacentemente, el modo de entender las cosas quizá no difiera tanto del que quienes se apoltronan en su condición de mayoría. Buscan encasillar, para luego juntar lo que ha escurrido como mejor se pueda ensayando nuevas clasificaciones. Quizá lo que debieran cuestionar es la existencia de las  mismas.

Su aparición en escena, su “salida del closet”, resulta de todas formas interesantísima. En una era empecinada en exponer las prácticas sexuales, sean estas  reales o ficticias, hasta hacerles perder a veces el sentido (como cuando se repite una y otra vez una palabra hasta que ya no se sabe que se está diciendo) que un grupo de personas admita abiertamente que no necesita correr detrás de tal quimera  y enfrente la sorna y los recelos que esto genera, puede considerarse un acontecimiento  saludablemente perturbador.

 

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  • Mary

    Muy buena la nota!! De mas esta decir que tampoco creo que exista una persona asexual sino mas bien inhibida y tampoco creo en la fachada que se vende en los medios , cuando hablan sin pudor de la sexualidad como si les resultara facil y no tuvieran inhibiciones .La sexualidad es traumatica para todos y cada uno hace lo puede y con suerte logra disfrutar de cada encuentro

    • Rocío

      Completamente de acuerdo. Puede que haya personas que en algún momento de su vida sexual sean asexuadas, lo cual no las define de manera permanente. Este tema de las etiquetas en lo referente a la sexualidad es un problema super interesante, en el que deberían trabajar psicólogos y semiólogos en conjunto.

  • Ale

    Yo toda mi vida sentí afecto por mis parejas, pero en el momento de entablar una relación más intima solo se, que me sentía en la obligacion de complacerlos y crei que era rara” por no! sentir todo aquello que mis amigas y los medios decian de tener relaciones sexuales, probe de todo y sin embargo jamás pude y siento que no quiero tener relaciones sexuales, ni con hombres ni con mujeres… No me exito con nadie siempre cuando mis novios se daban cuenta sufria, por tener que mentir..No me exíto no es malo no exitarse y no soy extraña…solo no me gusta, ni siento al sexo!!!!

  • Johan

    La verdad no me agrada esta nota, la persona que la escribio intenta en todo momento sacar credibilidad a los asexuales, como si fuera un especialista, y aun si lo fuera es un tema que esta siendo estudiado. Es muy gracioso ver como los heterosexuales principalmente saltan de forma casi agresiva cuando se habla de la asexualidad. En algun tiempo se juzgaba de la misma manera a la homosexualidad, pero por suerte ya no.
    Los demisexuales son personas que tienen relaciones en caso de que haya un sentimiento muy fuerte,.. y esto parece casi ofender a la persona que escribio la nota. Creo que no se da cuenta que los sexuales o personas “normales” tienen sexo casi por deporte, inclusive existen personas que tienen relaciones sexuales con gente desconocida, y esto es algo normal?
    para la mayoria si, porque a todos le s gusta el sexo…
    digamos que los demisexuales son selectivos y eso esta muy bien, yo conosco muchas personas asi…
    ah, yo soy asexual ! :) y la verdad me da mucha gracia cuando intentan tratarme de estupida o enferma…
    A medida que pase el tiempo quizás este tema sea tratado como se debe, y no con afan de ridiculizarnos y cosas por el estilo… Sepan respetar a los demas.

    • Fabián

      Johan: te sugiero que releas lo que escribí, prestando mas atención. No presupongas que en cualquier nota se va a denostar a la gente como vos, porque en ese caso vas a entender lo que querés entender y no lo que el autor intentó expresar. Yo, de hecho, estoy de acuerdo en casi todo lo que mencionás y eso quise transmitir, aunque tu comentario me hace dudar si lo logré. Lo último que quiero es ridiculizar o denostar a alguien. Es una pena que no se haya entendido.
      Algo más: no generalices. Ser un heterosexual convencional, como lo soy yo, no me hace un monstruo perseguidor de aquellos que sienten diferente. Un saludo.