THE PARADE, de Nathalie Djurberg

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A modo de fractura expuesta Nathalie Djurberg reflota pequeñas ternuras y debilidades de lo macabro del ser humano. Sustrae el inconciente y lo tira al espectador, abofeteándolo. La música de Hans Berg confiere misterio a esta acción. Seductores para algunos, los contenidos son del ámbito del espanto.

En este momento, era de imágenes infantilizadas, globalizadas, Djurberg recupera la noción de arte como manifestación de la experiencia interior del hombre tan elaborada a fines de SXIX y principio de SXX. En THE PARADE, los pájaros, animales voraces, son el referente que Djurberg pone en paralelo a la naturaleza humana.

Cuando entramos a exposición una bandada avanza en masa sobre nosotros. 80 especímenes diferentes, se parangonan con/a nuestro tamaño. De colores furiosos, embalsamados en celo, en pleno ataque. En este perturbador nido palpamos esplendor, pompa, perversión e inclinación al complot propios de su sociedad.
En un segundo momento, entre los cuerpos de los pájaros, entrevemos videos proyectados en distintos muros. Son 5 Claymotions, o sea, animaciones stopmotion *realizadas en plastilina. En ellas, fisiología, psicología y sexualidad aviar se equiparan al comportamiento humano con elocuentes resultados. Djurberg se ha inspirado en especies reales, en su historia natural, en sus tendencias evolutivas, en sus rituales de apareamiento y en su fenómeno social del flocking (conducta grupal al buscar alimento, buscar pareja o al volar). Producto de un puntilloso estudio etológico, surge THE PARADE, un manifiesto de dudas, pequeñeces y crueldades que pájaros y seres humanos tienen en común. Una fusión entre historieta y crónica.

En la instalación los pájaros son lo táctil, los videos son el inconciente. Las narraciones y los personajes de los videos tienen una relación entre sí. Conforman un espectro de situaciones y de actitudes. En absoluto son historias aisladas. Van de lo afectivo a lo violento sin preaviso y sin motivo aparente. Desazón y suplicio atraviesan esta obra. El claustro de las bajas conductas y los tabúes sociales se trasvasa a proyecciones públicas. Hay falta de reglas, de coordenadas, que organicen las relaciones. Amoral y, por lo tanto, sin pauta de qué es justo. Prevalece lo fuerte. Las víctimas son pasivas, sin instinto de conservación. Asumen compungidas su lugar de carencia. La tortura suele avanzar hasta disolver los cuerpos. THE PARADE es Desfile, Procesión, ostentación de la Náusea.
Está lejos de la náusea metafísica que nos ha compartido Sastre en su literatura. Djurberg expresa en narración audiovisual vicisitudes de venganza, lujuria, sometimiento y glotonería. Los abominables se regodean en sus prácticas y hacen exhibicionismo de ellas. Inmersivo y sugestivo, el sonido impide optar por no mirar. La dupla Djurberg / Berg construyen y erigen una guarida magnética y vomitiva a la vez.

Djurberg trabaja en pequeños estudios. Usa cámara fija HD. Es tan importante el todo como el detalle, recurre mucho al close-up.
Quedan a la vista hilos, cables, accesorios de la estructura técnica. Realiza todo con sus propias manos. Combina plastilina con arcilla, barnices, telas, acero, madera y lo necesario para ajustar expresividad en sus escenografías y protagonistas. Le interesa estar presente corporalmente en la obra. Pone en primer plano sus huellas digitales impresas en los materiales al moldearlos entre toma y toma. Muestra su cabello en las cabecitas de los personajes. Desde 1999 ha ido depurando un estilo personal de realizar las animaciones stopmotion al cual confiere un ritmo sincopado de movimiento para incomodar. Recurre a la plastilina por su expresividad, su flexibilidad, su poder evocador ya que se trata de un material utilizado durante la infancia para jugar, aprender o construir y tambien tiene usos terapéuticos como desestresante y rehabilitador motriz. Podría decirse que la plastilina está asociada a las nociones de niñez, de juego y de curación. Éstas características “benévolas” en relación a los propósitos de Djurberg generan un estrépito conceptual. Cargan a sus cuentos de cinismo.
A medida que avanza la realización de la obra, Hans Berg, trabajando en el mismo estudio, va componiendo música que, con agudeza, acompaña o contrapone significado a lo que sucede en los videos.

