2070. Un mundo sin agua

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Un musical con temática futurista que no defrauda a los amantes del género.

 

Más sed que la sed peor

“No quiero vivir sin sed” dispara uno de los personajes de 2070 Un mundo sin agua y esa afirmación no remite solamente a la escasez de agua en la vida que se viene sino que atraviesa una problemática clásica de la ciencia ficción: la despersonalización del hombre. Entraña la necesidad de conservar los recursos naturales pero también de preservar la condición humana. No dejar de ser humano es incluso más importante que no dejar de ser (de cualquier modo, a cualquier precio).

Este musical, novedoso por su planteo y su temática, se inspiró en una carta ficcional, aparecida hace algunos años en la revista norteamericana Crónica de los tiempos, en la que un hombre del futuro relata las consecuencias devastadoras del derroche o el mal uso del agua, bien que será, en ese mundo que ya no puede parecernos ajeno, más valioso que el oro. Desintegración del cuerpo, malformaciones, traumas renales, falta de oxigeno, comida sintética, basurales tecnológicos y la supervivencia del más apto (que es irremediablemente el más poderoso y rico)  son algunos de los problemas que aparecen y que la obra de Tatiana Cittadini retoma.

El argumento, desde una visión claramente distópica, instala el cuestionamiento de nuestro presente a partir de un mundo futuro destruido social y ambientalmente. Un grupo de científicos decidirá sobre el destino de la población para evitar más muertes por falta de comida, agua y condiciones de vida denigrantes. Para ello lanzará un plan que convertirá en androides a ciertos ciudadanos menos favorecidos en pos de la salvación del sesenta por ciento de los habitantes. Este proceso despertará rebeliones, instintos, sensaciones propiamente humanas. Nadie querrá dejar de ser humano.

2070 Un mundo sin agua no defraudará a los amantes del género, con más de 20 artistas en escena que cantan y bailan con destreza, con una escenografía arriesgada, diferente y un vestuario muy bien logrado. A pesar de contar con un texto débil que no  puede (¿O no quiere?) cerrar las puertas que abre, logra dotar de nuevos aires a los musicales porteños, que encuentran hoy en el off su mejor alternativa.

 

 

 

 

 

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