Festival Mapfre 4+1 2012: La salvaje y azul lejanía

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En Werner Herzog, el universo es infinito porque todo registro audiovisual es un modo de montaje de imágenes donde ya no importa discernir qué es lo real y qué lo imaginario. De ahí también la intranquilidad que nunca dejan de provocar sus documentales fantásticos.

En la revista Film Comment de noviembre-diciembre de 1979, Herzog declara: “¿Cómo podemos recuperar la inocencia de la visión, nuestra visión que ha sido terriblemente contaminada? Tenemos que encontrar nuevamente imágenes adecuadas ¿Qué le hemos hecho a nuestros paisajes? Hemos avergonzado a los paisajes.”

Herzog sale al mundo con su cámara y operando poéticamente disuelve la impresión de realidad y fulgura la extrañeza. Todo Herzog existe en el planeta pero sus imágenes des-cubren lo real y reactualizan la mirada asombrada del ilusionismo originario del cine. No son imágenes extravagantes ni se trata de saturar con imágenes; son imágenes puras, no contaminadas, que devuelven a la visión su inocencia primitiva.

En La salvaje y azul lejanía, un alienígena con aspecto bien humano e interpretado por Brad Dourif (actor estadounidense cuya mirada reverberante recuerda todo el tiempo a la de Klaus Kinski, el intérprete amado y odiado por el director) relata a cámara dos historias enlazadas: la de su pueblo obligado a buscar en la Tierra un nuevo hábitat tras el congelamiento de su planeta (La salvaje y azul lejanía) y la de un grupo de astronautas que naufragan en el espacio buscando un nuevo hábitat futuro para los habitantes de la Tierra. El lugar desde el que se enuncia es la Tierra baldía. Desde la destrucción futura, entonces, el relato construye un planeta devastado y una civilización a la deriva.

La historia de La salvaje y azul lejanía (estrenada el 5 de septiembre de 2005 en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde fue galardonado con el premio FIPRESCI) es sintetizada por el propio Herzog: “Unos astronautas perdidos en el espacio, el secreto de Rosswell revisitado y un extraterrestre, Brad Dourif, que nos habla de su planeta natal, cuya atmósfera está compuesta de helio líquido y cuyo cielo está congelado…, todo esto forma parte de mi fantasía de ciencia ficción”.

La ciencia ficción produce relatos en el umbral de lo posible. Cada relato de ciencia ficción extrapola desde el presente uno de los infinitos futuros concebibles desde el discurso científico que sirve de marco objetivo y que, como tal, construye o destruye la verosimilitud del relato. Pero el arte de Herzog tensa la ciencia ficción al unirla con el fantasy y nada de lo que cuenta en La salvaje y azul lejanía cuenta más que para distanciarse tanto de la ciencia como de la ficción. Ambos registros son mezclados hasta el punto en que la ciencia se diluye en la fantasía y la fantasía recrea los sueños de la ciencia. Registros documentales de la Nasa y de exploraciones submarinas de nuestro planeta, entrevistas a científicos que se meten con la teoría de las cuerdas, la relatividad y los “agujeros de gusanos” son apropiados por la enunciación delirante de un alienígena y desde ahí re-contextualizados para crear el relato que crea su planeta y el futuro de la Tierra.

 

  • Diana Dowek

    Muy buen comentario
    Habría que verla y no olvidar que filmó La Cueva de Chauvet
    Diana Dowek