Djurberg cuenta que sus historias parten de una idea. En la medida que avanza en el desarrollo de la filmación y en la delineación de los personajes, son éstos últimos quienes, toman las riendas de la narración. Seres humanos y animales son los protagonistas. Discurren en espacios interiores y exteriores escuetos, desérticos. No hablan entre sí. La comunicación es a través de gestos y cambios de máscaras. Un personaje puede cambiar de máscara cuantas veces quiera. El minucioso tratamiento de cuerpos y expresiones dan pistas narrativas. Si quiere hacer redundar la narración escribe palabras o frases obvias al relato en los fondos escenográficos. Sin especificar qué protagonista la expresa, hace ahínco en la libre interpretación.
La piel es continente de flujos densos a presión que rezuman desorbitadamente al herirse los cuerpos. Leche materna, melaza, cera derretida, vísceras, pis, sangre, lodo, yemas huevo tornan todo en viscosidad, Comenta Eric Crosby. De las heridas los cuerpos cortados o lacerados erupcionan flujos de fuerte cromaticidad. Cuando se excava la tierra se descubren brillantes colores en plena revolución. Las lágrimas generadas por la tortura son pulsantes corpúsculos azules que rezuman a borbotones. Y si el cuerpo necesita alimento, la olla de sopa coagulada no servirá.

Algunos videos como “I wasn’t made to play the son” tienen cierto cruce con lo documental. Podrían ser situaciones previas a la documentación que hemos visto en “Noche y bruma” de Alain Resnais (1955). El imaginario de la psiquis y las actividades de un campo de concentración se igualan. En otros como “Deceiving looks” prima el humor de un Dadá reblandecido donde lo monstruoso provoca compasión. Las relaciones complejas que desarrolla tienen analogías con “Portero de noche” (1974) de Liliana Cavani. A lo largo de su obra Djurberg insiste en mostrar en detalle distintas cadencias entre torturador y torturado, pudiendo ser éstos dos personajes, varios o uno solo. Los roles y las actitudes cambian constantemente.

Djurberg es muy conciente del material con el que lidia. Afirma que sus videos son funcionales. Sirven para que uno defina en qué lugar está parado y concientice, así, sus deseos y valores.

“Me interesa cómo se puede ilustrar un problema global observando la esfera privada. Las estructuras de poder
son similares en una familia que en la sociedad toda. La maldad me interesa. Y el motivo por el cual alguien elige actuar malditamente. Si yo hubiera nacido en la Alemania nazi, ¿me habría convertido en nazi o hubiera escondido familias judías en los Bunkers? Es fácil juzgar a otros sin saber cómo hubiera actuado uno mismo. En cierto punto todos tenemos la misma oportunidad. Podés elegir ser bueno o ser malo.”
Djurberg, ofrece al espectador debatirse el lugar de víctima o de victimario. Y obra con el poder de un Dios, sin explicaciones castiga o libera al “malo”, incluso le brinda éxito.

5 Claymotions

En Deceiving looks (Miradas engañosas) una mujer desnuda exiliada a un desierto husmea en un agujero en la tierra. Ve movimiento. Mete la mano para extraer lo que está vivo, una serpiente. Es el principio de una batalla. Las serpientes salen a la superficie y se multiplican mutuamente por cada mordida que infringe una a otra. Mientras se matan, van cambiando de máscaras para ganarse el afecto de la mujer que mira desorbitada los chorros de sangre gruesa. Lastimadas y desangradas, se acurrucan contra la mujer. Finalmente, un diablo rojo la seduce y la distrae para, poder así, atacarla en grupo. Pero tal efervescencia de movimiento ha hecho que se muerdan letalmente.

En I wasn’t made to play de son (No fui hecho para ser hijo) una mujer desnuda de piel violeta yace en el piso de un espacio cerrado.
Dos hombres con máscaras de pájaro marchan a su alrededor. Ella se contornea con temor. Uno de los hombres se sienta sobre su pecho. Ella lo reconoce. Se enfurece y lo caricia a la vez. “Te traté como a un hijo”. Él se agacha sobre ella, y mientras le acaricia la frente contesta “No fui hecho para ser hijo”. Acto seguido el otro hombre corta un pie de la mujer de un tijeretazo. Fluye sangre verde brillante a borbotones de la mutilación. “Ya se termina” , “ No va a doler”, “Cerrá los ojos”, “Relajate”. Las frases se garabatean sobre el muro del fondo. Los textos recargan, por repetición, algunos conceptos de los muchos significados referidos en la instalación.Caminando en puntillas sobre su cuerpo van considerando las siguientes incisiones. “Respirá despacio”, “Tranquila ahora”. Un chorro viscoso de color flúo mana de cada lesión que los hombres pájaro infringen a la mujer. Y eso es lo que queda en el piso al terminar la sesión. Líquido grueso.
Hace más densos ciertos significados que están a la vista en la instalación remarcándolos con textos impresos en la estenografía de los stop-motion.

I am saving this egg for later (Estoy reservando este huevo para más adelante)
Un hombre de rojo y con capa negra y su cocodrilo de afilados dientes cruzan una ladera desértica. El reptil huele algo enterrado profundo en la montaña pelada. Exultante por el descubrimiento, corre en círculos sobre el lugar. El hombre saca una pala y cava. El hombre se pone una máscara verde y mira al cocodrilo, que a su vez se coloca otra. Un arsenal de máscaras se pone en juego entre ambos. Desde herbívoros como cabras y elefantes a amenazantes caras humanas. Hasta que al enmascararse de lobo el hombre amenaza seriamente a su cómplice. En el hoyo se han abierto capas multicolores. Descubren un huevo gigante debajo del arcoiris de tierra. Felicidad del cocodrilo que baila parado en sus patas de atrás y aplaude. El hombre ausculta el huevo lo hace rodar hasta colocarlo en la superficie. Es cuando se caracteriza de cocodrilo que sufre las represalias. Es empujado dentro del magma, del hoyo con su cola. A pesar de los pedidos de piedad, se lo entierra vivo. Orgulloso, el cocodrilo rueda el huevo gigante a la cima y se posa encima, como un pájaro.

