Recado de Holden Caulfield: Nueva York, después de la tormenta

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El circo mediàtico en torno al paso del huracán Sandy moviliza al autor de la nota interesantes y agudas reflexiones en torno a la muerte de John Lennon, su asesino Chapman y una de las mejores novelas de Salinger, El guardián en el centeno. Imperdible nota.

 

 

Introducción:

8 de Diciembre de 1980, hora 22:40, el mundo se paraliza con el sonido fatal de cinco  disparos de un Revólver 38 Special frente al edificio Dakota, cuatro balas de punta hueca han impactado contra el objetivo del improvisado pistolero, Mark David Chapman, una de ellas perfora la arteria aorta de John Lennon de 40 años, provoc´´Andole la muerte a las 23:15 por hipovalemia, tras haber perdido el 80% del volumen sanguíneo.
Historia:
“No todos los escritores tienen la suerte de que un asesino, que acaba de cometer un crimen histórico, esté leyendo tu mejor novela en el momento de ser detenido. Es más. Hay que ser un autor privilegiado, bendecido por los dioses, para que el famoso asesino se llame Mark David Chapman, quien disparó cinco balas de punta hueca por la espalda a John Lennon, después de pedirle un autógrafo, en el vestíbulo del edificio Dakota de NY, el 8 de diciembre de 1980 y una vez vaciado el cargador del revólver 38 especial se siente tranquilamente en un bordillo de la acera a leer El guardián en el centeno , esperando a que llegue la policía y en su descargo confiese que él no había hecho otra cosa que acomodar su vida a la de Holden Caulfield, protagonista de la novela. “Esta es mi confesión”, exclamó Chapman exhibiendo el libro, mientras era esposado. 
(…)
“El escritor Salinger, el asesino Chapman e incluso el asesinado John Lennon tenían algo en común con Holden Caulfield, el protagonista de El Guardián en el centenoun chaval de buena familia, que se movía como un tornillo suelto en el engranaje de la sociedad neoyorquina de aquella época, cuando la gente se sentía feliz en medio de la plétora de tartas de frambuesa que trajo la victoria en la Segunda Guerra Mundial.
 “Salinger, Chapman, Lennon, Holden, los cuatro habían sido adolescentes sarcásticos, rebeldes, inconformistas e inadaptados y se habían comportado con un desparpajo irreverente con los mayores, ya fueran padres, profesores o simples predicadores de la moral de consumo. Los cuatro fueron expulsados del colegio. Los cuatro odiaban los ritos, las costumbres y los gestos del orden constituido, para ellos todo el mundo era idiota, una actitud que en algunos acaba cuando desaparece el acné para convertirse en señores respetables, a otros les incita a escribir o a tocar la guitarra hasta transformarse en artistas y a otros les lleva a encargar un revólver por correo y usarlo contra el héroe de sus sueños.
“Salinger nació en NY el 1 de enero de 1919, hijo de un judío llamado Salomón, descendiente a su vez de un rabino que, según las malas lenguas, se hizo rico importando jamones. En realidad Salomón Salinger fue un honrado importador de carnes y quesos de Europa. La compañía Hoffman para la que trabajaba estuvo envuelta en un escándalo, acusada de falsificar agujeros en los quesos de bola, pero de ese lío salió indemne Salomón quien acabó viviendo en un lujoso apartamento de Park Avenue entre la alta burguesía neoyorquina. Allí el adolescente Jerome David Salinger comenzó a sacar las plumas. Después de ser expulsado del colegio McBurney entró como cadete en la academia militar de Valley Forge donde empezó a escribir iluminando el cuaderno con una linterna bajo las sábanas unos relatos cortos que durante años mandó sin éxito a las revistas satinadas. Después ingresó en la Universidad de NY y siguió escribiendo, seduciendo a chicas adolescentes a las que a la vez despreciaba. Era un joven elástico, rico, inteligente, esnob y sarcástico. Se comportaba como el propio protagonista de su novela, el Holden Caulfield enfundado en un abrigo negro Chesterfield que envidiaban sus compañeros. Las chicas se volvían locas con él, mientras luchaba denodadamente por ser famoso, pero hubo una que le fue esquiva, Oona O’Neill, la hija del famoso dramaturgo, a la que escribió mil cartas de amor hasta de Charles Chaplin, 40 años mayor que ella, se la birló para hacerle seis hijos. 
 
“El caso de Salinger es sintomático. Ningún aprendiz de escritor luchó tanto por sacar cabeza buscando el éxito, nadie como él realizó tanto esfuerzo por colocar los relatos cortos en las revistas que habían consagrado a otros famosos escritores en cuyo espejo Salinger se miraba, Fitzgerald, Hemingway, Capote. A la vez nadie era tan quisquilloso y peleaba hasta la agonía con los directores de esos medios,The Story, Saturday Evening Post, Bazzar’s, y sobre todo The New Yorker. Nadie buscó con tanto ahínco la fama y a continuación, al verse aplastado por ella, buscó refugio bajo tierra como si se tratara de un bombardeo cruel de una guerra ganada. 
Escrito por: Manuel Vicent
Epílogo:
Nunca tuve una chaqueta negra Chesterfield pero si me llegó a tiempo de adolescente muchos libros de autores como  J.D. Salinger. Es admirable todo lo que podemos hacer con las nuevas tecnologías, pero ellas por si sola no pueden  traernos las historias, anímate a compartir las crónicas de la vida, haz de la palabra una herramienta moderna.
A mis amigos Jorge, Eduardo, Fausto y Carlos. 
Estados de ánimo:
 
Foto de còmo amanece en este minuto la ciudad de todas la historias contadas: Nueva York, Resulta que The New York Times instaló una cámara especial en su edificio de Manhattan, emitió cada 60 segundos al paso de Sandy.  http://www.nytimes.com/interactive/2012/10/28/nyregion/nyt-webcam.html?hp
Ilustra la nota una foto tomada por Milo Valls en el amanecer de Nueva York.