Mar del Plata 2012: Bleak Night

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La sección “Postales del Sur” en el 27 Festival, ofrece esta pelìcula del director Sung-Hyun Yoon, que recomienda especialmente nuestro periodista.

Alguna vez el recordado Fabian Bielinsky (¡se lo extraña!) hablando de la cinematografía Coreana trazó un cuadro comparativo muy interesante con nuestro cine. El decía que, mientras que el cine Argentino había comenzado a cursar la primaria, los Coreanos ya estaban en la universidad. El paso del tiempo y los resultados demuestran que estos muchachos hace rato que se recibieron. Baste como muestra y verdad irrefutable el top ten de estrenos y allí encontraremos que no menos de siete u ocho títulos del país encabezan la lista, y sólo los restantes son americanos. Pocas cinematografías en el mundo se pueden dar ese lujo (India es otra excepción). Discretamente dejaremos para otra ocasión corroborar si nosotros ya terminamos la primaria o repetimos segundo grado.

La sección “Postales del Sur” en el festival viene a certificar esta realidad. Con un criterio de programación sumamente aplaudible y tratando de eludir algunas fórmulas ya probadas entre los coreanos, ocho propuestas forman parte de este ciclo, haciendo especial hincapié en las comedias y películas con bajo presupuesto.

 

Bleak Night

Tres jóvenes compañeros del colegio comparten tiempo de amistad y juegos. Sin embargo, una circunstancia extrema, nunca del todo especificada o puesta en evidencia, modificará para siempre el vínculo, pero también sus realidades presentes y futuras.

Con una solidez envidiable, esta ópera prima y película de graduación pone en evidencia toda la pericia narrativa y técnica de Yoon Sung-hyun. Haciendo uso de diferentes componentes útiles a la hora de contar la historia, por ejemplo una cantidad importante de flashbacks, algunos de ellos resueltos de manera magistral uniendo un recuerdo con el presente en una misma escena sin transiciones o cortes de montaje. O manejando una narrativa fragmentada que permite armar una especie de rompecabezas. Si bien en algún momento todo esto puede llegar a dificultar la comprensión de los sucesos, también queda claro que estos virtuosismos, lejos de ser gratuitos, logran un compromiso mayor en el espectador, nos obligan a saber, conocer, estar atentos a cada uno de los personajes principales, ir armándolos nosotros, aunque ese armado pueda verse trastocado a medida que se desarrollan los acontecimientos.

Un velado homoerotismo, nunca concretado, sobrevuela de continuo en la proximidad de los cuerpos, en los contactos físicos, a la hora de los juegos y en los silencios. Silencios que ocultan, que guardan, pero que también ponen en evidencia una marcada dificultad a la hora de exteriorizar o expresar sentimientos.