Mar del Plata 2012: Night of Silence

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Un film turco muy interesante del director Reis Celik en competencia internacional. También entre las recomendaciones de lo que se exhibe en esta edición.

 

La ritualidad social del matrimonio en Turquía entre una niña y un hombre maduro es el tema sobre el que focaliza este drama, Night of Silence (Lal gece en el original) que compite en el certamen internacional.

Dirigida por Reis Celik, la pelìcula sorprende por el tratamiento del tema de los matrimonios concertados entre clanes que ignoran los deseos de los contrayentes. La película no solo no cae en ninguna clase de morbo sobre el tema de la sexualidad y la sumisión esperada en una niña, humanizando y relativizando la posición del hombre, en tanto víctima de una modalidad social que manipula sus deseos y le insufla mandatos tanto como hace con la mujer. Justamente, la presión que tendrá ese hombre por cumplir con lo que se espera de su virilidad, es el posible detonante del final, que de todos modos queda abierto.

Los primneros planos de la pelìcula sirven para introducirnos al personaje masculino, como un hombre rudo y tosco, ex convicto por asesino. Luego el punto de vista pasa directamente a la niña en cuestión mediante el recurso de la cámara subjetiva, y el espectador accede a lo que está sucediendo como si estuviera debajo del velo de la novia.

Si bien hay planos previos e intercalados de exteriores, la situación se concentra en un espacio cerrado, el hogar que estàn inaugurando ambos personajes. Es allí  donde de una mirada más impersonal se podrá ir del temor de la niña ante el casamiento arreglado a la confesión del hombre acerca de su vida y de las expectativas que siente debe cumplir.

Hay cierto proceso interesante que construye este juego de puntos de vista y juegos enunciativos, ya que si al comienzo nos puede llegar a sensibilizar la figura de la niña, a medida que avance la historia, y gracias también a la ausencia de maniqueismos en el planteo,  la apelación al espectador se vuelve equitativa, llegando iincluso a estar el personaje masculino tan atravesado por los mandatos familiares y sociales (sin duda no faltan entre estos los mandatos de género), en una cultura de prácticas codificadas y esquemas de comportamiento muy rígidos.

El final en cambio, es una propuesta imprevista y abierta, y ello también aporta de manera muy lograda para que este film sea uno de los favoritos del festival.