Mar del Plata 2012: Le Grand Soir

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¡Delépine y Kervern están  de vuelta! Su cine vuelve a decir presente en Mar del Plata, gracias al Festival.

En la edición 25, nos atropelló ese paquidermo motorizado llamado Depardieu en Mammuth, y en el anterior, la 24, la anarquía hecha cine, en la, seguramente, mejor de sus  películas: Louise- Michel.

En Aaltra (2004) dos vecinos se odian a muerte hasta que un remolque agrícola los atropella dejándolos  en sillas de ruedas. Esto hará que dejen de lado sus diferencias para salir a la ruta en busca del fabricante de la maquinaria y pedir un resarcimiento económico. Un imposible. La formula cinematográfica sigue siendo la misma: personajes corridos, apartados del mundo, recorriendo distancias, atravesando caminos, solos o acompañados, persiguiendo lo imposible: la construcción de una utopía. El resultado, lógico y natural, ante tamaña empresa: caminar en círculos a ninguna parte o a la tierra de nunca jamás. Pero no por eso, dejar de intentarlo. Depardieu, en su vieja moto, buscando en antiguos empleos, los papeles que le permitan jubilarse, o Louise a la caza y muerte del responsable de su pérdida laboral. Aunque eso signifique tener que  matar al jefe, del  jefe del  jefe.  Su último, enorme film: Le Grand  Soir, no será la excepción, dos hermanos, dos puntos distantes, que en algún momento se unirán para ser  uno: Benoît Bonzini, punk sin techo ni ley, y Jean-Pierre Bonzini, vendedor, en estado de mutación, de una colchonería de shopping. Juntos y revueltos, uniendo ideales y crestas capilares, de a poco y sin pausa irán  armando una revolución tamaño bolsillo, pero revolución al fin.

Una cantidad importante de ideas, precisión al ejecutarlas y síntesis visual son las formulas fílmicas para que el caos organizado por Delépine y Kervern dé en el blanco y funcione como opinión. Cuestionar el estado del mundo, desestructurar, hacer estallar convenciones a través del humor es la meta. El absurdo y el sinsentido son algunas de las armas utilizadas por este par de humoristas belgas, surgidos de la televisión, que hicieron del cine su bunker de batalla. Es probable que la guerra este perdida, pero no va a ser fácil que depongan las armas. Muchas cosas les quedan por decir. Si eso sucede, Allí estaremos, acompañándolos, haciendo sentir nuestras voces con un grito compartido: ¡Cine not dead!