Juan Mayorga

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Charlamos en San Sebastián con Juan Mayorga, autor de El chico de la última fila, obra teatral que inspiró Dans la maison de François Ozon.

Sabemos, que buenos directores hacen buenas adaptaciones, pero también hay que reconocer, que cuando una obra lo tiene todo y el director sabe captar el espíritu de la misma el camino se allana.

Esto es más una charla informal que un reportaje de quien considero  un dramaturgo con mayúsculas. Por los temas que aborda, por cómo los aborda, y cómo si esto fuera poco… a esa habilidad e inteligencia, le suma una sensibilidad y un don de gente, sí posiblemente suene antiguo… por poco frecuente. Un placer hablar con él…y escucharlo!!! Además el año que viene estará en Buenos Aires con una nueva obra protagonizada por Patricio Contreras y el Puma Goity. Lo esperamos!!!

 

¿Cómo fue que François Ozon conoció  tu obra teatral?

JUAN MAYORGA- Bueno, es responsable precisamente un argentino, el maestro Jorge Lavelli, la obra se ha puesto en escena en diez producciones en distintos lugares del mundo desde que la estrené en el 2006, pero sucede que hará tres años, Jorge Lavelli la puso en escena en París, en La Tampet y allí entre otros hubo un señor que era famoso, que servía al espectáculo y según me escribió, ahí he visto una película, y me escribió y ahí empezó todo, y… bueno, quiero reconocer que hay un argentino de por medio, un argentino-francés.

 Bien. ¿Trabajaron juntos?

JM-No, porque yo respeto mucho el teatro… el cine de Ozon, me interesa mucho, desde siempre, y entonces sentí que yo esa historia ya la había contado, entonces nunca pretendí participar en el guión, por el contrario, creo que si el texto podía tener alguna autoridad debía ganarla él, mi propio texto e imponerse, y si no es así, es porque no resultaba elocuente su importancia para un director que tiene una responsabilidad y tiene otros intereses, ha habido un trabajo de traducir, no sólo a la lengua francesa, sino también al lenguaje cinematográfico.

 Por lo que escuché en la conferencia de prensa, Ozon dijo que se tomó libertades, que traicionó el texto y que se quedó con lo que le emocionaba en el mejor de los sentidos, y con esto jugó en sus palabras. ¿Vos podrías decirme en qué consistieron para vos estas traiciones?

Y en segunda instancia, se supone que lo que lo emocionó fue el espíritu de la obra, ¿qué es lo que representa eso para vos fundamentalmente? Hay dos preguntas.

JM-Sí, yo creo que me reconozco en la película, o reconozco mi obra en la película en la medida en que como dices, hay un… el espíritu de la obra está en la película. ¿Cuál es ese espíritu de la obra? El encuentro de dos raros, de un raro maestro y de un raro alumno, ambos de algún modo son chicos de la última fila, cada uno a su modo. Ese profesor, que digamos, entra en clase y cada día se siente más solo, y él quería explicar los grandes libros y se encuentra con la panda de… como la panda de majaderos, y ese otro chico que es un hijo sin padre de algún modo, entonces produce ese encuentro entre dos seres, y ese encuentro va a ser un encuentro providencial, pero al mismo tiempo peligroso, que va a poner en peligro también a los que lo rodean, a… va a poner en peligro a dos casas… y yo eso lo veo plenamente en la obra, así como veo, sin duda… veo mis personajes, veo muchas frases, y veo fundamentalmente ese permanente juego sobre la necesidad de contarnos historias, la necesidad que tenemos de las historias y al mismo tiempo el peligro de confundir la vida con las historias que nos contamos. Todo eso lo veo en la película. Luego es verdad que hay algunas decisiones que se desvían de la obra, y una de ellas es el final, pero precisamente sobre el final, creo que no debo hablar mucho para no matarlo, sobre lo que el verbo “matar”, la sorpresa que puede tener un espectador respecto de ella, te contaré que en mi obra, el final es… acá digamos hay un final más de conciliación entre el profesor y el alumno, mientras que en mi obra…

Hay una ruptura.

JM-Se produce de algún modo, la muerte moral del profesor. Y eso es lo… lo que sucede en mi película y mi obra es que, después de que…

 La mujer lo deja.

