La Estrella en el (y en la) Recoleta

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Fase4 fue el marco que permitió que las mujeres del proyecto La Estrella, activistas en el barrio homónimo de Mariano Acosta, Merlo, Buenos Aires presentaran una instalación dentro de la convocatoria Post Ecológica del encuentro y realizaran una performance en la puerta del Centro Cultural de denuncia anti-trata de mujeres.

 

Jessica, Jimena, Nilda, Valeria, Mabel… son algunas de las mujeres que tomaron el espacio del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires durante los cuatro días que duró la fiesta de FASE4 Arte y Teconología, encuentro que en esta edición llevaba el lema Post-Ecología.

Ellas llevan adelante un taller de género en el barrio en el que viven y actúan, un asentamiento llamado La Estrella, en la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo.

 

La Estrella en FASE

Todo comienza a partir de un artista plástico, Marcos Luczkow, que trabaja como profesor en escuelas de la zona, y que luego de comprender y empatizar con esta comunidad decide llevar adelante el proyecto La Estrella, arte e integración social, un espacio cultural y educativo en el área de las Artes Visuales, dando un gesto propio al instalarse a vivir en el mismo barrio.

La zona es compartida con otros asentamientos, como La Castellana, lo que suma a sus características multiculturales, ya que conviven allí trabajadores inmigrantes de origen boliviano y paraguayo junto a la comunidad argentina. Este hecho, y el tema de ser un espacio geográfico de frontera con el primer cordón rural de la provincia, convierten a La Estrella en un espacio con problemáticas complejas. Muy cerca de donde puede comenzar el imperio de la explotación sojera expansiva, pero al mismo tiempo, en el corazón de uno de los municipios más poblados del GBA, el trabajo territorial se vuelve clave. Y es allí donde pareciera que el arte tiene mucho para decir.

Porque Marcos trabaja desde su profesión de artista visual y docente, escuchando e interactuando con la gente del barrio a partir de las prácticas que ellos manifiestan querer. Esto incluye desde clases de hip-hop, rap, arte callejero, videoarte e incluso trabajo de gestión y curaduría gracias al trabajo de Natalia Sáez Valiente.

En Fase, y gracias a la lúcida mirada de su equipo y en especial el apoyo de Graciela Taquini y Marcela Andino, la participación de La Estrella consistió en una instalación: Juayhú (amor mutuo), El paisaje donde vivo yo, con una casilla de madera intervenida con fotos, un video institucional y su ventana vuelta backlight de fotos del paisaje natural que por ella podría verse cuando esté devuelta en su entorno. Porque la casila construida especialmente para la ocasión ya tiene dueño y vuelve al barrio para servir de vivienda de uno de los participantes del proyecto.

El video que pudo verse estuvo a cargo de Horacio, Mónica Rojas, Michel Contreras, Verónica Alderete, Micaela Eyl, Gabriel Ruiz, Pablo Elías Tersise.

El apoyo de la Universidad Maimónides fue central en esta ocasión ya que se hizo cargo del traslado y de la edición del video a través de su área de la carrera de Diseño Multimedial, a través del Grupo Untitled.

La presencia de La Estrella generó una alta visibilidad para su trabajo comunitario, abriendo el diálogo con otros artistas, docentes y activistas que se acercaron para intercambiar encuentros y facilitar acciones.

 

Las mujeres de la Estrella: Por Ellas y por Nosotras

El sábado tuvo lugar un taller en vivo en uno de los patios del CCRecoleta, facilitado por el grupo de mujeres del barrio que trabajan en relación al espacio abierto por Marcos Luczkow.

Allí, cada quince días, el taller tiene su cita y entre sus objetivos, según cuentan sus protagonistas está la necesidad de “influir en la realidad a partir de recibir demandas espontáneas” ante las terribles problemáticas derivadas de la violencia familiar, los abortos clandestinos y la desaparición de las niñas y mujeres del barrio a manos de traficantes de trata para prostitución.

En el grupo hay dos trabajadoras sociales que por supuesto realizan su labor sin reconocimiento de las autoridades locales, en temas de derecho y salud reproductiva, pero que también motorizan talleres sobre cuestiones personales, que van desde preguntarse qué es el amor, qué es la dependencia hacia el otro, qué es lo que cada una desea para su vida, hasta un taller especial que vivieron sobre “El rol de la mujer dentro del capitalismo”.

Dentro de sus expectativas, quieren dedicarse al arte, porque les parece que es un modo de cambiar las cosas. Por ello empezaron a realizar performances, y así tomaron la explanada de la puerta del Centro Cultural Recoleta el sábado 13, con una tarde de sol que mostraba Plaza Francia repleta de paseantes. En silencio, tres de estas mujeres se recostaron en el suelo y se taparon con una sábana blanca, como cadáveres de una morgue. Del dedo gordo del pie se colgaron carteles que decían: “Me mató un homofóbico”, “Yo morí por aborto clandestino”, “Yo morí quemada por mi novio”. Al mismo tiempo, otras dos mujeres leían un texto con estadísticas sobre el nivel de violencia y feminicidio de Argentina.

 

 

  • Ana Sanchez Teruel

    Querida Amiga, todo aquello que se haga pensando en el bien de los demás nace de un corazón que siente que todos de alguna forma pertenecemos al orden de la naturaleza; y que unos haciendo aquello que puede está dando parte de lo que ha recibido. Demos las gracias porque cada persona sepa dar aquello que puede!!!.