Metal y hueso (Rust and Bone)

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Candidata a los premios BAFTA y los Goya, esta película afirma la importancia de este director francés en la escena de los grandes festivales.

Habiendo pisado fuerte en 2010 con El Profeta, cuando obtuviera el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, el Premio BAFTA de la Academia Británica y competido como producción extranjera por el Oscar, la última película del director francés Jacques Audiard destaca cierto acento festivalero puesto en la estructura narrativa de corte clásico pero con temática marginal, mirada negativa hacia el contexto social y personajes que parecen no encontrar su lugar en el mundo más que a fuerza de golpes y metamorfosis corporales.

De rouille et d’os (Rust & Bone en su titulación inglesa o De óxido y hueso, como se traduce en español) es una historia que podría parecer romántica, protagonizada por Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts. Pero la ley que parece dominar el ambiente donde viven es la fuerza física y la superación permanente frente a la dificultad y el golpe, en dos personajes que atraviesan situaciones diversas a partir de lo físico y sus maneras de poner en el cuerpo en el mundo, y que en algún punto se encuentran y se acompañan.

Esta cuestión de cuerpo es quizás lo más interesante de la película, aventurando aquí una idea muy fuerte para pensar la vida contemporánea a través de la protésis, no solo física sino fundamentalmente afectiva.

Colabora con esta presencia de la amputación y lo protésico algo que la película propone en el modo de relacionarse de todos los personajes y la emergencia de cierto desencanto a lo que claramente aparece desintegrado: el mundo laboral, los vínculos familiares, las formas del amor y las formas de la pareja. Incluso, en esta desintegración también puede verse a la misma naturaleza, ya que la destrucción parece ser un principio que, al menos casi hasta el final de la película, sostiene de manera violenta e incluso con toques muy negros la historia de supervivencia de los personajes.

El final quizás sea demasiado happy end, a gusto personal. Quedan sin embargo en la memoria el excelente trabajo actoral y los planos descarnados y poéticos que convierten a la película en una pieza para recomendar.