JM-No lo deja, en mi obra no lo deja, él ha visto que el chico ha entrado en la casa, y que ha estado, y que de algún modo está reproduciendo lo que había hecho, y entonces el maestro va a hablar con el chico y tiene lugar este diálogo en torno a las ventanas y le dice: no te acerques a mi mujer, no te acerques a ella; no te acerques a ella; cambia esto, el final es muy malo, y dice el chico, eso no es el final. Y él dice: si vuelves a tocar a mi mujer te mato, y el chico dice: desde el principio quise entrar en tu casa, saber quién es, cómo podía vivir alguien con este hombre… como podría alguien estar con… Entonces él lo golpea, y entonces el chico dice ahora sí, ahora es el final. ¿Por qué? Porque a mí me interesaba eso, porque de algún modo se produce una muerte moral del profesor, o sea, de algún modo el chico ha llevado el desarrollo hasta la manipulación. Pero con esto no quiero… o sea, quiero insistir, por eso me gustaría decir esto con toda la cautela del mundo, quiero decir que los finales son distintos pero aprecio, respeto y apoyo el final de… me parece absolutamente coherente, interesante, y esta es una decisión importante que va a tomar. Ya diré algunas otras, que no aparecen en la obra, por ejemplo, el chico no aparece… esta impresión de que el chico sale así… esto no… no aparece, es decir, va tomando una serie de acciones que lo más importante es que son completamente coherentes, son ricas, son productivas, dentro de que, como digo, el espíritu de la obra está en la película.

 Perfecto. Me interesan varias cosas, ¿cómo…? Que me hables un poco del rol del educador, que es medular.

JM-Claro. Bueno, yo creo que este es un tema en la obra. Yo he dedicado algún tiempo a la enseñanza y siento una enorme deuda hacia algunos de mis profesores que transformaron para bien mi vida. Como decía esta mañana, recordando a algunos, yo desearía que la escuela fuese un lugar de encuentro entre gentes que tienen una experiencia, que son ricos en experiencia, y otros, los más jóvenes que no son tan ricos en experiencia pero que están cargados de buenas preguntas, entonces sí se produce un encuentro rico, no exento de conflicto, porque… todo encuentro… en todo encuentro sabemos que puede y se dará el conflicto, pues creo que ahí se está… una sociedad que tenga una escuela así, será una sociedad mejor, será una sociedad más rica, más democrática, más resistente. Entonces, en ese sentido, yo creo que lo que se puede… sí, en la obra nos encontramos ante un maestro que tiene realmente un amor por la carga intelectual pero al mismo tiempo, claramente es un hombre que se relaciona mejor con los libros que con los otros seres humanos. Seguramente se relaciona más con la literatura, mejor con que con su propia esposa. Entonces eso le hace ciego, o sentimentalmente hacia su mujer, o hacia los otros alumnos que no comparten esa pasión con él, en la obra de teatro, él más que un… aquí que digamos… el personaje que amén, digamos, nosotros estamos haciendo es afrancesado en sus gustos. En mi obra, por ejemplo, él en un cierto momento el chico lo dice: nos ha dicho el profesor de matemáticas, que las matemáticas no valen para nada. Dice el chico, y el profesor le dice: las matemáticas valen, pero mucho, son importantes. Ahora bien, las matemáticas no nos dicen nada sobre la pregunta, no nos dan respuesta sobre la pregunta más importante, la única pregunta realmente importante. Y dice el chico: ¿y cuál es esa pregunta? Y dice: la pregunta más importante es “¿Tolstoi o Dostoievsky?”, dice el profesor, entonces él… él lo cree así, digamos que en esa visión sagrada de la escritura, como la podría tener un Borges o como la podría… aquello que decía Kafka de que un libro debería ser el hacha que rompiese el mar helado de nuestro interior, entonces, él cree que está entregando realmente algo muy importante.

 Bien. No te voy a preguntar el papel del cine en la vida, porque quiero dejarlo, si en todo caso queda tiempo, porque con el tema de los diez minutos… hablame sobre el papel del arte contemporáneo… esto me interesa, ya que es la contracara en esa relación donde ambos subliman con sus pasiones. El con la literatura y ella con el arte.

JM-Hay gente que al ver la obra, piensa eso, que soy un conservador incluso un reaccionario. Vamos, en lo que al arte se refiere, no creo serlo, precisamente en la… cuando elegí el oficio de Juana…

A mí me parece que es todo lo contrario, pero quiero que vos lo expliques.

