Festival 4+1: Memoria fotográfica

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En su documental  Photographic Memory, Ross McElwee interroga el tiempo para interrogar la memoria y la posibilidad tanto de recuperar lo que no existe en el presente como de entender lo que no existió en el pasado. Pero la interrogación no cae en la nostalgia gracias a la intermediación de la cámara digital con la que filma. La cámara lo separa del contenido afectivo y lo vuelve observador-registrador de lo que está siendo y de lo que ha sido.

El documental habla de la relación padre-hijo en los tiempos modernos, en la dificultad de encontrar en el hijo de 21 años algo del pequeño que fue y que tanto compartía con su padre. El que es y el que fue, ambos filmados constantemente por su padre. El joven vive sumergido en pantallas de todo tipo y se muestra capaz de hacer varias cosas a la vez en diferentes pantallas, salvo mantener una conversación con su padre quien no deja de interrogarlo al respecto mientras lo filma. Acá la ironía de McElwee, usar él también una máquina para llegar a su hijo y reprocharle cómo las máquinas le impiden tomar un real contacto con la vida. La realidad virtual que habita su hijo termina formando parte de la realidad que él filma.

En varios de sus films, McElwee recurre a su archivo y lejos de la repetición, las imágenes se transforman bajo la mirada que las revisa. El relato es de la memoria y la memoria fluctúa según el momento en que recuerda. En Photographic Memory, prevalecen las fotografías tomadas en su juventud, en su viaje iniciático a Francia. Las fotografías son filmadas y relatadas desde el presente en el que intenta recuperar quién fue él para tratar de entender desde ahí mejor a su hijo. Resuena necesariamente Barthes en eso de que la fotografía recoge una interpretación del tiempo y que repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente.

McElwee emprende el viaje hacia ese pasado para vivenciar que la repetición es imposible y que la brecha entre el recuerdo y el presente más dimensión toma cuando más se insiste para que las dos realidades imaginarias coincidan. Así, lo “emocionante” de la experiencia del pasado no se vuelve a sentir en el presente ni los lugares ni las personas son los mismos que antes. Es más, lo mismo no existe. Lo fijado en una fotografía ya no está en las calles que vuelve a pisar, lo que recuerda como importante no lo ha notado en sus diarios, la mujer que lo cautivó en su juventud y a quien conservó “intacta” en su memoria es ahora una mujer completamente distinta y con otra visión de lo que vivieron.

En definitiva, la riqueza de Photographic Memory radica en proponerse búsqueda no  de un tiempo perdido sino del tiempo que una memoria relata y del tiempo que relata la memoria.  En la construcción cinematográfica de esos tiempos,  padre e hijo han coincidido para la producción de esta película.

Resto de programacion: http://www.complejoteatral.gob.ar/cine/cuatro0.html