Martha Marcy May Marlene

1
7

Una película de terror como hace mucho no vemos: agobiante, agotadora. De lo mejor visto este año.

ALLI DONDE PERTENECEMOS

Martha: ¿Que tan lejos estamos?

Hermana: ¿De donde?

Martha: De ayer.

 

Martha Marcy May Marlene es una película de terror. Y una como hace mucho tiempo no vemos: agobiante, agotadora. Una película que nos exige trabajar de espectadores. Pero es una de terror sin asesino serial, monstruo o demonios. O a lo mejor los tenga, no lo se. Es una película de terror pero no por filiación genérica, o por genealogía referencial, sino más bien por hermandad narrativa, espacial y, quizás, temporal (aquí debería afirmar con autoridad que lo temporal, en este relato, también es de la familia del terror, pero no tengo muy claro que así sea). La historia invitaba a filmar “una de terror” hecha y derecha con destino de franquicia exitosa. Pero el rumbo es otro: un terror posible, concreto y desolador. El joven Director Sean Durkin toma prestados del género algunos modos narrativos, y también sus tempos. Me refiero a los del buen terror, ese que contaba las cosas con calma, revelando lo que estábamos viendo con cuidado, guardando lo mejor, o dicho correctamente: lo peor, para el final. Graduando la información, pausada pero sólidamente  Durkin nos va enredando en el relato. De manera espaciada pero continua nos enteramos de las circunstancias pasadas que trajeron, (¿Y formaron?) a Martha (Hermosa Elizabeth Olsen) hasta el presente. Circunstancias que suman, para hacer de ella el centro de su propio universo y del nuestro como espectadores. Pero nos enteramos de su pasado (que le paso) mientras vivimos su presente (quien es). Y es aquí donde lo espacial/temporal cobra relevancia terrorífica, por que el pasado es una granja, casa rural sencilla, poblada por una pequeña comunidad de jóvenes y un adulto liderándolos. Alguien, livianamente, diría: una secta, y el presente un chalet de veraneo lujoso donde viven la hermana y el cuñado de Martha. Alguien, simplificando, diría: una familia. Y ella esta en los dos lugares. O podría decirse que es de los dos lugares Y lo es antes, para también ahora. ¿Esta en los dos lugares?, ¿Es de los dos lugares? Y para unos es Martha, pero para los otros es Marcy May. Y Marlene ¿Quién es? Allí donde pertenecemos.

Por fortuna Durkin decide contarnos tomando la incómoda e inteligente decisión de cruzar el tiempo y los espacios, llevarnos y traernos con unos flashbacks que subvierten el contrato no escrito con el espectador: No se anticipan, no se aclaran. Por eso la letra chica del convenio nos obliga a estar atentos. Y a medida que las cosas siguen su curso, todo se complejiza, se oscurece. Y de pronto pasamos hoy, de un lago frente al chalet, a el ayer a la granja donde alguien esta martillando, pero el audio de esto, lo empezamos a escuchar en el plano/lugar anterior o sea el hoy. Y una pregunta formulada, fuera de campo, en el pasado, o en la granja, tiene respuesta allí, pero por corte de plano, nos damos cuenta que era formulada para el presente. Ocurre seguido esto, cuesta darse cuenta cuando y donde esta pasando lo que esta pasando. O lo que es peor, esas cosas podrían estar pasando ahora. A eso me refería con la palabra incomodo. El piso narrativo sólido, parejo, seguro, se mueve y todos sabemos lo complicado que es que nos muevan el suelo. No conforme con incomodarnos, Durkin se vale de dos elementos netamente cinematográficos: el fuera de campo y el fuera de foco para que esta sensación seda en silencio su lugar y permita el sigiloso ingreso de el mas profundo miedo en forma de inseguridad. De principio a fin nos obliga a mirar por detrás, a los costados, a seguir la mirada de Martha (Hipnótica Elizabeth Olsen). A ver lo que no podemos ver, a putear por no distinguir a quien puede ser aquel que quizás sea. La segunda o tercera vez que la vean estén puntualmente atentos a eso: lo que no se ve, no se distingue. Por que Martha.. es una pelicula que no se agota en una pasada,se nos queda pegada rebotando en la cabeza,buscando rumbos varios.

A los escépticos, o ateos, que los hay, como las brujas, les digo que lo que podría parecerles, a simple lectura, un juego de niño virtuoso, o gestos cancheros de un nuevo director banana, no son tales, porque con componentes narrativos como los vistos: el audio como nexo, transiciones en tiempo y espacio por montaje, es como se va armando la historia. Pero, atención, porque armar la historia es armar también a Martha/Marcy May, y al armarla nos damos cuenta que hay un tercer espacio tiempo donde las cosas también están ocurriendo y es (¡Bendito terror!) en la cabeza de… ¿Marlene? A ver, antes de que surjan las dudas, enojos y malentendidos: dije “también están ocurriendo” y no: “podrían estar ocurriendo”. No es una película del tipo: todo paso en su cabeza, se lo imagino, esta loca. No. Allí por los inicios les hable de un terror posible, concreto y desolador. ¿Cómo es esto? Perdonen que me ponga confesional y personalice: ¿Les pasó alguna vez sentirse fuera de lugar? El ¿Qué hago acá? Pero no por lo dicho o hecho, si no por una cuestión de pertenencia. Hablo de lugar, no de posesión. Sentirse perdidos, sin lugar propio, sin saber que hacer o hacia donde ir. Con miedo de todo, a todos. Bueno a Martha Marcy May Marlene le ocurre eso: Está sola con su cabeza, y con sus miedos en un lugar donde no sabe si quiere, puede estar. Sin pertenencia. Un lugar peligroso, pero con menos muerte que el que dejo por la misma razón: por no saber si quería, podía estar ahí. Y distintos como son: la granja-chalet, La comunidad – familia se parecen. Por eso esta bien que se crucen en el relato, por que comparten habitaciones que esconden sexos consentidos o forzados y miedos a dormir solos.Y dependencias y maestros carismáticos o líderes materialistas, hijos huérfanos y malas madres.

Quizás la solución, su lugar, el escape de la muerte y los asesinos, lo encuentre Marlene ella misma maestra y lider, allí a donde la están llevando, el lugar donde la van a cuidar, atender y seguramente medicar. Lo dicho: un terror posible, concreto y desolador.