Futuro

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Una obra repleta de bellas imágenes, compuesta a partir de la combinatoria de movimientos, palabras y sonoridades electrónicas discontinuas, fragmentarias, dispersas.

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¿Y si no hay futuro? ¿Y si en realidad el futuro es todo lo que tenemos? ¿Y si no tenemos en definitiva, nada? Una visión crepuscular y apocalíptica de un porvenir que se adivina de todo menos venturoso. Un futuro en el que una tríada de personajes, dos hombres y una mujer, siguen aún, quizás a pesar de sí mismos, narrándose, autocuestionándose, poniéndose respectivamente en jaque, enamorándose. Una obra repleta de bellas imágenes, compuesta a partir de la combinatoria de los movimientos, las palabras y unas sonoridades electrónicas discontinuas, fragmentarias, dispersas. Mayra Bonard evoca en esta pieza el pálido reflejo de un universo a punto de colapsar, o en donde el final ya ha acontecido. Estos personajes están condenados a representar una suerte de comedia fallida, interminable: una nota al pie de página en la vulgar e inútil historia de una humanidad ya condenada y juzgada desde su mismo origen. Un escenario en el que abundan los árboles talados (¿habrán servido quizás para construir la materia prima de millones de papeleras instaladas en los confines del planeta?), constituye un paisaje yermo: es el fondo permanente en el que interactúan unos personajes que irán no sólo vaciándose de sentidos posibles, que logren dar consistencia a ese limbo en el que parecen habitar, sino que también se caracterizarán por interpelar progresivamente a los espectadores. Porque ninguno de nosotros queda exento: nadie puede hacerse el tonto ante un estado de las cosas ya no sólo insatisfactorio, sino también agonizante. Estas son sólo algunas de las asociaciones posibles de una obra que impacta porque logra poner en evidencia ciertas zonas ciegas de una época que se piensa a sí misma, (si es que en verdad lo hace), desde las coordenadas de la estupidez y el consumo desenfrenado.

  • Flopi

    Excelente, acuerdo con esta mirada de esta excelente obra, pero también debo decir que también una luz, no sólo porque es bellísima a nivel visual y absolutamente despojada, sino por que el vacío trae cosas nuevas y es necesario. Esa para mí es la función del arte: poder exorcisarse a uno mismo.
    Gracias al equipo de Futuro y mis inmensas felicitaciones!

  • Juan Pablo

    Excelente lectura! Aportando profundidad ahi donde a veces, para el propio equipo de trabajo, hay incertidumbre.