JM-Yo busqué que la… que al otorgar ese trabajo a Juana, eso me permitía que hubiese una conversación, un diálogo o un conflicto en torno al arte contemporáneo que de algún modo se pudiese reflotar sobre la valoración de la obra misma, entonces, de modo que a los catorce se pregunta, si esto que estoy viendo digamos, se parece a lo que… a lo que… en algún sentido a lo que Juana… esta película, en este caso esta película, esta obra de teatro, dislocada, desordenada, tiene más que ver con el relato fuerte que defiende… la línea clara de relato que defiende Germán, o tiene más que ver con esos juegos que ofrece en su galería El Laberinto del Minotauro, esta mujer. Y a mí me importa que se pregunte eso, se pregunte por el status de lo que está viendo, y se pregunte qué es lo que realmente estoy viendo, y que el propio espectador, ya… el espectador tiene un deseo de inmediatamente ubicar, identificar con un estilo, con un género lo que está viendo, porque el espectador quiere tomar posesión y quiere decir qué es eso, y entonces, en ese sentido la obra, se convierte en fluída, se convierte en nítida. Por otro lado, como decía esta mañana, hay dos contraposiciones respecto del arte, que tienen que ver con posiciones ante la vida, yo creo que Juana, tiene esa… ella yo creo que respeta realmente lo que hace, pero no piensa que en esas obras está en juego nada… no está en juego la vida o la muerte… ella tiene… el arte está para divertirnos, para entretenernos, y entre toda parte frívola, y en ese otro lado está el hecho de que por el contrario cree que una obra de arte ha de ser un hacha que rompa el mar helado de nuestro interior. Pero luego, por otro lado, sucede que también lo que hace Juana tiene que ver con la literatura, Jane tiene que ver con la literatura.

 Sí, por eso el discurso crítico…

JM-Claro, es literatura. Lo que se puede considerar una expresión literaria o se puede considerar un marco, comentaba que, si no recuerdo mal, un tema de principios de siglo, del siglo XX, dijo algo así como que, digamos, todas las artes, estaban llamadas a ser… a subordinarse a la literatura, en el sentido de que… yo creo que sería decir que… claro, esto…

Esto no es una pipa de Magritte, por Foucault.

JM-Claro, y entonces, digo, bueno, no, hasta qué punto, el arte, y ya sabemos tres vidas nos han literaturizado, nos han… es decir, digamos, había un escrito que es el que da al objeto un status y lo convierte en obra de arte, etc. Bueno, y entonces creo que puede… de algún modo, lo que está haciendo Juana, sin saberlo o sin ser muy consciente de eso, es otra forma de literatura y otra forma de ficción, que en la obra, ese juego con la crítica.

Mi última obra que he estrenado el viernes, y que por cierto se va a hacer en Buenos Aires, se llama El Crítico

Ah, qué bueno!

JM-Es una obra sobre un autor y un crítico teatral…

 Sabés que yo me quedé pensando en el rol de la familia en la sociedad actual y en las diferencias de la familia, y en reflexiones como por ejemplo, esta mujer no tiene deseo, quizás mi madre se fue para no seguir fingiendo, y el chico atiende a un padre minusválido.

JM-Claro. Es un padre que no puede ayudar…

 Claro, que debe ser atendido por su hijo que se levanta a las cinco de la mañana, que tiene que hacer toda una tarea antes de irse… Y cuando uno se pone a pensar en una familia, es una familia disfuncional, pero ahí no es que falte el amor, porque el chico cuida al padre, podría estar en un lugar cuidándolo otro, es toda una tarea amorosa … se da muy diferente en la obra teatral…

JM-En la obra de teatro hay un momento en que el padre le dice… y que el maestro le dice al… al alumno, Germán le dice a Claudio: esto está… quiero hablar con tu padre, dile que venga o lo llamo yo. Y dice el chico: mi padre no es un personaje de esta historia, mi padre no sale. Ya el chico, es algo así como que el chico evita que el padre se convierta en un personaje de la novela, lo deja como aparte, ¿por qué? Bueno, es algo misterioso, puede ser dejar un final abierto, puede ser por el resentimiento que él pueda tener hacia el hecho de no tener una familia que te asista que te cuide.

Sí, porque él tiene el deseo de estar en esa maison, en esa casa, pero ojo, porque después de alguna manera el chico está reflexionando, si su madre, bueno, se fue, los abandonó, pero quizás se fue para no seguir fingiendo. Bueno, está bien, es una parte…

JM-No, yo creo que es muy interesante lo que comentas, por un lado, pero también es que en alguna manera es parte de la evolución.

 Una madre no va a abandonar un hijo esa es otra historia. Pero es como que hay dos historias, una mujer que es fiel a su deseo y no quiere permanecer al lado de un hombre del cual no está enamorada, y otra cosa me parece -en lo personal-, y que es muy diferente, que es abandonar a un hijo, pero quizás no sabemos si esa mujer no se quiso llevar ese hijo, y el hijo se quedó a cuidar un padre minusválido.

JM-Es cierto…

No lo sabemos.

