San Sebastian 2012: Días de pesca

1
9

En la mira de los premiados de este Festival que va culminando: Días de Pesca, el último film de Carlos Sorín: La estrategia del silencio  

Una de las películas más queridas de Sorín se llamó Historias Mínimas. Con este film vuelve a la Patagonia, a una historia pequeña y a la vez universal. A los pequeños instantes, los gestos sutiles y a los silencios, porque esta es su estrategia estética: Hablar de todo aquello que no se dice, desde la mirada. Días de Pesca es eso, una pequeña y gran historia, la de un hombre-un padre- que con cierta timidez y modestia va hacia el encuentro con su hija, para poder lograr – en esa recuperación- rearmarse a si mismo.

No sabemos nada de su pasado, sólo que tiene 52 años, que ha hecho un tratamiento como alcohólico, que hace alrededor de 5 años que no la ve, ni sabe nada de ella, ni siquiera tiene actualizada su  dirección. Como parte de ese tratamiento le han sugerido un hobby, y él ha elegido la pesca, aunque no sabe distinguir del rell  de un tiburón al de una sardina.

Pero en realidad esto es tan accesorio, como el contexto- que de hecho suma en espíritu- ya que finalmente el verdadero paisaje son los rostros de sus personajes, ya sea el de los actores, como el de los no actores, que en eso es pionero, como lo es trabajando con su familia, en la cual ha agregado a su nieto.

Sabemos de su placer de filmar en la Patagonia

CS-“Filmar en la Patagonia tiene sus ventajas, me quieren y estoy como en un retiro espiritual porque no hay celulares, ni nada de eso, por lo tanto uno se concentra mucho más, y esto vale…y para todo el equipo de trabajo”

La historia es posterior a Historia Mínimas, se llamaba Piriápolis, después iba  a ocurrir en otra parte, incluso el personaje al comienzo no era alcohólico sino que tenia una enfermedad terminal. Esta historia sufrió muchas mutaciones, y acá lo importante es la relación con la hija.

Porque uno puede dejar a la mujer… puede dejar muchas cosas menos a los hijos. El personaje regresa con la excusa de ir a pescar, de tomarse unas pequeñas vacaciones, pero el motivo es reencontrarse con la hija, necesita salir de lo habitual… airearse.”

Sabemos que a Sorín le gusta trabajar con no actores, los que siempre hacen de si mismos, tanto es así que nunca les da un texto.

CS-Actuar es una convención, pero también es cierto que hace falta -para acompañarla- mucha comprensión por parte de los actores.

Ricci es un personaje que toca fondo y que necesita existencialmente sentirse vivo, y este viaje es un puente entre un antes y un después. Pero también hay gente que se dedica al boxeo, y unos colombianos que pasaban por allí, y que originalmente iban a ser peruanos, – lo pensó como una especie de homenaje a su mujer que es colombiana.

Francamente Sorín es un personaje, que se da el lujo de poner en una historia pequeña una parte de todo lo que le gusta, como puede ser el boxeo, o hacer como que Aguada “cante” un área de Puccini, que su hija le reclama mientras comen un asadito. La mejor escena del film.

Tanto le gusta el boxeo, que tiene pensado hacer una película sobre este “el boxeo me gusta tanto o más que el cine.”

Cuando le preguntan como es la metodología para trabajar sus guiones pensando en los no actores responde que: “Siempre tengo un boceto, una escaleta, luego tengo el casting, y allí comienzo el libro, que siempre va sufriendo modificaciones y cambios.

Alejandro Awada, tanto como Victoria Almeida (la hija) son  personajes que cuentan sin contar usando pequeños gestos. Ese es el universo de CS, donde el silencio es mucho más elocuente, porque tiene la enorme  ventaja de su ambiguedad y eso también le da una libertad al espectador, para terminar de armar el relato.

Cuando me dicen que vuelvo a hacer lo mismo, pienso: “cuando me salgo de eso como en El gato desaparece no me fue muy bien, hice un ejercicio de género y estoy contento con ello, creo que lo hice bien…”, pero regresa  a San Sebastián en todo caso, con una historia que lo conmueve, “y nos conmueve”

“Mis películas tienen más que ver con los cuentos más que con las novelas”, …es probable que esta sea una buena asociación, y gran parte de lo mejor de nuestra tradición literaria da cuenta de esto.

 

Sobre Carlos Sorín:

Nació en Buenos Aires en 1944. Estudió cine en la Universidad de La Plata y comenzó como asistente de Alberto Fisherman en publicidad.

Después de trabajar en Colombia y en Ecuador entre 1973 y 1976 como director publicitario, se asocia con Estudio Latino productora de publicidad que luego da origen a Carlos Sorin cine S.A, donde desarrolla una prolífica carrera en la industria cinematográfica. Es uno de los directores argentinos que tiene mayor reconocimiento en el exterior. Por su trabajo recibió más de 20 premios nacionales e internacionales.

La Película del Rey (1986)- León de Plata– Festival de Venecia – Premios Goya Mejor película extranjera.

Eterna Sonrisa de New Jersey (1989) – con Daniel Day Lewis

Historias Mínimas (2002) – Premio SIGNIS y FIPRESCI – San Sebastián;

Premio especial del jurado de San Sebastián; Premios Goya Mejor película extranjera.

El Perro (2004) – Premio FIPRESCI San Sebastián Festival.

El Camino de San Diego (2006), Premio especial del jurado de San Sebastián

La Ventana (2009)

El gato desaparece (2011)

Días de pesca (2012)