Los muros

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Apocalipsis detrás de las paredes.

Un error de cálculo precipitó una gran crisis geopolítico-demográfica a principios del siglo XXI. El mundo quedó reducido a dos países. El recelo hace que uno de ellos construya un muro de separación. El otro, para no ser menos, levanta otro.

Por otro error, dos obreros, uno de cada nación, quedan atrapados entre las dos paredes.

Es el punto de partida de Los Muros, la obra de Laura Casabé y Lisandro Bera.

En su mayor parte un bipersonal en el que Paulo Soria y Rodrigo Lico Lorente (los trabajadores de la construcción en cuestión) están permanentemente en escena, en duelo de amor-odio que va más allá de lo actoral. La ironía y el humor están presentes planteado el conflicto, que en un momento dado, tendrá un giro.

Algo discursiva en su primera mitad, la obra saca el mejor partido de sus piezas a medida que avanzamos, con algunas sorpresas de puesta que captan al espectador que hace las veces de uno de los muros.

Soria, en su iracundo obrero, es el factor provocador, mientras que Lorente juega su excentricidad que en un momento dado cambiará por humanidad.
Alejandro Parrilla y Andrea Cho, cada uno en un punto opuesto de la locuacidad, tienen una participación clave en la obra.

El conflicto exclusión-inclusión está presente en la parábola, dejando un espacio para la reflexión.

Como en gran parte lo que hoy en día se representa sobre un escenario –esto incluye a la danza y al stand up también- hay un tiempo dedicado a imágenes proyectadas, que sirven para ponernos en situación apocalíptica, con la presencia de actores invitados como el multifacético Walter Cornás.

Es de destacar que el proyecto ha salido de Horno Producciones, un colectivo que entre otras obras ya generó el largometraje El Hada buena, una fábula peronista, dirigido por Casabé, propuesta ambiciosa que también se nutre de espíritu teatral. Como en el caso e Farsa Producciones (Paulo Soria es uno de sus integrantes como realizador, actor y otras tareas creativas), se trata de proyectos que vienen de años y comenzaron cuando sus partícipes eran adolescentes. Es interesante seguir esa evolución en la los artistas van creciendo, una particularidad inconcebible años atrás y que es saludable ver en pantallas o escenario como es el caso de Los muros