Copia Fiel

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Una obra inquietante para cuestionar la identidad y la diferencia. Quedan sólo dos funciones. 

 

Copia fiel habla de la identidad y de la diferencia. Está situada en un universo extrañado pero no deja de hablar de nuestro mundo, de nuestras miserias, sueños y esperanzas. Hay diecisiete actrices en escena y  al principio parece que la generalidad absorberá al individuo; sin embargo, en el transcurso de la historia, las individualidades aflorarán en busca de respuestas. El espacio acotado y la abundante presencia no recaen en el barullo incomprensible sino que hacen pie en la claridad de ideas (aunque éstas sean oscuras) y en la descarnada certeza de que no tenemos ninguna: ¿Cuál es la copia y cuál el original? ¿Qué es lo normal o lo normalizado? ¿No seremos copias fieles de otros dictámenes que nos negamos a cuestionar?

La obra tiene su germen en la novela de Kazuo Ishiguro Nunca me abandones, cuya versión cinematográfica realizó Mark Romanek el año pasado. De aquel original, esta copia infiel conserva la idea general de la trama que ha sido resignificada por la incorporación de nuevos elementos, y cierto manejo alegórico propio de las ficciones distópicas, a pesar de no tratarse ciertamente, en ninguno de los dos casos, de ciencia ficción. También contamos con clones creados (y criados) en una institución educativa para cumplir su misión como futuros donantes de órganos. Pero, en este caso, son mujeres adolescentes con todo lo que ese mundo acarrea: la constitución de la identidad, el adoctrinamiento, la lucha por pertenecer a un grupo pero también por diferenciarse de él, la negación del otro, el uso y el abuso del cuerpo femenino (embarazos múltiples de por medio).

Ante el inminente cierre de Harvest y las acechanzas de un afuera hipócrita y defensor de la normalidad, las “directivas” ( Kelly, Ingrid y Emma) intentarán conservar ese espacio cerrado, mientras las chicas , nombradas con términos como “Piñatita”, “frasco grande” o “pollerita celeste” ( bien lejos del yo y cerca de la nada), se rebelan, no para cambiar su destino ( que no es cuestionado) sino para prolongarlo: quieren un poco más de tiempo, aplazar la hora de “completar” (no hay muerte de la “cosa”) porque algo de lo humano se filtra, algo del alma se deja ver en algún talento, en el amor al otro o en el propio.

Copia fiel cuenta con la excelente dirección de Analía Couceyro que supo conjugar los talentos de un elenco numeroso para hacerlo brillar en su justa medida, en una propuesta tan inquietante como conmovedora.

Quizá seamos otros, quizá nuestras vidas no sean tan diferentes de las de estos seres, quizá seamos también un poco huérfanos, quizá nunca cuestionemos lo vivido o no lleguemos a entenderlo. Quizá  nos falte tiempo porque al final todos “completamos”.