Entrevista a Enrique Buchichio

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El director del El cuarto de Leo dialogó acerca de sus intereses en realizar esta película y sobre cómo construyó la relación entre los protagonistas del film.

¿Por qué te interesó hacer una película con sobre la temática de la identidad sexual?

Me interesaba contar cómo se vive un proceso de auto-aceptación como el que atraviesa Leo, de la manera más intimista posible. Me parecía que nunca se había contado de esta manera, o al menos yo no lo había visto, en particular en el cine latinoamericano y claramente nunca en el cine uruguayo. Y quería evitar todos los clichés de la representación de “lo gay” en una película, y concentrarme en cómo vive un pibe común y corriente un conflicto como éste.

En Argentina hay festivales de temática LGTB desde hace años, ¿en Uruguay cómo la recibió el público? ¿Hay espacio para estas películas?

La película logra generar diversas emociones en el público. Creo que allí fue saludada como lo que yo pretendía: una película sensible, que logra llegar al espectador, y presentarle a un puñado de personajes reconocibles con conflictos que no suelen ser abordados en el cine uruguayo.

Para mí poder estrenar en Argentina era como una deuda pendiente, como que el círculo de exhibición de la película no estaba completo, porque la película es una coproducción entre los dos países y hay varios talentos argentinos en la película: el protagonista Martín Rodríguez, el actor Arturo Goetz, el compositor de la música original Sebastián Kramer.

Acá en Uruguay tuvo estreno comercial en 2010, en tres salas comerciales, y además se exhibió en el único festival de cine sobre diversidad sexual, Llamale H, donde obtuvo el premio del público.

La historia de Caro tb es fuerte en la película, se podría decir que en algún punto rivaliza con la de Leo. ¿Por qué elegiste contar esa historia junto con la de Leo y no sólo concentrarte en él?

No fue la intención que rivalizaran, sino que se entrecruzara y se potenciaran entre sí. No quería quedarme sólo con el conflicto de Leo y sus dilemas, que son muy internos, muy personales; quería ponerlo a interactuar con otro conflicto de distinta naturaleza, mucho más trágica, que de alguna manera pone las cosas en perspectiva – en relación a lo que le pasa a Leo – y además no es casual que le suceda a una chica que fue su interés romántico cuando era chico, mucho antes de plantearse estas indefiniciones y esta represión de sus verdaderos deseos que experimenta ya entrando en la etapa adulta.

Creo que el encuentro entre ambos es lo que habilita una vía de escape para los conflictos de cada uno, en los que se ayudan mutuamente sin saberlo, sin ser del todo conscientes de lo que le pasa al otro sencillamente porque no se permiten contárselo.

Lo que la película plantea es que a veces no hace falta eso, alcanza con la interacción humana – muchas veces casual, no buscada – para que pasen cosas impredecibles y nuestra vida cambie.