JM-Claro. Todo eso… me pareció muy interesante lo que cuentas, y por cierto tiene que ver con la obra mía, que es la última que he escrito, que se llama El Arte de la Entrevista, que aparece un abandono. Una madre se descubre que abandonó, o sea, unos hijos descubren que su madre los abandonó durante meses, pero lo descubren digamos, cuando ella ya es una anciana.

Qué interesante las cosas que hacés…

JM-Lo cierto es que Claudio quiere dejar eso apartado, quiere dejar limpio, no quiere que eso sea objeto de análisis, de algún modo… y de algún modo es verdad que percibimos un afecto hacia el padre. En la obra del padre, es decir, se habla del padre, pero el padre físicamente no sale. El chico cuenta en su último relato, cuando Germán le ha exigido un final, el cuenta: hoy es un día especial, me he levantado y tal, pero no vemos la imagen del padre. La obra no presenta al padre del chico.

 Acá lo presenta en una silla de ruedas.

JM-Sí, es una escena emocionante y…

 No me cabe ninguna duda. Bueno, estoy salteando muchas preguntas… ¿por qué esta película no la hizo un director español?

JM-Bueno, esa es una muy buena pregunta, yo estoy muy contento con que la hayas hecho, pero sí, probablemente un ministro de cultura español debería preguntarse, por que una idea española no ha sido aprovechada por la industria cinematográfica española; cierto que ha habido dos intentos cinematográficos con El chico de la última fila, hubo una oferta, un joven director español que intentó…

 ¿Quién es?

JM-No, no… no sé, no es muy conocido, y supongo que…

No quieres decirlo…

JM-Pero es verdad que lo tomó y no consiguió, estuvo dos años persiguiéndolo y no consiguió que pusiesen el dinero. Luego hubo un intento en Brasil, de alguien que no había visto la obra pero la había leído, entonces… pero sí es una buena pregunta, porque es verdad que bueno, resulta interesante ver que una idea, digamos, que surge aquí, acaba siendo, digamos, explotada, explorada, respetada, aprovechada por franceses.

Como espectadora del film, lo que me generó es una cuestión lúdica… de placer todo el tiempo. Placer porque hay mucha ironía en los relatos. Eso quiero creer que está absolutamente en tu obra , porque es parte de… sí, porque eso tiene que ser como el eje, ¿no? Tiene una cosa muy lúdica, para los intelectuales y para los que no lo son. Creo que alcanza a todo el público que eso me parece lo interesante, que esto da para varios niveles de lectura, para varios registros, yo sentí mucho placer.

Hay una sublimación en la pareja del profesor y la galerista, uno en la literatura y en la enseñanza y ella en el arte, ¿no? ¿Creés que es un modo de permanecer juntos que encuentran ciertas parejas actuales cuando el deseo desaparece?

JM-Claro, sin duda… sí, sin duda hay muchas parejas que viven en falsos diálogos que son soliloquios y… y hay una concentración en una pasión, cada uno tiene una concentración.

Sobre todo los que no tienen hijos, porque ese suele ser otro tema de unión, digamos, el hablar de los hijos, es lo único de lo que hablan, que por otra parte es normal. Tanto del pasado, como del futuro de los hijos. Pero es verdad que la pareja se ha roto. Son amigos que se aprecian, que se quieren, y que se disfrutan como compañeros.

JM-Claro, es verdad.

 Compañeros que comparten… me hacía recordar, nada que ver, pero en un momento…a Con ánimo de amar? Salvando diferencias.

JM-No, no la recuerdo, ¿de quién es?

 De Wong Kar-Wai, es un film muy particular donde no se da… no sabemos… hay una historia de amor entre una pareja cuya esposa y marido los han traicionado. O sea, la mujer del tipo la ha traicionado con su esposo, y ellos terminan amándose idealizadamente, pero no logran concretar nada en la realidad, pero  ella le ayuda a él a escribir, o sea, es como su correctora por ciertos momentos. Tiene un erotismo tremendo esa película centrado en esas escenas fundamentalmente, y yo creo que acá se da mucho eso de que están sublimando con la pasión que ambos tienen y eso es lo que los mantiene juntos. -No en el caso de la película- Ahora… ¿por qué él termina en un hospicio?

JM-Bueno, esta es una opción de la película…

Claro… pues en mi obra esto no es así, en mi obra el chico entra de la casa, y digamos, se ha desviado, la seducción ahora se lanza hacia la mujer, pero esta decisión de Jan de separarse del profesor no se produce, y tampoco se produce esa escena violenta en la que finalmente concluye con él en el hospicio.

Se te hace tarde

Bueno, gracias por todo.

Al contrario…gracias a vos!!!!!!!!

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