Open window (Ventana abierta)
El dibujo en tiza de una ventana revolotea por una habitación oscura. Un hombrecito desnudo apretado contra el piso se retuerce de soledad. Ojos empañados, aniñado, se da placer chupando su rodilla y después su dedo pulgar. Una ventana aparece reluciendo en la pared de fondo, esto desestabiliza al hombrecito. En un instante, un pájaro de plumas multicolores aparece detrás de él, arquea su espalda, grita y lo envuelve con sus alas brillantes. Reaparece la ventana en el aire y se enrarece el ambiente. La ventana se mueve por el piso y circunda a ambos. El pájaro, embelesado, se eleva y va tras ella. Confundido, se trepa a la cabeza del hombrecito para ver mejor. Con el hombrecito colgado de sus patas, vuela hacia la ventana inmaterial, lucha para liberarse de él en vano. El hombrecito se cuelga sin tregua de los talones del ave. El ave lucha con impotencia para elevarse en persecución de la ventana elusiva.

Bad eggs (Mala entraña)
Tres campesinas gordas y desarrapadas bordean una olla de sopa hirviendo. Fruncen sus labios deformes al sorber el menjunje verde sin sabor. Una pájara que vuela cerca de sus cabezas termina encerrada por sus cucharones. Matarla resulta difícil. Tratan de hervirla vivo pero se zafa de los manoteos. Y al zafarse derrama la sopa empapando los ropajes de las gordas. Entonces se desvisten. Desnudas despluman a su presa. El ave derrama nuevamente la olla despellejando a sus captoras. Temerosa y sin poder volar, el ave las seduce dándoles lástima y calma su hambre dándoles huevos que ellas arrancan una y otra vez de su cuerpo con lascivia. Privado de su plumaje majestuoso y dolorida, el ave arquea su espalda hacia el cielo y grita con estruendo de perro.

Djurberg y Berg trabajan juntos desde 2004. Para la 53ª Bienal de Venecia, en 2009, presentaron la instalación The Experiment en el marco de la exposición “Making worlds”, un jardin denso y siniestro de enormes plantas desconocidas. Tres videos describían escenarios de sufrimiento, trauma sexual y avaricia. Floras salivales parecían nutrirse de las escenas de abuso de los videos. Esta obra le valió el Premio a la artista joven de la Bienal.

THE PARADE es un acercamiento al inconciente donde lo ininteligible y lo depravado dominan una y otra vez. Situaciones irresolubles, encapsuladas. Círculos viciosos. La libertad forma parte de otra realidad. Con la convicción de que se trata de potencialidades que están ella misma y en cualquier otra persona Djurberg establece el dilema de si existe un umbral entre lo natural y lo psicópata.

THE PARADE fue comisionada por el Walker Art Center de Minneapolis, Minnesota que la exhibió en 2011. Eric Crosby y Dean Otto son sus curadores. Tiene el auspicio y la colaboración de Zach Feuer Gallery de Nueva York, Giò Marconi de Milán y Andrew W. Mellon Foundation. Itinerante, se presentó durante 2012 en Studio 231 del New Museum de Nueva York y se exhibe actualmente Yerba Buena Center for the Arts de San Francisco, California, hasta Enero de 2013.
VIDEOS ONLINE EN:


http://ybca.org/the-parade-djurberg-and-berg

Nathalie Djurberg nació en Lysekil, Suecia en 1978. Hans Berg nació en Rättvik, Suecia en 1978. Viven y trabajan en Berlín.
Anteriormente han realizado grandes instalaciones en Museum Boijmans Van Beuningen de Copenague (2011); 53 Bienal de Venecia (2009); Centre Pompidou de París (2009); Hammer Museum de Los Angeles; Fundación Prada en Milan (2008); Kunsthalle de Viena (2007).
Obras suyas forman parte del patrimonio de Museo Guggenheim de Nueva York, Moderna Museet de Estocolmo, Sprengel Museum de Hanover.

stopmotion*: Técnica de filmación que filma cuadro a cuadro. Djurberg altera el ritmo del stopmotion clásico. Utiliza un ritmo sincopado para producir mayor incomodidad.
En vez de filmar los 24 cuadros que componen un segundo, filma 12, 13 segundos.

 

Fotografía: Still de Deceiving looks_ de Nathalie Djurberg — Cortesía de la artista

Bibliografía consultada: THE PARADE Catálogo de exposición.