Michelangelo Antonioni: los cines posibles en el Kino Palais

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Con motivo del centenario del nacimiento de Michelangelo Antonioni (1912-2007), tres días para repasar su filmografía en Buenos Aires.

Kino Palais, el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires, el Consulado General de Italia y la Cinemateca Argentina invitan -con el auspicio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia- a un ciclo que repasa algunos de los grandes films del maestro italiano.

Considerado uno de los más importantes realizadores de la historia del cine, a partir de un agudo sentido para desmantelar las convenciones narrativas del cine clásico -tal como señaló Domènec Font-, Antonioni ha sido catalogado como uno de los grandes modernizadores del lenguaje cinematográfico. El trabajo con líneas argumentales ambiguas o no clausuradas, la construcción de personajes sin motivaciones claras (el retrato del sujeto moderno: fugaz, pasajero de su propia existencia) o el deambular de la cámara en el espacio (incluso por momentos abandonando a los personajes, el “estilo indirecto libre”), son solamente algunos de los rasgos salientes una potente obra. La presente selección pretende dar cuenta de las distintas expresiones de la filmografía del autor, desde su primer largometraje hasta su encuentro con el video, pasando por las obras que lo consagraron internacionalmente.

Viernes 23 de noviembre a las 19 hs

Antonioni visto por Antonioni (Antonioni visto da Antonioni), 1978, Italia, Dir. Lino Micciché, 22 minutos. Entrevista realizada a Michelangelo Antonioni por Lino Micciché, con motivo de la retrospectiva que la televisión italiana dedicara al cineasta.

Crónica de un amor (Cronaca di un amore), 1950, Italia, Dir. Michelangelo Antonioni, 98 minutos. En su primer largometraje (ya había realizado una decena de cortometrajes), narra la historia de una mujer joven casada con un hombre rico y anciano que mantiene una relación adúltera con un amor de juventud. Seguidos por un detective, se ven dificultados de continuar la relación. Con este film, Antonioni se despega del aún vigente movimiento neorrealista, no sólo porque centra su narración en gente de clase media alta (lo que será una constante en su obra posterior), sino también porque consigue desarticular la estructura de narración espacio-temporal clásica, produciendo una dilatación del tiempo y una caracterización de los personajes que poco tiene que ver con los films de la Italia devastada de posguerra.

Sábado 24 de noviembre a las 19 hs

El desierto rojo (Il deserto rosso), 1964, Italia, Dir. Michelangelo Antonioni, 120 minutos. El noveno film de Antonioni, aunque el primero en color. El trabajo sobre la paleta de colores (a partir de una premisa fenomenológica, pensando en las sensaciones que puede causar en el espectador), el uso de teleobjetivos (compactando el espacio y los personajes) y el acento intimista del relato modelan a este film, centrado en las dificultades para relacionarse con su entorno que sufre el personaje de Monica Vitti (Antonioni señaló alguna vez que las mujeres tienen un “sexto sentido”, una sensibilidad superior). Sus pensamientos y sensaciones, la percepción del espacio que la rodea (la industrial ciudad de Rávena filmada como un desierto) se objetivan en la pantalla de modo magistral en esta película, ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia de 1964.

Domingo 25 de noviembre a las 19:30 hs

Blow-Up, 1966, Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Dir. Michelangelo Antonioni, 106 minutos. Film inspirado libremente en el cuento Las babas del Diablo de Julio Cortázar. Un fotógrafo (primera vez que el realizador centra el relato en un “profesional de la imagen”, hecho que repetirá en El pasajero e Identificación de una mujer), tras realizar unas tomas en un parque londinense, descubre al revelarlas una forma irreconocible que resulta ser un cadáver. El título hace referencia a un procedimiento fotográfico mediante el cual se puede ampliar una foto, pero también a un deseo explícito de Antonioni de ir cada vez más profundo en los personajes y sus historias personales (alguna vez dijo que, siendo imposible conocer todo, lo único que restaba era hacer foco en lo más íntimo). La imagen revela la verdad sólo cuando se vuelve irreconocible, sólo cuando la ampliación degenera el sentido original y da paso a otro, oculto. Así, lo que ve el ojo, aquello que llamamos “la realidad”, se pone en tela de juicio. Film ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1967 y doblemente nominada para el Oscar.