Caligrafía contemporánea: mucho más que palabras escritas

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Entrevistamos a las artistas caligráficas argentinas Silvia Cordero Vega y Betina Naab, referentes nacionales en materia de arte caligráfico y sus posibilidades en la actualidad

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La caligrafía a través de la historia de la humanidad ha sido además de una forma de comunicación entre las personas una manera de perpetuar la historia.

En la contemporaneidad frente a las tecnologías en constante avance y progreso la palabra escrita y el oficio caligráfico en sí parecieran ser signos de un tiempo pasado.

Ante esta realidad a simple vista desalentadora y poco propicia para el desarrollo de la disciplina, los artistas caligráficos encuentran nuevos modos de mostrar que la escritura manual tiene aún mucho camino por recorrer encontrando al gesto manual caligráfico como vehículo de una pura expresión personal.

De esta manera, la caligrafía contemporánea se revela como un arte en el que la escritura será el indicio de la exteriorización de cada subjetividad artística.

En la Argentina, Silvia Cordero Vega y BetinaNaab son dos artistas representantes de esta nueva tendencia y acercamiento a la disciplina que manifiesta que la caligrafía hoy es mucho más que palabras escritas.

 

 – ¿Qué te llevó a acercarte a la caligrafía?

S.C.V:  Siendo docente de la FADUy ex alumna de la carrera de Diseño Gráfico pude acceder a dos cursos de posgrado en caligrafía con la intención de ampliar mi formación profesional, y fue como enamorarse a primera vista. Creo que la caligrafía para mi era y es, el equilibrio entre el diseño y el arte. Fue como encontrar un lugar en el mundo, ese lugar tan preciado por el ser humano.

B.N:  Siempre tuve un interés en el arte y en el diseño gráfico simultáneamente. Después de recibirme como diseñadora gráfica enla UBAy estudiar 6 años de pintura llegó a mis manos una revista llamada LetterArtsReview y vi que había una disciplina que reunía estos dos intereses y los combinaba con letras. Así decidí investigar sobre la caligrafía y comenzar con cursos hasta que se fue convirtiendo en una actividad más seria.

 

– ¿Qué significa para vos el arte caligráfico hoy?

S.C.V: Para mí el arte caligráfico es una forma de expresión, es mi medio para poder decir algo. No importa si es un garabato o la mejor de las letras construidas, me importa si eso tiene un concepto, si es mi propia energía que se despliega.

B.N: Es el ámbito de mayor libertad dentro de las áreas de la caligrafía. Un lugar en el que el calígrafo puede explorar y experimentar sin las limitaciones impuestas por áreas más comerciales como puede ser la caligrafía aplicada al diseño o los sociales. Es el área que más me apasiona.

 

–Para el calígrafo contemporáneo, ¿es determinante el conocimiento profundo de la tradición y la historia de la disciplina?

S.C.V: Es muy importante y necesario, el estudio sostenido de los diversos estilos caligráficos, como así también, conocer el contexto donde se desarrolló cada uno de ellos, las herramientas utilizadas, el por qué del surgimiento de las diversas anatomías en la genealogía caligráfica; para luego poder entender y así trazarlas, no como algo irreflexivo, esa sería una diferencia entre escribir y copiar, escribir demanda análisis y postura crítica, lo otro es un mero hecho autómata. Creo que alcanzar la belleza al trazar una escritura parte de estudiarla , de conocerla , y de entenderla por sobre todo.

B.N: Desde mi punto de vista sí. El objeto de trabajo de la caligrafía son las letras y por lo tanto considero importante conocer su origen y dominarlas para hacerlas propias y poder manipularlas. Este tipo de formación provee una base sólida que se refleja en la obra del calígrafo contemporáneo. A veces puede volver rígidos los trabajos, pero hay técnicas de exploración visual que permiten al calígrafo liberarse de esto.
Por otro lado la historia brinda una infinita fuente de inspiración de formas y modelos de letras.
– ¿Qué predomina en tus trabajos, lo funcional, ligado al diseño o tiene mayor peso la expresión personal y creativa?

S.C.V: Mi trabajo tiene dos vertientes, una la del diseño caligráfico, es decir, la de la caligrafía aplicada, en donde prima el concepto, cierta funcionalidad, legibilidad, y por otro lado, lo que más me ha interesado desarrollar desde hace algún tiempo, es la expresión personal, el gesto como una genuina energía dispuesta a accionar. Transitar lo puramente alfabético o lo absolutamente abstracto, llevándolo a una pared, a una instalación, a un cuadro, a una superficie poco ortodoxa, etc. Al seguir estudiando pintura y shodo (caligrafía japonesa) es que también me animo a probar y a jugar con otras manifestaciones estéticas.

B.N: Está absolutamente ligado al tipo de trabajo que tengo que desarrollar. Si es un proyecto de caligrafía que se aplicará en el diseño busco un equilibrio entre la funcionalidad, el pedido y la expresión. Hay proyectos de diseño que admiten un rango mayor de expresión personal, otros que son muy limitados. Es realmente muy variado.

–Según tu opinión, ¿a quién nombrarías como referente caligráfico actual? ¿Por qué?

S.C.V: Es hermoso saber que muchos calígrafos con sus ochenta años ya cumplidos, siguen y siguen haciendo caligrafía y enseñando, pero siempre desde un lugar de humildad, como es el caso de Sheila Waters y Claude Dieterich. Otros dos grandes calígrafos que se destacan por su excelencia son JulianWaters y John Stevens. Tuve la oportunidad de tomar clases con John y creo que ha sido un antes y un después en mi vida caligráfica. También mi gran referente ha sido y es  BrodyNeuenschwander. Por suerte mi lista de maestros es muy grande y valiosa  y sería injusta en no nombrarlos a todos ya que de cada uno he aprendido algo distinto e inolvidable. Actualmente mis influencias pueden venir de otros ámbitos como la música, el cine, el arte urbano, la ilustración, obviamente la pintura, en fin, toda manifestación artística que nos nutra y nos permita crear más allá de todo resultado.

B.N: Esta pregunta es difícil, creo que cada calígrafo tiene sus propios referentes de acuerdo a su estilo.
Personalmente admiro mucho al calígrafo inglés Ewan Clayton por su profundo conocimiento sobre la historia de la caligrafía y su vínculo con el aspecto social y cultural, además de su habilidad con las letras. Fue mi profesor cuando me formé como calígrafa en Inglaterra y después de 8 años sigo aprovechando sus enseñanzas para las clases y mis trabajos.
El calígrafo alemán Gottfried Pott es otra persona a la que admiro mucho por su experiencia, su seriedad y su claridad didáctica.
Entre los más jóvenes considero que hay que mirar de cerca al calígrafo italiano Luca Barcelona por estar planteando caminos nuevos para la caligrafía combinada con otras disciplinas.

– ¿Cómo ves el futuro para la caligrafía?

S.C.V: Si los caligráfos tenemos una mente abierta y jugamos el juego más creativo que es innovar, inventar nuevas producciones, creo que el futuro puede ser maravilloso. La clave estaría en no repetir, ni repetirse, mi búsqueda, al menos, está en pos de una “nueva caligrafía”.

B.N: Soy muy optimista sobre el futuro de la caligrafía. Por lo menos en nuestro país el interés está creciendo constantemente y hay cada vez más personas comprometiéndose con esta actividad manual. También hay más posibilidades de formación lo que ayuda muchísimo a la difusión.
Al no tener una tradición tan rígida en la Argentina como sucede por ejemplo en Europa, la caligrafía en nuestro país toma caminos novedosos que la enriquecen y abren nuevas posibilidades.
Lo más interesante y curioso es que en muchos casos las ideas más insólitas de aplicación de la caligrafía viene de los clientes o personas que no tienen ninguna formación en el tema. Esto me entusiasma mucho.
Otra área en que la caligrafía vuelve a tener peso es en el diseño de fuentes, lo que seguramente influirá en la calidad de las tipografías diseñadas.

Más info:

www.silviacorderovega.com

www.roballosnaab.com.ar